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Causa de 1934. Y 4

Sigue el juez instructor: “Como quiera que a pesar de afirmar el ofendido que en el momento del incidente ocurrido el 7 del actual, se dio a conocer a los agresores con la frase “muchachos, no tirar, que soy Carrasco el Celador” no hay otro testigo que corrobore la exactitud completa de esta frase textual, en la que se indica la llamada de atención, persona y cargo, detalles estos no expresados en primera declaración prestada por el agente y que, por el contrario, se afirma por los detenidos y mujeres que les acompañaban, que la persona desconocida que estaba apostada dentro de la indicada fina y distante unos quince metros de la vereda que recorrían, solo expresó “no tirar, que soy yo”, sin manifestar nombre ni empleo, por lo que aquella les siguió siendo desconocida y sospechosa, pues aun conociendo al que resultó ser, Bernardo Carrasco Luna, no pudieron reconocerlo por la voz, debido a ser de noche y no haber sabido ni visto que empleado alguno de arbitrios ejerciera tal servicio municipal (en el lugar de hechos, distante más de 300 metros del que se encuentra el apostadero reglamentario)…

El juez Instructor que resume, dictó auto de libertad por considerar que el hecho relatado no es constitutivo del supuesto delito de atentado a agente de la autoriad, ya que al haber ofendido a este de hecho faltó la condición de intencionalidad a virtud de resultar aquel desconocido para los agresores y atendiendo a la colocación ocasional del ofendido dentro de la finca aludida y que si este servicio se prestaba por sospecha de contrabando, no es presumible ni achacable que la acción realizada por los inculpados la verificasen con ocasión de esta defraudación, que la dirección de esto era desde el interior al exterior de la aldea”. Con ello refutan la argumentación más fuerte de las autoridades del pueblo contra los campesinos, la de contrabando.


Termina el juez instructor: “Concedida por VD la libertad de los detenidos y liberados estos en 17 del actual, elevo lo actuado por si aprueba la determinación del Juez que suscribe y procede el sobreseimiento de la presente causa”. Lo que el juez hizo y con el sobreseimiento de la causa terminó el affaire que estoy relatando. El caso nos sirve además de para ver las circunstancias de 1934 reflexionar sobre la relación de las autoridades y la población. El incidente parece un mal entendido, las autoridades piensa que las pedradas responden a una agresión y por eso ingresan a los cuatro en la prisión. Los cuatro casasviejeños consideran que todo ha sido un desgraciado incidente en el que no ha habido intencionalidad algunas. Las autoridades externas, las militares judiciales, les dan la razón a estos y se impone el estado de derecho. Dos años más tarde, se suspende en España el estado de derecho, se impone la dictadura y con ella la justicia da un viraje significativo a través de los poderosos. Ya vimos en la entrada anterior como algunos de estos protagonistas o sus familiares sufren la muerte o la cárcel después de la Guerra Civil. Fueron muchas las injusticias que se cometieron en el franquismo hacia la población por la ausencia del estado de derecho. Estado de derecho que había en 1934 y que tenemos ahora.

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