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Las coplas de Estebita 2


La coplas de Esteban Moreno Caro reflejan esa sociedad de los setenta. Si entendemos por cultura popular aquello que el pueblo aprende y transmite, el hombre de esa época y de ese lugar es el dominante y en sus coplas refleja sus inquietudes y sus preferencias. Por eso no extraña que las referencias sexuales dominen este tipo de coplas populares. Dice Mintz en Coplas de carnaval: "
"Como el de los compositores del carnaval, el repertorio de Esteban Moreno incluía muchas referencias a actividades lujuriosas, tal como la corta letrilla que cita las "estrellas" que una joven esposa había ganado en encuentros con los hombres del regimiento de Pavía.
Le dijo una niña un día
a su novio, Rafael,
"cuando te cases conmigo,
vas a ascender a coronel."
Ya hizo cuatro meses que
se echaron las bendiciones,
y un día se tienta un bulto
por encima de los calzones.
El se puso muy apurado,
se lo miraba y decía,
"éstas serán las estrellas
del Regimiento Pavía."
Pero estas coplas de Estebita no sólo reflejaban cuestiones sexuales  también, como el carnaval, el día a día, los acontecimientos sociales y políticos. La conversión de la Comunidad de Campesinos de San José de Malcocinado en privada era un evento digno de perpetuar a través de las coplillas, con toda la ironía y el cachondeo propio de esta cultura popular, tanta que no tenía nada que envidiar al carnaval. Dice Mintz:
"La división de las parcelas y del trabajo no resolvió todos los problemas organizativos de San José de Malcocinado. Esteban recordó una de las grandes ironías de la modernización del gobierno que pronto se convertiría en realidad: convertir pocilgas de cerdos en pequeñas fincas:
Anoche tuve un ensueño,
y un ensueño precioso.
Será digno de contarlo
por agradable y hermoso.
Soñé que no había en la yeguada78
los corrales de los cochinos.
Los habían destinado para viviendas
para casas de vecinos.
Yo como soy tan curioso
fui echando un paseíto
por la nave del corral.
A la mañana siguiente,
entonces se pudo apreciar
lo que yo había soñado
ya era una realidad.
Al otro día siguiente
se veía un grupo de vecinos,
la mayoría de ellos
del Barrio del Suspiro.
Unos cayendo tabiques,
otros quitando zahurdas,
y una vieja, en el pinar,
sacudiéndose las pulgas.

El día que repartieron
el corral de los cochinos.
Veréis lo que le pasó
a una puerca y a un gorrino.
Como hacía tanto frío,
marcharon para el corral,
y el gorrino, tiritando,
le decía a su mamá:
"dime quién ha sido el culpable
que nos quiten el corral."
Y la madre le decía
a su niño Saturnino:
"no nos queda más remedio
que dormir debajo de un pino.
Haremos una protesta
a la junta del cortijo,
para que hagan un corral
antes de que vengan los fríos.
Si es que no nos lo hacen,
tendremos que perecer;
tendrá que ir el porquero
a las Lomas a trabajar."
Pero la temática dominante eran la forma de vida y los gustos del hombre. Dice Mintz: " Esteban Moreno no era uno de los colonos campesinos escogidos por los ingenieros de la República para ser un pionero. Como el pueblo de Benalup tenía un exceso de zapateros luchando por su salario, Esteban se había trasladado a Malcocinado en busca de clientes que vivieran en la cooperativa y en la estrecha agrupación de chozas y casas amontonadas a lo largo de la carretera.
Esteban era considerado con afecto por un círculo amplio de trabajadores, amigos y parientes. Se había casado joven, pero nunca tuvo hijos, y su vida social era del dominio público. Su único vicio era beber demasiado vino de Chiclana, un defecto compartido por muchos hombres.

A un maestro zapatero,
que en una choza vivía,
se le metió por la boca
una rata el otro día. 
Al escándalo que hubo
acudieron los vecinos,
y le sacaron la rata
con medio litro de vino.
El hombre reaccionó,
y dijo con desatino:
"¡que se me metan más ratas
para que me traigan más vino!"


estebitaelrepartodelascochineras.mp3

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