Los maquis en Casas Viejas. La Guardia Civil. El Cuerpo. 1

El mundo de los maquis tiene tres patas y las tres sufrieron consecuencias muy negativas de este enfrentamiento. Los guardias civiles, lo mismo que los maquis y la población civil son también perdedores en una guerra que perjudicó a todos los contendientes. En la novela de Almudena Grandes “El lector de Julio Verne” que versa sobre el maquis en la sierra Sur de Jaén, la madre del niño protagonista, la mujer del guardia civil, le dice a su marido:”Esto es una guerra peor que la guerra, Antonino, y moriremos todos, mira lo que te digo. Nos mataran a todos y esto no se habrá acabado todavía”.
Jesús Nuñez historiador y teniente coronel de la Guardia Civil escribe: “En definitiva había sido una guerra silenciosa y silenciada la que se había librado durante más de una década contra el maquis. Lejos de resultar beneficiados por la gratitud del Estado, la vida de aquellos guardias civiles había sido muy dura, con inflexible disciplina, rebosante de austeridad en todos los sentidos de la palabra, con horarios interminables de servicio que superaban las doce horas diarias y muy escasamente retribuida económicamente y militarmente, tal y como lo prueba en este último aspecto que se concedieran durante el periodo 1943-1952 por tal motivo tan sólo 908 cruces del mérito militar y 970 citaciones en las órdenes generales del Cuerpo, tras haber librado más de un millar de enfrentamientos armados y más de seiscientas bajas propias entre muertos y heridos”.  Debido a que el maquis tuvo su implantación en el mundo rural  y a que el régimen no quería que el Ejército se hipotecara en una actuación para la que tampoco estaba bien preparado asignó toda la misión al cuerpo de la Guardia Civil, prefiriéndose una solución policial más que militar, dentro de la estrategia de presentar el maquis como un problema de delincuencia común sin significación política. La Guardia Civil se vio así dentro de un conflicto, “esto es una guerra, que no va a acabar nunca” (En el lector de Julio Verne), que le traería pésimas consecuencias también a ella. Dice Mintz en coplas de carnaval sobre ellos: "Como antes, patrullaron el campo en parejas, cumpliendo su llamamiento original de eliminar el bandidaje y terminar con una epidemia de secuestros, además de extirpar cualquier residuo republicano y anarquista que quedara escondiéndose en las montañas".
Es necesario contextualizar brevemente. En la Guerra Civil, una parte de la Guardia Civil se mantuvo fiel a la Républica y en esos lugares el golpe no triunfó. Franco estuvo a punto de disolverla, pero luego recapacitó y lo que hizo fue sumirla en un  proceso duro y profundo de depuración, la famosa ley 12 de 1940. Lo cuenta Almudena Grandes en el libro El lector de Julio Verne: “Inspirada por la voluntad expresa de Francisco Franco, dicha ley impulsó la depuración de todos los miembros de las Fuerzas Armadas que hubieran mostrado el menor indicio de simpatía, e incluso de neutralidad, por las instituciones o partidos republicanos antes de la sublevación de 1936…A partir de entonces, para formar parte del Cuerpo, sólo existió una condición inexcusable, la lealtad ciega e incondicional al régimen de Franco. Esto bastó para que, a despecho de todos los reglamentos existentes desde su fundación, pudieran formar parte de la Guardia Civil individuos de cualquier calaña, desde los analfabetos a los que Ahumada había tenido tanto cuidado en excluir cuando fundó la Benemérita en 1844, hasta exdelicuentes comunes, cualquier cosa con tal de que pudieran acreditar su ideología fascista. Ellos fueron quienes convirtieron a la Guardia Civil en el martillo de la población civil, torturadores y verdugos como nunca antes”
Debido a la posición geográfica del pueblo y a la importancia histórica de la ideología anarquista en la zona  el papel del cuartel de la guardia civil en su lucha contra el maquis va a ser muy importante, de tal forma que se convierte en uno de los más activos de la provincia de Cádiz. No sólo en su persecución sistemática contra los huidos locales, como Pedro Moya Paredes, José Durán Fernández, los hermanos Pavón, Francisco Vargas Casas… también en su lucha contra los maquis del resto de la comarca de la Janda y de la sierra gaditana y malagueña que tenía esta zona como lugar de estancia y paso. No en vano se convirtió en una de las que más secuestros hubo en  la provincia de Cádiz. También en esta zona operó el  guerrillero más famoso del maquis malagueño y gaditano; “El Comandante Abril”.
En el siguiente audio Manuel Sánchez Caro cuenta su relación con la Guardia Civil tras el secuestro de su hijo José Sánchez, en Pagana.

guardiacivilymanuelsanchezcaro.mp3

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