La expedición de 17 de abril de 1913. 1

A la izquierda,  en burra, el práctico,  luego los dos hermanos Vela Morales, los dos con rifle, en el caballo blanco
 Antonio Pérez Blanco
 y a la derecha a pie Rafael Bernal. En el primer plano a la izquierda José Espina Calatriu

Hoy se cumplen 100 años de aquella visita al Tajo de las Figuras que daría a conocer al mundo la existencia de estas pinturas prehistóricas. El Tajo de las Figuras junto con los Sucesos de Casas Viejas son los dos activos históricos más importantes de la zona. Los dos han sido valorados y estudiados más y mejor por gente foránea que local, los dos han sido objeto de polémicas y los dos deben conocerse, valorarse y difundirse. Con lo que respecta al Tajo de las Figuras el hecho de que en su cien aniversario no se puedan visitar nos debe plantear que las cosas no las hemos hecho bien. Las administraciones porque no han realizado las gestiones oportunas para que un monumento histórico como este pueda ser conocido y visitado como lo fue durante 95 años (se cerraron al público el 10 de octubre de 2008). La sociedad civil porque no hemos puesto este hecho entre nuestras prioridades y exigido con la fuerza y eficacia suficiente su correcta difusión y valoración. Hoy es buen día para recordarlo y reflexionar sobre ello.


El peñón donde se ubica el abrigo del Tajo de las Figuras lo conocían los lugareños con dos nombres; con el de las Figuras y el de la Segura. Ambos datos los deducimos de las informaciones del coronel Verner en su artículo de la revista Country Life.  Como el mismo dice “ Tuve la primera información definitiva de su existencia en mayo de 1901, cuando viajaba a través de un puerto de montaña entre el extremo norte de la Laguna de la Janda y Gibraltar.  Tenía conmigo un arriero español llamado Eduardo Villalba.  Este viejo era mi fiel aliado desde los veinte y ocho años, hasta el momento de su muerte, y era conocido por toda una generación de ingleses que hicieron expediciones desde Gibraltar.  
Al darse cuenta de un peñasco imponente que sobresale en una empinada ladera por encima de nuestra pista que, desde su posición, era sugestivo de una fortaleza de piedra natural, le pregunté a mi compañero.  Él respondió que se llamaba "La Segura", y que era bien conocido como un lugar donde muchas obras de origen moro se veían.  En el conocimiento  de estas llamadas "obras de los moros", que, sin duda, son muy antiguas y suelen encontrarse en forma de sepulcros en la roca, le pregunté más, y él me aseguró que, además de sepulcros, había dibujos de animales, ciervos, lobos y cabras montesas, también de hombres y mujeres y "muchas otras cosas además."  A pesar de que descarté la parte de su declaración en la que se refiere a las imágenes, decidí que si alguna vez tuviera de nuevo la fuerza para subir me gustaría visitar el lugar, porque en aquel momento sufría mucho de las lesiones recibidas en la Guerra contra los Boer y no era capaz de hacer escaladas”.


El mérito del descubrimiento al mundo científico de estas pinturas hay que atribuírselo a  José Espina Calatriu, el médico casasviejeño. Este intuía que el valor científico de estas pinturas podría ser importante y así se lo comunicó a su colega asidonense Rafael Bernal Jiménez de Trejo que ejercía su profesión en Cádiz. A principio de siglo la zona era objeto de numerosas visitas, allí confluían una gran variedad de transeúntes. Desde bandoleros, contrabandistas, furtivos hasta reputados profesionales que buscaban caza, o el estudio de la rica fauna y vegetación de la zona. Ellos convivían e intercambiaban información con la población local, proveniente de Medina o el Valle de Genal que se habían establecido en la zona a raíz de los repartos de las suertes del siglo XIX o que colocaban sus chozas para vivir de la caza, el carbón, el corcho o la recolección de frutos. Entre el grupo de los reputados visitantes que llegaban destacan los cazadores, estudiosos ingleses que venían de Gibraltar y un grupo de médicos gaditanos que pasaba días de asueto en la zona y se aprovecha de la rica caza del entorno. Hay un artículo del Diario de Cádiz del 18-11-1919 que relata este tipo de cacerías. El artículo se asemeja a una crónica de alta sociedad.Dice así:”En la dehesa de “Las Gargantillas” se ha celebrado una montería organizada por el Sr. D. Antonio Segovia, de Puerto Real, estando muy animada y concurriendo entre otros los señores siguientes que recordamos:
De Puerto Real, D. Antonio Segovia y D. Pedro Guerra; de Alcalá, D. Mariano y D. Julio Toscano, y D. Vicente Fernández Piñero, de Medina Don Rafael Martín y don Francisco Montes de Oca; de Casas Viejas, D. José Espina, D. Federico Ortiz y don Juan y D. José Vela Morales; de Arcos, don Francisco Pina y de Sanlucar, D. Eduardo Hidalgo.
Reverso de la foto de arriba. Ambos archivo Nicolás Pérez Ruiz


Hasta el 19 de abril se puede ver la exposición que ha organizado el IES Casas Viejas con la colaboración del Ayuntamiento con motivo de este 100 aniversario. Después se instalará en las Lagunetas, en la Venta Enrique, un lugar idóneo, ya que una parte de la exposición trata sobre la vida en la sierra.

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