Causa de 1934. 2

El Teniente de la Guardia Civil del puesto de Medina Sidonia instruye atestado. Dice: “Contra los vecinos de Casas Viejas Francisco Jiménez Candón, José Gutiérrez Franco , Antonio Sánchez Toro y José Pérez Franco, con motivo de lo ocurrido en dicha aldea el 7 de los corrientes, haber sido apedreado por los citados el agente Municipal Bernardo Carrasco Luna…; quedando estos sujetos detenidos en la cárcel municipal…Participando que salvo este caso, ni antes ni después se ha alterado el orden en la citada, en la que reina tranquilidad”.
Evidentemente en la última frase, como en todo el sumario, está detrás la sombra alargada de los Sucesos. Además el día del incidente coincidía con la declaración del estado de guerra. Miguel Bascuñana Estudillo fue al municipal que el alcalde Baltasar Alcántara Serrano le encargó que leyera el bando de declaración del estado de guerra en Casas Viejas, motivada por la revolución de octubre de 1934 en el ámbito nacional. Dice en su declaración en el sumario relativo a ese bando: “que a él precisamente le encargó el Señor Alcalde Pedáneo de pregonarlo por toda la Aldea ya que en la misma no hay otro medio de publicidad y lo fijó en la tablilla de costumbre que se pone en la Plaza de la Constitución” Recordemos que fue un movimiento huelguístico, revolucionario que se produjo, entre los días 5 y 19 de octubre de 1934, durante el bienio radical-cedista de la II República, alentado por la UGT-PSOE, CNT… ante la decisión de Lerroux de nombrar a tres miembros de la CEDA como ministros de su gobierno. Miguel Bascuñana era hermano de Juan, el alcalde en la época de los sucesos y de otra persona que militaba en la CNT. Sigue el relato del juez instructor: “A la noche siguiente, domingo, y cuando regresaba desde dicha aldea para la indicada finca, el referido menor en unión de sus familiares y amigos; José Pérez Franco, Francisco Jiménez Candón, Antonio Sánchez Toro, Juana Pérez Franco y Antonia Gutiérrez Franco, al atravesar el portillo de aquella propiedad, se apercibió uno de la presencia de un desconocido a quien tiraron piedras, influenciados por lo ocurrido al menor en la noche anterior, actitud que siguieron sosteniendo, no obstante manifestar el apedreado que resultó ser el celador de arbitrios municipales, Bernardo Carrasco Luna, “no tirar que soy yo” quien por no poder retroceder ya que se hallaba cercado por un recodo que formaba un vallado, hizo un disparo de escopeta, de la que fue provisto por sus Jefes para que ejerciera y se defendiera en su servicio, determinando dicho tiro la huida de los agresores hacia aquella casita en la que refugiados sus moradores y extraños a la misma se confesaron los cuatros individuos antes mencionados, como autores de la Pedrea, cuando en aquella casa se presentaron, en la misma noche, el Alcalde Pedáneo, el Jefe de Arbitrios... el celador ofendido, que resultó con una contusión simple” De dichas heridas fue atendido por Alfonso Pérez-Blanco, “licenciado en Medicina y Cirugía, natural de Casas Viejas, de veinticinco años de edad, de estado soltero, con instrucción, domiciliado en Plaza de la Constitución número uno, y que prestó asistencia al lesionado, por ausencia del titular de esta aldea”. Como aparece en el mismo sumario. 

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