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El control social


Uno es de  pueblo y ha elegido, siempre que ha podido, un pueblo para vivir. Entre el mundo urbano y rural, prefiero el segundo, aunque soy consciente de que eso de las ventajas e inconvenientes entre uno y otro es muy subjetivo y depende de la balanza que se utilice. Creo que el control social tan estricto que se produce en los pueblos es uno de los inconvenientes más claros con respecto al mundo urbano.
Llega a mi oído una anécdota sobre como se suspendió en los años cincuenta un baile: “A las mujeres no se les tenía permitido poner faldas mas allá de la altura de las rodillas. Aquí, en Casas-Viejas, se llegó a suspender una fiesta, por haber entre sus invitados una mujer con una falda un poco más arriba de las rodillas”

Cuenta Eslava Galán en Los años del miedo: “Por lo demás, en la pacífica España, la vida continúa con pocos sobresaltos. Los obispos envían sus pastorales y sus “Normas de Moralidad Cristiana” hasta la más remota parroquia. Los gobernadores civiles envían las circulares del la Dirección General de Seguridad hasta el más remoto cuartelillo de la Guardia Civil. El párroco vigila al feligrés; el comandante de puesto vigila al ciudadano. La Iglesia y el Estado velan por la reserva moral de Occidente. En las covachuelas del poder  “todo organismo con un mínimo de jurisdicción de mando se monta su propia censura”. (Fernando Vizcaino Casas) El vecino vigila al vecino, el compañero de oficina al compañero de oficina. La vida discurre por sus cauces habituales, siempre que no te signifiques”. Pero como dice Mintz este control social no es sólo propio del franquismo, sino que viene de antes y perdura después, utilizando diversos instrumento para su propagación. Dice Mintz:”Durante la investigación de campo que realicé en Andalucía en los años 60, 70 y 80,  llegué independientemente a la conclusión de que "El control social en la Andalucía rural no se operaba por medio de regulaciones gubernamentales y supervisión policial, sino por medio de sanciones sociales a rumores y otras formas de crítica y censura públicas. Por Carnaval, las conductas dudosas se pregonaban en público en forma de canciones." Los anarquistas de Casas Viejas, p. 100”. Evidentemente en épocas represivas como la dictadura de Franco el control social es más directo y férreo, pero este está tan consolidado que perdura en otras épocas más democráticas, como pudieron ser la república o la actual monarquía parlamentaria, sobre todo en los ambientes rurales. También es cierto que ese mayor control social también  está relacionado con las mayores relaciones de colaboración y solidaridad que se producen en el mundo rural con respecto al mundo urbano. Con la urbanización actual que está sufriendo el mundo urbano, el control social interno está relajándose, también la colaboración y la solidaridad mutúa característica del mundo rural. Da la sensación de que ha sido sustituido por un control social más integral y globalizado, al ritmo de los tiempos en que vivimos.
Fotografía Jerome Mintz. Es una de mis preferidas. Refleja la dualidad del mundo cambiante que le toco fotografiar.

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