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Causa de 1934. 1


Me manda mi amigo José Luis Gutiérrez Molina un sumario de octubre de 1934 relativo a un incidente que tuvo lugar en Casas Viejas. Cuatro casasviejeños, asustados, apedrean a un hombre, que resulta ser un guardia de arbitrios.
El caso es puesto en conocimiento de la Guardia Civil que instruye causa y detiene a los cuatro. Diez días más tarde son puestos en libertad y sobreseído el caso. Me ha parecido interesante publicarlo no sólo por las circunstancias históricas que refleja, sino por lo significativo que resulta que en el pulso entre campesinos y fuerzas de la autoridad ganen los primeros. El juez instructor dice: “Que iniciada la presente causa por supuesto delito de atentado a agente la autoridad, según orden de proceder dada por la autoridad militar de esta Plaza se deduce de lo actuado lo siguiente: Que en la noche del 6 del actual y en ocasión de que el joven de 17 años José Gutiérrez Franco, regresaba desde la aldea de Casas Viejas a su domicilio, sito en la casita de Puerto de Quico (extramuros) en cuyo término municipal había quedado declarado el estado de guerra, tiro piedras a un semoviente que se hallaba dentro de la finca rústica en que está asentado su padre, sin saber que a las inmediaciones de aquella bestia, se hallaba el empleado de arbitrios municipales, Bernardo Carrasco Luna, que allí prestaba servicio extraordinario de vigilancia, el que al creerse apedreado salió en persecución del desconocido y, para él, presunto agresor…pernoctando dicho menor en la aldea por miedo a regresar a su domicilio y por consecuencia de la persecución que le hizo aquel empleado”. Pese a que el juez instructor se muestra ecuánime y justo, las declaraciones de las autoridades insisten en el estado de guerra que había declarado y las presumibles intenciones de contrabando de los implicados. Dice Antonio Martínez García, guardia civil y primer instructor del sumario: “De las diligencias precedentes desprende, que el caso objeto de estas, llevado a cabo por los cuatro detenidos habrá sido consumado con el propósito de asustar al empleado Bernardo Carrasco Luna, para que abandonando el servicio, quizás pasar ciertos productos sin abonar los impuestos preceptuados en las vigentes disposiciones sobre Arbitrios Municipales, ya que tanto a la llegada a la aldea, de la fuerza, no se observó movimiento alguno de alteración de orden, ni al verificarse la detención de los cuatro detenidos…y dado que el sitio de referencia es por el que se pasa en esta, mayor cantidad de contrabando”. Como escribe Eslava Galán:."En los accesos de pueblos y ciudades se instalan fielatos para reprimir el estraperlo y cobrar la tasa municipal que debe satisfacer cualquier producto de consumo introducido en el núcleo urbano". En un pueblo como Casas Viejas donde la autoridad municipal está a cerca de 20 kilómetros y toda su historia empujaba a que una gran parte de la población intentara saltarse las normas que venían de fuera, los conflictos con los vigilantes de arbitrios serían numerosos.

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