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Las relaciones laborales en la Segunda República

La llegada de la II República supuso un cambio radical en las relaciones laborales en el campo. Se legisló de forma muy favorable para los trabajadores. Así se estableció la jornada laboral de ocho horas, fijación de salarios mínimos, la prohibición de desahuciar a los arrendatarios por falta de pago al propietario, la ley de Términos Municipales, Jurados Mixtos y también el decreto de laboreo forzoso, por el que los propietarios se veían obligados a poner en producción sus parcelas cultivables. Además otras dos grandes medidas como fueron los repartos o la obligatoriedad para los patronos de dar trabajo a los jornaleros del término municipal y el mismo proyecto de Reforma Agraria.
Los propietarios no estaban dispuestos a admitir esas  nuevas relaciones laborales. Una cosa era la legislación y otra la realidad. Los patronos, lógicamente, obstaculizaron, en la medida de sus posibilidades la aplicación real de estas medidas. Ante ello la CNT, un sindicato de masas, reaccionó con distintas medidas. En el siguiente documento de 3-4-1932 observamos una convocatoria de huelga reivindicando que se cumpla lo legislado en cuanto a los repartos: “ Sr. Don Juan Bascuñana Estudillo. Alcalde Pedáneo de esta Aldea. Pongo en su conocimiento, como el sindicato de Oficios Varios, en sesión celebrada hoy día 3 ha acordado declarar la huelga para dar solidaridad a los compañero de Jerez y para que se nos cumpla lo ofrecido con respecto a los trabajos ofrecidos de la carretera y hasta que se cumpla también con puntualidad, el reparto de los obreros, que no sea juego esto de mandar a los patronos como acontece con los que se les echaron a Durán y a Dª Caridad, etc. Queremos que los que les correspondan a cada uno los sostengan en la finca, o le abonen las cuatro pesetas, así es queda declarada la huelga entre tanto no se cumplimente lo ofrecido, y lo ponemos en su conocimiento para que a su vez lo notifique a su colega.
(Por el sindicato) la Comisión de huelga
Casas Viejas 3 de abril de 1932”

 Los sindicatos de oficios varios aparecieron en la CNT cuando se decidió en 1918 crear los sindicatos únicos que agrupaban a todas las sociedades de oficio de un ramo de producción. Los Sindicatos de Oficios Varios agrupaban a las secciones que no podían incluirse en un ramo. En los pueblos agrupaban a todas las secciones de los diferentes oficios presentes en ellos. Las secciones de campesinos se integraban en ellos aunque a veces eran tan mayoritarios que pràcticamente se identificaban por completo.
Pero las medidas propuestas en la Segunda República para mejorar las condiciones de vida de los jornaleros no dieron los resultados previstos y las condiciones de vida de estos continuaban siendo pésimas. La carta de un obrero de Casas Viejas enviada el 13 de octubre de 1932 al comité de la CNT es clarificadora de la situación : “El paro obrero es cada vez mayor, elevándose el número de trabajadores parados en ambos pueblos, próximo al millar; el Monterilla no atiende, el Gobernador tampoco, los Panzudos no siembran y los trabajadores también se mueren de hambre; creemos que para alimentar los estómagos preparan balas;… así no es posible vivir; los hombres perecen de inanición. ¿Qué hacemos?”
En este contexto de desencanto ante unas medidas que un principio despertaron las esperanzas de los jornaleros se entienden los acontecimientos posteriores, incluidos los Sucesos y la Guerra Civil.

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