headerphoto

El cementerio viejo

Uno de los caballos de batalla de José Suárez fue la consecución del traslado del cementerio del Cañuelo a un lugar más alejado del centro del pueblo. En su artículo publicado por el diario El Pueblo el 26 de agosto de 1932 dice sobre él: “Al posesionarse de dicho cargo, me encuentro con un cementerio eclesiástico de pésimas condiciones, enclavado al nivel de las casas y percibiéndose los olores fétidos que hacen imposible la vida a los habitantes de Casas Viejas, pues en dicho cementerio han de practicarse las autopsias en el mismo suelo, por carecerse hasta del más rústico medio”. Tanto como alcalde pedáneo como concejal hace innumerables gestiones para conseguirlo.
En un acta del cabildo de Medina Sidonia de 24-6-1933 podemos leer: “Dada cuenta de una comunicación enviada por Don José Suárez y Francisco Fernández Guerra de la Vega que dice así. Los Concejales abajo firmantes tienen el honor de exponer que no pudiendo asistir a la sesión por carecer de medios económicos y enterados que se va a tratar del cementerio nuevo no podemos menos de manifestar a la Corporación nuestro agradecimiento para que sea tomado con interés dichas obras que tan necesarias son para la higiene y salubridad de los ciudadanos. Salud y Republica”.
Pero va a ser en sus memorias donde encontremos un resumen de su gestión de este tema, relacionándola con la obra del franquismo en Casas Viejas “Al poco tiempo viene otra queja del Cementerio y vuelta a empezar, me voy al Ayuntamiento, expongo el caso de que no podía continuar aquel estado de cosas tan desagradables, como tener un Cementerio en medio del pueblo, y pude conseguir que se hiciera un nuevo, y cuando se había terminado de hacer la tapia y se empezado la construcción de los nichos, viene el célebre Movimiento y hacen de él una Plaza de toros, cosa tan diferente una de otra, pero de ellos no se podía espera más que destruir y matar, aunque alardeaban de poner un Orden Social y Cristiano. Que no tenía nada que ver lo uno con lo otro. Nosotros no hacíamos más que construir, ellos destruir.” Más adelante dice: “A los treinta y ocho años, cuando la soberbia se les calmó, tuvieron que reconocer que el cementerio no podía estar allí, y entonces, destruyeron la Plaza de Toros y volver a reconstruir el cementerio.”. En efecto, D. Antonio Dorado Soto, Obispo de Cádiz y Ceuta mediante escrito de 30 de Noviembre de 1978 concede los terrenos del viejo cementerio a la población de Benalup de Sidonia. Como anécdota contaremos que a este cementerio se le llamaba Torrente, porque el que iba a él, no volvía.  Extractamos algunos párrafos de dicho escrito. "...Por el presente y teniendo en cuenta la solicitud de Don José Romero Bohollo, Alcalde de Barrio de Benalup y Sidonia y los informes favorables preceptivos ... concedo en propiedad a la Aldea de Benalup de Sidonia el antiguo Cementerio Católico de la misma Aldea y Parroquia, para que, debidamente sometido a la llamada "monda", que garantice el respeto y veneración de los restos mortales de Cristianos allí enterrados, sea destinado a ZONA VERDE, con exclusión expresa de cualquier otra finalidad, que sirva de expansión para los habitantes todos de dicha Aldea de Benalup de Sidonia....".
En la fotografía “La familia Pérez Ruiz  posa  en la plaza en la que se celebraban los festejos taurinos en los años cincuenta, donde en la actualidad está el Cementerio. Allí torearon becerrillas los hermanos Rivera (José y Paquirri) con unos nueve o diez años. Normalmente soltaban una becerra y había un bidón en medio donde se escondía alguien que citaba a la res y se ocultaba después. El organizador era Benítez Reyes. Estaba justamente en el centro de lo que es hoy el cementerio y se conservan casi todas las paredes exteriores” (Libro La Tierra). Recientemente han reformado aquel espacio y hoy es un renovado y agradable parque en el centro histórico del pueblo. Ayer en la inauguración de la exposición de fotografías Los lugares de los Sucesos de Casas Viejas. Ubicación y Evolución, el bloque del cementerio tenía 7 fotografías (seis de Serrano y una de Mintz) con dos cartelas, que para juicio de algunos de los que vieron y leyeron la exposición era lo mejor de ella. En las cartelas se mantiene la idea de que la evolución histórica del cementerio es muy parecida a la del pueblo y a la de los Sucesos. También ayer la última escena, para muchos la más emotiva, de la recreación tuvo lugar en este espacio público. Había mucho sentimiento y mucha trascendencia cuando termino la obra de teatro.Ojalá fuera un punto de inflexión y alguna placa o mención recordara que este parque fue aquel cementerio tan mediático del año 33.
La primera fotografía es del libro la Tierra y la segunda de Jerome Mintz

0 comentarios: