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Lo que hay detras de una foto. Y 2


La panadería fue uno de los servicios básicos de esta comunidad de campesinos que empezó a funcionar desde 1934. Ésta se ubicó detrás del granero,  lo cuenta Fernando Sigler: "Con su horno, clasificador y máquina de sobar, en la que se producía la cantidad que consumía la comunidad semanalmente, 18 quintales de trigo. Ellos mismo comentaron en 1935 en un artículo de “Claridad” cómo era el funcionamiento de la panadería: “Todas las semanas mandamos el carro a Casas Viejas, que dista cinco kilómetros, con dieciocho quintales de trigo, cantidad que se consume en semana, y nos hacen una molienda especial. cuando llega a la panadería, pasa al torno clasificador, y de allí sale la harina pura, y los acemites [restos de granos sin descascarillar que quedan tras la molienda gruesa] pasan a los cerdos para su aprovechamiento.
El amasado se efectúa por muchachas, hijas de los asentados, y bajo la dirección de uno de ellos (Benito), que está encargado de dicho trabajo; una vez fuera del horno las piezas de pan (llamadas teleras), empieza la distribución, que consiste en llevar un libro de asientos donde se hace constar el pan que se llevan diariamente, obligándose a que cada uno presente su libreta particular al retirar el pan, en la que se le asienta lo retirado para su garantía. Las teleras tienen kilo y medio de peso”. En la foto aparecen cinco de esas "muchachas, hijas de asentados" con las teleras de kilo y medio. Dos de ellas muestran la navaja con la que se puede empezar a cortar el pan para ser consumido y otras tres simplemente con la barra. Aparece una sexta que tiene en la mano un instrumento para  el trabajo en la panadería; el cuartillo, que era una unidad de medida de aproximadamente 20x20x20 cms. Las seis aparecen con un pañuelo en el pelo como medida de higiene en un trabajo donde ésta es imprescindible, sobre todo para evitar esa tragedia que era encontrarse un pelo en el pan. Viene esta acritud de las creencias judías de tipo religioso que toma medidas para impedir el consumo por los humanos de productos que provenga de su propio cuerpo. En las tahonas tradicionales las mujeres solteras trabajaban amasando el pan, siendo uno de los pocos trabajos que le permitía el restringido mercado laboral. Más tarde, el oficio se masculinizó expulsando a estas amasadoras de la profesión, quedando reducidas a la venta del pan en el despacho, con la excepción de las mujeres que pertenecían a la familia que explotaba el negocio.
Su hijo Juan Luis Ríos recuerda perfectamente el funcionamiento de esta panadería: " La panadería era muy rústica y primitiva, se amasaba a mano y el refino de la masa se hacía con un artilugio de dos cilindros de madera movidos por un burro, ese artilugio se llamaba mastren. Esta "máquina" estaba dentro de un gran cuarto y el burro giraba para hacer mover los cilindros por donde pasaba la masa". En 1949 se desmantela el proyecto de la comunidad de campesinos y aunque algunas cosas como el rebaño de ovejas o la piara de cerdos o la báscula siguieron siendo comunitarios la mayoría se convirtió en propiedad individual. Cuando la panadería dejo de ser comunitaria Benito Ríos la modernizó montando maquinas amasadoras movidas  por un motor de gasoil, y un horno, que aún siendo de leña, tenía la entrada de la leña por boca distinta que el pan. Prosigue Juan Luis: "Esta panadería siguió funcionando hasta los primeros años de la década de los setenta del siglo pasado. Sus dos hijos José María y Manuel la trasladaron a Benalup donde sigue, cambiando de dirección pero no de nombre, cosa que todos los hermanos agradecemos, pues de esta forma se hace un homenaje a nuestro padre".
Dos fotografías de la inauguración de las nuevas instalaciones en la Fuente los Vaqueros
 La empresa ha inaugurado recientemente nuevo despacho en la esquina de la calle cuartel, bajo la dirección de Roberto Ríos. Se sigue llamando Horno de Benito. Las remozadas y modernas instalaciones están presididas en el centro del despacho por esta foto. Le pregunto a Roberto por la guerra del pan que se ha desatado, si sigue haciendo teleras, por las barras industriales y los 20 céntimos por barra de una panadería de Torrent. Me dice  en un correo: "Seguimos haciendo teleras, el pan lo hacemos de la misma forma que lo hacia mi abuelo en la Yeguada. Seguimos comprándole harina  a Esteban Fdez Rosado, una fabrica del Puerto de Santa Maria, muy pequeña y artesanal, utiliza trigos gaditanos y de Sevilla: Si ves las teleras que tienen las mujeres en las manos, son la misma que la foto que te acabo de mandar. En cuanto a las barras que tú dices industriales, ni las hago ni las compro. yo hago barras totalmente naturales, las hago y las fermento en la panadería y luego las horneo en el despacho de la calle San Juan, pero no tienen ningún proceso de frío ni congelación.  En cuanto al precio, yo no puedo venderlas a 20 céntimos porque primero que aquí no hay mercado para hacer 40000 barras, y segundo que tendría que quitarle calidad al pan ( harinas baratas) y tener  a trabajadores con sueldos de miseria y sin dar de alta en la SS. Mi política es de pan artesano y de calidad, al final, si hay salvación, será por ahí, lo otro son modas pasajeras. Ya llevamos 73 años así, no vamos a cambiar ahora no?". 
Al ver esa vieja fotografía de los años cuarenta en medio de estas renovadas instalaciones uno siente alegría de que la gente este orgullosa de su historia, que conciba los proyectos  como una escalera en la que los primeros peldaños son la base de los posteriores y de la cantidad de ideas y datos que puede haber detrás de una foto.

2 comentarios:

Francisca Bancalero Sanchez. dijo...

Maravilloso,me encantan las historias sobre vidas esforzadas como el caso de esta familia.

Francisca Bancalero Sanchez. dijo...

Me encanta Salus las historias de familias como esta esforzada siempre en hacer las cosas bien y siempre al servicio de sus clientes, tratados siempre como familias porque es lo que mamaron en La Yeguada, que allí en esta aldea, las relaciones sociales entre vecinos eran mas que las de pueblo,eran una gran familia.Todos estaban cuando alguien necesitaba,nunca había gestos de desagrados,alguien enfermaba y pasaba toda la aldea ,en fin era solidaridad en todo lo que se ponían a hacer,el picón,triturar el higo chumbo para los cerdos etc.