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La gorra de Mintz para las familias de 5 resistentes


Os quiero contar un cuento. Había una vez unos hombres que quisieron poner el mundo derecho pues estaba al revés y los condenaron además de a la muerte, la pena, la prisión, la marginalidad… a la ignominia del silencio y del olvido. La empresa había sido arriesgada y el castigo ejemplar. La mayoría asumió su derrota con resignación y temple, dejando al tiempo que hiciera trabajosamente, como siempre, su trabajo. Había sido la inmensa mayoría y la esencia del pueblo quien había claudicado en el intento. Pero hubo un grupo de resistentes que si bien asumieron la primera, la segunda y la tercera derrota no estaban dispuestos a no intentar, al menos, salvar la cuarta y definitiva batalla, la de la memoria. Parafraseando a Brecht hay algunos que aguantan una derrota y son buenos. Hay otros que soportan dos pérdidas y son mejores. También los hay que sufren tres y cuatro y son necesarios. Pero los hay que resisten toda la vida y esos son imprescindibles.
Este grupo de resistentes eligieron por azar y por intuición a un americano de sonrisa agradable y tenacidad probada para probar la senda de la eternidad. Aunque ellos no vieron sus frutos hechos realidad las generaciones que los sustituyeron si pudieron ver, degustar, tocar, oler y sentir el legado que habían dejado para la posteridad. Y aunque realmente habían perdido la guerra, ese loable intento de preservar ese mundo perdido en la memoria colectiva les hizo ganarla moralmente. Porque consiguieron restablecer ese débil hilo que une el tiempo pasado, presente y futuro. Que como tiempo que es, son una misma cosa, pero que los poderosos pretenden dividirlo para derrotarnos.  El 9 de febrero a las 11,30 en la casa de la cultura la asociación amigos de Mintz queremos hacerles un homenaje entregándole la gorra de Mintz al que lo transmitió para otras generaciones y a los que le ayudaron. Como había que concretar decidimos otorgársela a cinco familias de las muchas posibles y elegimos a las de Pepe Pareja, Pepe Pilar, Andrés Candón, José Monroy y Francisco Estudillo. Los finales felices existen en los cuentos. También en nuestra imaginación. Por eso nos gustaría mucho que nos ayudaras a que esta historia termine bien contando con tu presencia. Porque entre otras cosas estamos en tiempos en los que la resistencia no solo es necesaria, sino también imprescindible.

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