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Los niños hombres

Desde el sábado 9 al domingo al 17 de febrero estará abierta la exposición Los niños hombres con 20 fotografías de Jerome Mintz. El lugar es en la calle Rafael Bernal, debajo de Banesto y en horario de 18 a 20 horas en días laborales y los sábados y los domingos además de por la tarde en ese horario, por la mañana de 12 a 14 horas.
En la exposición se puede adquirir el catálogo de la exposición con las 20 fotografías y los textos correspondientes. También hemos puesto a la venta para ayudar a sufragar el evento el CD de Los niños Llorones o ejemplares del libro de Coplas de carnaval y sociedad gaditana de Jerome Mintz.
Reproduzco el cartel introductorio de dicha exposición

Estamos ante la tercera exposición que la asociación amigos de Mintz organiza con sus fotografías de finales de los sesenta, principio de los setenta. En las otras dos ocasiones anteriores versaron sobre los bares de antes y las mujeres, las grandes olvidadas. En esta ocasión hemos optado por los niños y niñas de esa época que tuvieron una infancia muy corta. Hasta que llegó la modernidad, los niños siempre han sido considerados desde muy pronto como pequeños adultos En la sociedad del antiguo orden, que en esa fecha todavía imperaba en el Benalup de Sidonia de la época, las condiciones de vida eran muy difíciles. La escasez, la miseria, la injusticia, la desigualdad… dominaban las relaciones sociales y económicas. En ese contexto, la niñez sufría especialmente las consecuencias de este tipo de organización. El ejemplo más evidente de ello era la temprana incorporación al mundo laboral, con lo que también suponía el abandono prematuro de la escolarización. Los niños trabajaban en el campo, las niñas, aunque muchas lo hicieron en el algodón, en el servicio doméstico mayoritariamente. El papel de denuncia social de las fotos de Mintz sobre este asunto es evidente. Como dice Isabel Mintz, esposa de Jerome, este tipo de prácticas infantiles constituían para Mintz un símbolo de la explotación y pobreza imperante en esta zona y en aquella época. El cariño, la dulzura y la empatía hacia ese sector de la población también, aunque las fuerzas de seguridad no entendieran la causa por la que Mintz fotografiaba tanto a los niños y las niñas del Benalup de la época. La mitad de las fotografías versan sobre el trabajo infantil, pero hay otras temáticas, toda ellas relacionadas con la vida cotidiana. La unidad familiar no lo era exclusivamente de consumo para los niños y niñas, como en la actualidad, sino que también lo era de producción. Así eran frecuentes las tareas auxiliares en las que participaban los niños como traer agua o pan a la casa, buscar caracoles o poner trampas. También hay fotos sobre la escuela, en este caso  la miga o la banda de música de Don Eufrasio o el discurrir diario contemplando como Emilio el Latero trabaja, jugando con los escasos y adaptados juguetes de la época, pasando el tiempo en el escalón de casa o posando con hermanos y amigos. En fin, un retrato de una época que se estaba perdiendo, que hoy ya no existe y que afortunadamente podemos reconocer, valorar y comparar gracias a ese inmenso tesoro que constituye las fotografías de Jerome Mintz.

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