Apertura de los Jardines

Mañna jueves 14 de marzo se abren de nuevo al público los Jardines de Murillo. Buena ocasión para hacer un repaso por la historia de este local. En este plano urbano de 1906 la parcela número 7 corresponde básicamente a los actuales Jardines, salvo el extremo septentrional que se fue segregando progresivamente. Esta parcela correspondía al asidonense José Cantalejo, rico ciudadano que fue concejal del ayuntamiento de Medina. Influido por los problemas maritales  emigra a América y deja como albacea de sus bienes para que los venda al herrero Antonio Alcantara Serrrano. De estos problemas conyugales  se habla en una copla de carnaval de 1908 y que cuenta en el audio del final del post Pepe Pareja y Antonia Márquez. Audio de 1974 de Mintz que ha llegado de Washington y que como todos es en sí mismo un tesoro. Como comisión de esa gestión Antonio Alcantara este se va a quedar con la casa de la Alameda que hoy es el bar de Ricardo, la confitería  y la casa de los Alcantara.

En la parcela número 4 se hacen varias casas constituyendo el patio de Cantalejo, donde en 1933 vivía Manuel Quijada. La parcela número 7 la compra Antonio Vela a principios de siglo, que luego pasa en herencia a su hija Nicolasa Vela Morales y de esta a José Fernández Vela de cuya familia sigue siendo propiedad la parcela. Hasta los sesenta la mayor parte de la parcela se aprovecha como huerto, explotándola como tal Andrés Martínez, el prácticante, el padre de Francisco Martínez,  el maestro, concejal y gestor del ayuntamiento y tío de Eugenio Espinosa, también maestro y concejal. El huerto tenía dos entradas una por la calle San Juan y otra por la tienda de Cristobilla, junto al actual pub el Chori. En la memoria colectiva de alguna gente de Benalup-Casas Viejas resalta el gran nogal que había en el huerto cuyas ramas salían por la calle San Juan y otras por la casa Cantalejo, en la cuesta del meaero público en la actual calle Alta. Este meaero público funcionaba en la época de los Sucesos y como tal aparece en las fuentes y va a desaparecer en los años sesenta, ubicándose en esta parcela, por debajo de la actual entrada a los Jardines por la calle Alta. El gran cambio para esta parcela, como para el pueblo, vino en los años sesenta. Gran parte del pueblo se estructuraba en torno a los huertos, sobre todo en la calle Medina, hoy Independencia, y calle Nueva. La competencia de los productos hortícolas foráneos, la pujanza de otras actividades... y la modernidad en general hizo que estos huertos que aparecen en el plano de 1906 se vayan reconvirtiendo en otros usos. Unos para aprovechamientos residenciales y otros para solaz y entretenimiento como el caso que nos ocupa. Se limpió todo el huerto, se eliminó todo uso y aprovechamiento agrario y se le preparó para que se convirtiera en el gran solar de ocio y diversión del pueblo como lo ha sido hasta la actualidad. Su posición geoestratégica en el centro del pueblo y sus dimensiones posibilitaban dicha funcionalidad.  Así, en los sesenta Antonio Rodríguez Barberán, el hijo de Ricardo el del bar, abre el local por primera vez como negocio de ocio y venta de bebidas. Para ello iba sembrando progresivamente árboles y plantas, y parece ser que fueron los Laritas los que bautizaron el lugar como los Jardines de Murillo, en referencia a los del barrio Santa Cruz de Sevilla, nombre que  ha permanecido hasta la actualidad.  Allí se hizo una pista de baile, funcionaba como tal en la feria, servía para salón de boda, circo, teatro e incluso cine, haciéndole la competencia al cine Román. Después le siguió Fernando Mera y Alfonso Jiménez como empresarios, a principio de los ochenta, estando este más tiempo, pues el primero lo dejó pronto al aprobar las oposiciones de magisterio.  Es con ellos cuando empieza a funcionar como un típico pub de copas, ocupando sólo una parte de la parcela. Como todos los negocios este también tuvo sus momentos bajos. Será en la segunda mitad de los ochenta cuando a Alfonso el largo se le une en la explotación Carlos González, "el Patilla" denominándose Daltón y especializándose en la buena música del momento. El negocio se reactivó y consiguió unas altas cotas de popularidad gracias a la buena música y al buen trato dispensado a los clientes. Se estaban sentado las bases de lo que será en los noventa los Jardines.A finales de los ochenta estos jardines van a conocer otro gran cambio, su explotación va a cambiar de manos, la propiedad siguió en manos de la familia de "Pepito Fernández", pero su gestión se va a extender a toda la parcela y se van a crear distintos ambientes. En efecto, en 1989 Manuel Ruiz Mateos, el de los Jardines, se hace con el negocio. Estuvo hasta 2011. Él era el gestor aunque también trabajaban en el local su madre, la confitería, su hermano Vicente o Moises o Noemi. Entre todos formaban los diferentes ambientes que han caracterizado los Jardines en estas dos últimas décadas. Lugar de memorables noches tanto en invierno como en verano también fue escenario de conciertos, como los famosos escarabajos, el certamen flamenco que se hacia allí en la época del "Santo" como concejal o los memorables circuitos de cine organizados por la Diputación.  Manolo recuerda de aquella época: "Muchos amaneceres con buena gente y noches muy buenas de verano y sin olvidar los inviernos en la chimenea , los jueves de carnaval, las fiesta de noche buena y noche vieja etc. No nos podemos olvidar de "Chica" y  de "Nino" el torrija de DJ que nos hacia pasar noches de muy buena musica para bailar y para disfrutar. Fueron 20 años muy bonitos conociendo gente y mundo". Hay quien dice que su segundo apodo, "Reondo" le viene de estos años más por la necesidad de lidiar con todo tipo de personajes noctámbulos que por la cuestión genética. Pero como la vida son etapas, la de los Jardines y Manolo se acabó en 2011. Desde entonces han estado cerrados hasta la actualidad, que vuelven con el nombre recortado de los Jardines.  Muchos hemos sido los que hemos añorado y echado de menos un local como ese, en un sitio tan estratégico como la parcela número 7 del plano de 1906. Como hablaba ayer de la tienda de la Chicha y la nueva frutería de la calle San Juan, Anabel y Begoña, desafiando la crisis han tirado de arrojo, esfuerzo y riesgo y han realizado las gestiones oportunas para volver a abrir los jardines de Murillo. Buena noticia para el centro histórico y para Benalup-Casas Viejas. Porque se explota un solar que ha sido centro del pueblo y como tal ha evolucionado en las diferentes etapas históricas de él. Como icono del pueblo no podía seguir cerrado mucho más tiempo. Desearles mucha suerte en la nueva aventura a las osadas empresarias. Y aunque muy utilizadas termino este artículo con palabras de Einstein: "Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.”

fuentedelosmuertos.mp3

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