La relación con Medina, por José Suárez

Pasa por ser José Suárez Orellana, junto con Nicolás Vela,  el concejal casasviejeño que más ha protestado y luchado en el Ayuntamiento asidonense por la dependencia de Casas Viejas hacia ellos y por el nivel tan malo de infraestructuras y equipamientos. Podemos leer en sus memorias. “El pueblo a pesar de estar a veinte kilómetros de Medina- Sidonia, estaba considerado como barrio de ella, y de ahí que el alcalde fuera pedáneo y por lo tanto mandatario de el de Medina y esto creaba muchos problemas y no se resolvía ninguno. Casas Viejas tenía alrededor de tres mil habitantes. El pueblo tenía la mitad casas, y la otra mitad chozas de castañuelas sin más ventilación que la puerta, y esa mazmorra con una sola habitación tenían que dormir todos y guisar, con el peligro que esto suponía, y los males olores por el hacinamiento de tantas personas. Las calles estaban terriza y por algunas de ellas corría el agua sin cobijar y además desembocaban los waters en dicha corriente con los malos olores que es de suponer con tantos excrementos, con esa agua se regaban las huertas, y  por lo tanto esto era motivo para que se dieran tantos casas de tifus que allí era muy corriente.
No había Plaza de Abasto, Matrona, Farmacia, Practicante ni barrendero. El Ayuntamiento le pasaba al médico treinta pesetas al mes para medicinas para atender a los pobres de solemnidad, según le llamaban ellos y además no se podía ir por carretera por estar terminada... Esto y mucho más era la herencia que nos dejó la Monarquía que con sus trescientos años de gobierno y desacierto y todo esto querían que la República lo arreglara en tan corto plazo que estuvo gobernando… Había dos escuelas con capacidad para veinte niños y había cuarenta porque ya ni de pie cabían. La República creo dos escuelas más en el pueblo y otras dos más en Malcocinado, más un Grupo Escolar que tenían aprobados, por mediación de Fernando de los Ríos cuando estaba en Instrucción Pública y lo extravió la Dictadura y no se pudieron construir…”
En el artículo suyo publicado por el periódico socialista El Pueblo el 26 de agosto de 1932 se lee: “ En cuanto a policía urbana, existen dos guardias municipales: uno que a su vez hace el servicio de teléfono y otro, con más de ochenta años, que presta servicio y que debería estar ya retirado, dado su edad y la imposibilidad de ejecutar un servicio donde la agilidad es condición indispensable. Todos los empleos de Consumo prestan servicio permanente, a pesar de las leyes sociales en vigor. Se carece de Juzgado municipal, y para abonar la contribución se ha de ir forzosamente a Medina Sidonia, pues hay individuos que han de gastar más en el viaje que cantidad tiene que satisfacer como tributo, con perjuicio de los contribuyentes, que en su mayoría carecen de bienes de fortuna. En cuanto a la beneficencia, los presupuestos consignan veinte pesetas para leche y pucheros y cincuenta pesetas para medicamentos, mensualmente. Ante el cuadro desolador que presentaba cuanto llevo relatado, me personé al alcalde de Medina Sidonia, don Ángel Butrón, y le expuse la angustiosa situación del pueblo, comprometiéndose dio señor, bajo compromiso firmado que obra en mi poder, concederle al pueblo lo que necesitaba, pero a pesar de la promesa, pasaron los meses y nada se cumplió, lo que me obligó a presentar la dimisión de alcalde pedáneo”. La dimisión la presentó cuando no llevaba ni tres meses en el cargo de alcalde pedáneo un 28 de Agosto de 1931. Decía así su escrito: “ Devido a que mis ocupaciones havituales me impiden atender la Alcaldía Pedanea de esta Aldea y encontrándose el que suscribe bastante delicado de salud necesitando por prescripción facultativa absoluto descanso es por lo que tengo el honor de presentar a V.E. con carácter irrevocable mi dimisión en el cargo de Alcalde Pedaneo” Las faltas de ortografía demuestran el escaso nivel cultural que tenía José Suárez a principio de la República, con el paso de esta, de la Guerra Civil y de la dictadura este aumentó muchísimo por el tipo de relaciones que frecuentó y la afición a los libros y el conocimiento que demuestra en  estas memorias.
Detalle de la foto de Campúa

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