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El maquis en Casas Viejas. Los golpes económicos. La supervivencia. 1

Tanto la guardia civil como los maquis quisieron atraerse el apoyo de la población local para su causa, ambos comprendieron que quien la ganara se llevaría la victoria. En un principio los maquis mantienen muy buena relación con la gente del campo, a los que dan charlas para atraerlos a su causa, piden comida a los lugareños y conviven con furtivos, contrabandistas y estraperlistas, a los que tienen a la Guardia Civil como enemigo común. Pero la acción de la Guardia Civil, las disputas internas y la necesidad de buscar dinero donde fuera les hace situarse en la marginalidad, en formas cercanas a la delincuencia común y en ganarse la animadversión de una parte de la población local. Siempre el maquis tuvo una actitud defensiva rehuyendo los enfrentamientos directos con la Guardia Civil y no prodigándose en actos de sabotaje. Se trataba de resistir hasta que los aliados derrocaran a Franco en el poder y para ello buscaban cubrir sus necesidades básicas y convencer al máximo de gente posible que su causa era la justa y la que saldría vencedora. El tiempo jugó en contra de ellos. El audio del final de la entrada es bastante significativo.

Desvinculados de los partidos y sin ayuda externa, los maquis vivían de lo que les proporcionaba el campo y sus familiares y amigos a través de sus enlaces. La situación de cinco jandeños en nuestra sierra nos puede servir como ejemplo de estas prácticas. Declara  Pedro Moya Paredes en su sumario: “Que los compañeros que se encontraban en la sierra con el deponente de llamaban Francisco Fernández Cornejo, domiciliado en Medina Sidonia, calle Silla num 6; José Fernández Cornejo, muerto por la Guardia Civil cuando se encontraba en unión del hermano, perteneciente al puesto de Medina Sidonia; Miguel Fernández Tizón (a) Cartucho, detenido en la prisión de Tanger (Marruecos) por robo a mano armada; un tal El Porruo, que fue muerto por el paisano Cristóbal Rojas enlace de la Guardia Civil en la dehesa El Cermeño, término de Alcalá de los Gazules; con cuyos individuos estuvo el deponente unos veinte días y que a este último lo mataron cuando se encontraba en unión del declarante el día 14 de Marzo del citado año mil novecientos cuarenta y cinco, que durante el tiempo en que estuvo con los individuos antes mencionados se dedicaron al robo de cerdos y a la caza para su manutención y que a veces le proporcionaba dinero su padre, ya fallecido, que tenía un poco terreno en el término de Casas Viejas, cuyo dinero le era llevado por el paisano José Salvatierra por encargo de su padre, a un sitio determinado de antemano”. Le dice la Guardia Civil al juez : “En cuanto  a José Salvatierra, no existe entre el vecindario de esta población apellidos semejantes al expresado, sin embargo en el año 1949 se ausentó de la misma un tal José Aguilar Salvatierra, luego de residir en esta aldea unos 4 ó 5 años”.  No mienta adrede a más familiares para no comprometerlos, pero según testimonios orales familiares otros miembros de su familia también colaboraban en esa tarea.  “Ya cuando estaba casado (el matrimonio se celebró el 28 de marzo de 1942) con  su mujer  Mariana, ésta  en compañía de su cuñada María le llevaba comida   a   la sierra...Cuando había que llevarle ropa, comida, etc… cuando estaba escondido en la sierra,  su mujer le llevaba las cosas debajo de un cubo, y encima estaban lo higos chumbos y después le dejaban las cosas allí y ella cogía la ropa sucia que él había dejado”.
Pero la Guardia Civil a través de la presión a los familiares y amigos, de los destacamentos y las contrapartidas, los prácticos y enlaces de la Guardia Civil consiguió cortar esa relación entre familia y huido al campo. Entonces menudean los robos, los atracos, las extorsiones y los secuestros. Moya Paredes no aguanta la presión y se va a Tanger en Diciembre de 1946 pero otros muchos maquis continúan en la sierra. En ellos se va imponiendo el secuestro como forma rápida y más segura que otras para conseguir dinero. Como dice Luz Mª Perea: “Aunque, generalmente, sólo recurrían a ellos en caso de necesidad, ya que conllevaban riesgos personales y políticos importantes: en primer lugar, porque ponían en peligro la vida de los hombres de la guerrilla; y porque esos golpes podrían provocar que la población se pusiera en su contra. Durante este trienio, los guerrilleros gaditanos insistieron en los secuestros como medio de financiación, método que se aplicó con una frecuencia desconocida en otras agrupaciones”. Fueron muchos los secuestros que hubo en esta zona, casi todos relacionados con los hombres de Bernabé López Calle, de los que me voy a centrar en cuatro en las próximas entradas.
En la fotografía vista de Benalup-Casas Viejas, desde el Cermeño
En este audio Juan le cuenta detalladamente a Mintz en diciembre de 1965 algunos aspectos de los maquis. 
losgolpeseconomomicos.mp3

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