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La Segunda República, como la vida misma


Esta es la sexta vez que un 14 de abril escribo sobre la II República. En 2008 hablaba sobre las contradicciones de este periodo, una época de ilusión, de reformas, pero también donde ocurrió el ataque ominoso a todo un pueblo como fue Casas Viejas. En el 2009 hablaba sobre el hecho de que los restos de Azaña y María Cruz descansen en el mismo cementerio de Montaunban y el enfrentamiento típico y tópico entre la izquierda. En el del 2010 trataba sobre la necesidad de defender la historia, de profundizar en nuestro pasado. En el 2011 hice dos artículos para el aniversario de la proclamación de la Segunda República, ambos versaban sobre la relación de Azaña con Casas Viejas( hoy Antonio Moreno habla en su blog de los diarios de Azaña). El del año pasado iba sobre la significación de la Segunda República. En el incluía una cita de Enric Juliana que me va a servir para engarzar con el post de este año. "Los aniversarios de los grandes acontecimientos históricos miran al pasado con nostalgia, pero siempre –siempre– se refieren al presente". Y el presente se llama Bárcenas, Eres, Undangarín, Botsuana,  Merkel, más de cinco millones de parados, deshaucios…

Desde 1975 no ha habido otro periodo de más confusión y decaimiento como el actual. Como dice Alberto Méndez en Los girasoles ciegos :”La biblia, para referirse a quienes se hallan desorientados, dice de ellos que son como los girasoles ciegos. No ven la luz del sol. Andan perdidos”. No quiero que me acusen de oportunista, pero estoy convencido de que una de las causas que ha contribuido a la crisis integral en la que nos encontramos, tanto a nivel nacional como local, es que no hemos sabido, ni podido, ni querido asumir nuestra historia. El manto de silencio y olvido pudo evitar algunos problemas coyunturales, pero también nos dejo ciegos, sin luz, como  esos girasoles ciegos de los que habla la biblia.


Ser republicano va más allá del simbolismo de no creer en reyes. Está claro que a la crisis actual le tiene (o me gustaría) que suceder una nueva etapa donde la historia no se vea como arma arrojadiza para ajustar viejas cuentas o buscar culpables o para castigar, sino que sirva para aprender, entender como somos, conocernos un poco mejor. Una nueva fase donde la sociedad del conocimiento se convierta en el motor de un desarrollo económico más sostenible y equitativo que el actual, que se preserve y consolide el estado del bienestar, donde el valor y la significación de la educación y el aprendizaje se sitúe en la cúspide de nuestras prioridades. Una etapa en la que a mí me gustaría que el laicismo garantizará la verdadera libertad de pensamiento y credo. Una nueva era política, donde se recuperara el valor y el prestigio de la cosa pública, donde fueran sinónimos cultura y libertad. Como decía Julián Casanova el otro día en el País: “ Un movimiento político que reaccione frente a los excesos del poder, que persiga el establecimiento de un Estado laico, que recupere el compromiso de mantener los servicios sociales y la distribución de forma más equitativa de la riqueza. Esa nueva cultura cívica y participativa puede, y debe, alejarse del marco institucional monárquico y retomar la mejor tradición del ideal republicano. Hacer política sin oligarcas ni corruptos, recuperar el interés por la gestión de los recursos comunes y por los asuntos públicos. En eso consiste la república”. Por otra parte, Manuel Vicent escribe en el País de hoy:" 
Puede que la Segunda República, ahogada desde el principio por sus enemigos, fuera un desastre, pero todavía hoy constituye un paradigma de racionalidad, modernidad y regeneración idealista cuya fuerza estriba en que muchos ciudadanos sin haberla vivido la han convertido en un sueño". Me da igual si esa nueva era se llama tercera república o el nombre que se le ponga, lo que sí sé es que la primera llegó sola, no la trajo nadie, vino después del fracaso del gobierno provisional y de Amadeo de Saboya. La segunda llegó después del fracaso del regeneracionismo de la revolución desde arriba de los partidos dinásticos y del militar de Primo de Rivera en medio de un consenso generalizado y una euforia que duraría muy poco (Cuenta el Diario de Cádiz de 24 de abril: "Recorrió las calles de Benalup de Sidonia una manifestación republicana de la que formaban parte gran número de vecinos, llevando la bandera tricolor y una banda de música que entonaba el himno de Riego y la Marsellesa"). Las dos terminarían como el rosario de la aurora, pero lo mismo tiene razón el refranero español y a la tercera va la vencida. Parece que el periodo de incertidumbre y confusión que vivimos actualmente generará grandes transformaciones, cambios que están en la raíz de la etimología de la palabra crisis.


Con respecto a Casas Viejas y la república siempre nos han querido vender que son dos conceptos que no se han llevado bien. Con  la llegada de Franco lo primero que se hizo fue eliminar de un plumazo su nombre y sustituirlo por el de Benalup de Sidonia. Casas Viejas y República pasaron a tener connotaciones peyorativas. El 19-6-37 Juan Carlos de Luna escribía en el ABC:"¡Pobre Benalup de Sidonia! Escenario ayer de la farsa más inicua que soñara la humanidad y tan risueño hoy, con sus adobes relumbrantes de cal y su cielo azul un poco velado por el humo de las tahoanas y el de las humildes chimeneítas caseras pregonando que se guisa para comer y que se come porque se trabaja en paz y en gracia de Dios." En la película de José Luis Sáenz de Heredia estrenada en 1964 Franco, ese hombre, se esgrime que los Sucesos de Casas Viejas fueron una de las causas por las que Franco se alzo contra la Segunda República. Hace un tiempo me encargaron un estudio sobre los políticos de Casas Viejas en la segunda república y de ese estudio concluí que por primera vez van a participar en la cosa pública personas que no pertenecían a la oligarquía, que se generó un movimiento de ilusión, entusiasmo y encanto en la posibilidad de la política para solucionar los problemas de la población, de toda la población, como no ha habido otro, quizás solo comparable a la transición democrática, en la historia de este pueblo. Personas de la talla política de José Suárez o Juan Sopas que intentan solucionar los graves problemas de Casas Viejas como el problema de la tierra, la educación, la dependencia de Medina o la carencia de equipamientos básicos educativos, sanitarios o funerarios como en ninguna otra etapa de nuestra historia. También es verdad que durante la II República, en la etapa más reformista y progresista de la historia de España, se producen los sangrientos Sucesos o comienza la manipulación, la leyenda y la tergiversación de nuestra historia. Será eso de que no existe el blanco ni el negro, sino distintas gamas cromáticas de grises. Como la vida misma.



P.D.- Los 14 de abril han sido fecha de grandes sucesos, por ejemplo en 1912 se hundió el Titanic. Hoy parece que va a pasar el día sin pena ni gloria, en medio de este levante que nos ha visitado tras este invierno y principio de primavera lluvioso. Vi en facebook anunciada una manifestación en Casas Viejas para el 14 de abril, he preguntado y por lo que se ve no se llegó a un acuerdo con el lugar donde se iba a celebrar y se ha dejado para el año que viene. 


losalcadesdelarepublica.mp3 En los audios Juan Pinto en 1965 habla de los alcaldes de la Segunda República (José Franco no era maestro, lo era su mujer María Dolores de la Madrid). En el segundo Francisco Estudillo Orellana el 1 de febrero de 1979 le cuenta a Mintz sus opiniones sobre Sopas y Suárez, los dos personajes sobre los que más investigó Mintz, sobre todo el primero. En las fotografías Juan Sopas, Juan Bascuñana, Francisco Fernández Guerra de la Vega y Suárez Orellana

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