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La concesión de la medalla de oro a las fuerzas del orden público. 1


No sé si habrá algo más susceptible y opinable que la elección de los jugadores que tienen que ir a la selección española y los merecedores de cualquier tipo de premio. Son ambas cosas subjetivas. El Ayuntamiento de Benalup-Casas Viejas con motivo de la celebración del 22º Aniversario de la Segregación, ha concedido las Medalla de Oro del municipio a las fuerzas de orden de la localidad; Guardia Civil, Policía Municipal y bomberos. Decisión respetable, que la ha tomado quien está legitimado para hacerlo, pero también opinable, dentro del estado constitucional en el que nos encontramos.
Desde la Edad Media hasta fechas muy recientes ha sido esta zona un área de frontera, donde la autoridad central estaba poco implantada y donde fenómenos ilegales o alegales  eran muy frecuentes. El mismo origen del pueblo y la inexistencia por mucho tiempo de un control político rígido y efectivo eran caldo de cultivo para estas prácticas que bordeaban la ley establecida por el poderPor ello las diferentes fuerzas de orden público han tenido siempre un trabajo adicional y su relación con la población autóctona ha sido a veces conflictiva y visceral con un sector de la población y muy amigable con otro. Me parece interesante que hagamos un breve repaso de las tres fuerzas de orden público y su relación con Benalup-Casas Viejas. La Guardia Civil es el cuerpo que más tiempo lleva en la zona.  Su instalación en Casas Viejas se produjo en una casa alquilada de la actual calle Cuartel, de ahí su nombre, enfrente de la hoy Peña del Real Madrid. Dice un acta capitular de fecha 10-1-1876 : "Leída una comunicación del Señor Jefe de la Guardia Civil de esta Ciudad en la que se sirve manifestar haberse acordado establecer un puesto de este instituto en la Aldea de Casas Viejas, pero que no contando el Cuerpo con recursos para el arrendamiento de la Casa Cuartel que ocupan, suplican a esta Corporación que teniendo en cuenta las ventajas que tan importantes mejoras puede proporcionar a sus vecinos, tome a su cargo el citado arrendamiento: en su consecuencia la Corporación acordó como se solicita y se tenga presente para cuando se realice el presupuesto adicional municipal ordinario del corriente ejercicio". 
En el mundo de Juan Lobón, Luis Berenguer cuenta: "Entonces la gente principal se junto otra vez y dijo: Vamos a hacer un pueblo para juntar toda la gente del campo en él… Por eso pusieron el pueblo donde los frailes tenían una iglesia con su caserío ya hecho, en el ombligo del campo. Pero, como al tiempo que les convenía juntar gente, tenían miedo que a alguno se le ocurriera algo para vengarse, dijeron: – Hay que traerse la guardia civil, no sea que nos maten por haberles dejado sin tierras. Por eso es por lo que el cuartelillo está en la misma plaza del pueblo… Así pasó lo que pasó… y lo que era de los frailes paso a ser de unos pocos, y lo que era de todos, porque lo puso Dios en el monte, también lo quisieron para ellos. Pero la culpa no fue toda de la gente principal, que la gente de nosotros tragó con todo y hasta les ayudó a engordarse y divertirse con el pan que les quitaba de la boca. Como pasó de antiguo, pasó de moderno. Ahí está la Zarza con tantísimo personal, todos encelados por la propina que le van a dar por ir con le cuento de haber visto a un fulano saltar la linde. La abuela de D. Gumersindo, el padre y el mismo, siempre soltaron cuartos a los chivatos. Lo decía madre, que por contentar al amo y hacer meritos todos fueron chivatos, alcahuetes y de poco fiar.” La Guardia Civil cuerpo militar y dependiente del gobernador civil era la máxima autoridad de la localidad, sobre todo en una como Casas Viejas donde no había gobierno municipal propio. Durante los Sucesos de Casas Viejas tuvo un especial protagonismo, tanto en el inicio de los Sucesos en el ataque al cuartel donde murieron dos de sus miembros, en el acto intermedio donde la llegada de refuerzos procedentes de Medina supuso la muerte de Rafael Mateos Vela, dos heridos y la dispersión de los revolucionarios, como en el acto final donde los dos miembros supervivientes de la casa cuartel sirvieron de guías e informadores de los guardias de asalto y la compañía al mando del teniente de la Guardia Civil García Castrillón desarrollo labores de investigación, vigilancia y seguridad. Tanto para resolver las consecuencias del problema agrario en forma de revueltas, alteraciones, robos, incendios, todo tipo de enfrentamientos... como los problemas generados con ese carácter fronteriozo con prácticas como el furtivismo, el contrabando, el bandolerismo, los maquis, el estraperlo, etc la lejana administración central va a utilizar como instrumento represor y de enfrentamiento con la población local a este cuerpo militar de la Guardia Civil. Mintz se fijó en este cuerpo y narra muy bien el cambio que sufrió de la dictadura a la transición.  Dice Mintz en Coplas de carnaval y sociedad gaditana :” Este cuerpo (La Guardia  Civil) tuvo una doble reputación a lo largo de la historia: eran considerados incorruptibles en asuntos en los que flojeaban la mayoría de las fuerzas policiales; también se les temía por su forma de mantener interrogaciones severas y castigos rápidos …Dos de las mayores preocupaciones de la Guardia Civil eran proteger las fincas de la caza furtiva y controlar el contrabando, ambas ilegales, pero a veces un medio importante de supervivencia para la gente del campo… Había señales, sin embargo, de un nuevo estado de ánimo en el sur. A finales de los 70, el dominio que la Guardia Civil había mantenido sobre la vida rural disminuyó. El éxodo rural, el turismo y el desarrollo industrial habían provocado profundas transformaciones estructurales. La muerte del dictador Franco en 1975, la formación de un nuevo gobierno y, en 1978, la promesa de una constitución nacional, anunciaron un orden civil y social más libre.
    Los campesinos nunca habían perdido su coraje y ahora estaban recuperando su voz, después de cuarenta años de silencio. En el carnaval de 1978, una murga, Los Volaos, grabó una conversación entre Manuel Gallardo, un compositor e interpreté  de carnaval, y dos guardias civiles. El malintencionado Gallardo, bajo y delgado, era más conocido por el apodo de El Chispa  a causa de su rapidez de ingenio.

El sábado en la Alameda
estaba el Chispa cantando,
se le acercó la pareja
le dijo está molestando...

Enséñame los papeles
si está bien documentado.
Enséñame tú la tuya
no vaya a estar disfrazado...
Y el Guardia le decía
tú me conoces a mí
que llevo aquí siete años
y soy Guardia Civil.

El muchacho le decía
con un poquito de vista
yo llevo aquí 31
y a mí me llaman el Chispa.
Nueve años más tarde, el  cuarteto El guardia, el cotero y dos cazadores punteros, original de "El Santo" y con Juan "Longanizo", José Culili, José "Rompecorazones" y Paco "Rogely II", con el sargento de la guardia civil con un difraz de  color rosa en vez del verde tradicional  certificaba que una época se acaba y empezaba otra.

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