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La maldición de Casas Viejas.

El otro día escribía sobre las repercusiones que tuvo en el franquismo los Sucesos de Casas Viejas en el post titulado los Rojos de Casas Viejas. Días más tarde lo hacía sobre las dificultades que han tenido estos Sucesos durante la transición para situarse en el acervo cultural del pueblo de una manera normalizada y tranquila. Hoy toca sobre como a lo largo de la historia los Sucesos de Casas Viejas han perjudicado a muchos de los  que se relacionaron con ellos. Entre los que hablamos de estos temas conocemos el asunto como la maldición de Casas Viejas. Escribía Antonio Ramos que "La historia de Benalup-Casas Viejas es una madeja que te envuelve, desde el sentimiento a la reflexión, sobre todo si uno ha tenido la oportunidad de entrar en la vidas de algunos de aquellos supervivientes o de los familiares de las víctimas de aquella masacre que ha marcado sus vidas".
Son muchos los ejemplos existentes de personajes públicos relacionados con estos Sucesos que sufrieron exilio exterior o interior. Sobre ello reflexiona José Luis Gutiérrez Molina en su artículo en la revista Ubi Sunt Ramón J. Sender y los exilios de Casas Viejas. Se puede leer en ese artículo: “Para entender la pervivencia de los diversos exilios en torno a los sucesos de Casas Viejas no se pueden obviar tres cuestiones: que pusieron en primera línea la naturaleza del poder; que ocurrieron cuando éste estaba formalmente en manos de una coalición de grupos de “izquierda”, progresistas, y, finalmente, que expresaron la existencia de una alternativa social a la existente que, además, hacía de la destrucción del poder una de sus señas de identidad. Es en torno a estas cuestiones por donde debemos buscar la repuesta a la recurrente actualidad de aquellos acontecimientos, a las dificultades que existen para su estudio externo y a su problemática interiorización. En definitiva comprender porqué lo ocurrido en aquella pequeña localidad de la provincia de Cádiz, ha llegado a convertirse en un elemento esencial de la historia contemporánea española”. Y luego pasa a relatar los exilios de Ramon J. Sender, Eduardo de Guzmán, Miguel Pérez Cordón, Juan Rodríguez Guillén “Sopas”, José Suárez Orellana, la familia de Francisco Cruz “Seisdedos”, Jerome Mintz,  los políticos Manuel Azaña,  Santiago Casares Quiroga, Alejandro Lerroux,  Eduardo Barriobero y,  Eduardo Ortega y Gasset o el  juez instructor del Consejo de Guerra contra los campesinos, el capitán Julio Ramos Hermoso o Ramón Enríquez Cadórniga el magistrado que presidió las vistas de los dos juicios contra Rojas. Como tampoco escapó Andrés López Gálvez , uno de los defensores de los campesinos y acusador particular de varias familias contra Rojas. O el médico Antonio Suffo Ramos que ejerció de delegado gubernativo. “Se podría continuar la relación. Un sinfín de exilios, de extrañamientos, que nos llevan a pensar sobre cuáles pueden ser los elementos comunes a todos ellos. Uno de ellos es su posición respecto al poder y el papel de éste”.  Dice José Luis Gutiérrez en el citado artículo. Francisco Ascaso ya se encargó en 1933 de asignarle a toda la clase política la mayor de las responsabilidades: “Los espectros de los campesinos caídos en Casas Viejas rondarán eternamente alrededor de todos los políticos.” En nombre de la historia, de los 80 años transcurridos y de la sensatez y la dignidad parece que ha llegado el momento de que apartemos a los Sucesos de la política con letra minúscula y los situemos para siempre junto a la política con letras mayúscula, al lado del pueblo donde ocurrieron y persistieron, acoplados a la gente que en sus carnes y en las de sus familiares han sufrido toda la represión posterior y ligados, pegados, unidos y anexados a esta tierra que hoy hace 80 años sufrió el más mediático escarmiento y el  pesado peso del poder. Se han preparado unos actos de acuerdo con los tiempos que corren austeros pero generosos, unos actos donde la ofrenda floral institucional entronca con una tradición que ya empezó en 2006, donde la recreación histórica y la exposición de fotografías sobre los lugares de Casas Viejas consiguen incorporar la participación y el protagonismo de la gente del pueblo y unos actos donde la mesa redonda con la inclusión de escritores de la talla y variedad de Jesús Núñez, José Luis Gutiérrez Molina, Antonio Ramos y con la moderación del también escritor benalupense (autor del primer libro que se escribió sobre Benalup-Casas Viejas) Antonio Luis Rodríguez Cabañas reconoce la importancia que estos Sucesos tienen en la historiografía actual. Es a través de la participación popular, de la cultura, del conocimiento, de la difusión…que representan estos actos, como podremos acabar de una vez por todas con esa “Maldición de Casas Viejas” que tanto tiempo ha afectado a casi todos los que se han acercado a ellos.  Tanto los del exilio de fuera, como los del exilio interior. Nos queda la palabra y el optimismo de la voluntad.
El cartel lo he tomado de la página del ayuntamiento de Benalup-Casas Viejas

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