El carnaval y la guerra de la independencia

Del libro de Jesús Romero Valiente, "Medina Sidonia durante la Guerra de Independencia 1808-1814" os traigo un fragmento de un documento en francés que mi amigo Pepe me ha traducido para que pueda publicarlo en el blog.
DOCUMENTO XXIX.
El entonces teniente del 9º Regimiento de Infantería Ligera del Ejército Imperial, Jean Marie Felix Girod de l’Ain, relata su estancia en Medina  en la primavera de 1810.
     El fin del invierno de 1809 a 1810 se pasó sin acontecimientos considerables; en la primavera de 1810 nuestro regimiento fue enviado a Medina Sidonia, ciudad de una cierta importancia, situada a unas leguas detrás de nuestras líneas de bloqueo, en la ruta de Gibraltar y a la entrada de la sierra de Ronda. El general Latour- Maugourg, que ocupaba esta ciudad con sus dragones había sentido la necesidad de tener a la infantería con él, en este territorio ya montañoso  y muy accidentado, donde había de repeler los ataques de partidas de enemigos bastante numerosas.


    Ejecución militar en la villa de Alcalá
    A cuatro leguas de Medina Sidonia, en la montaña, la ciudad de Alcalá estaba comprometida por excesos hacia un  destacamento francés y había merecido un severo castigo. El batallón del que yo formaba parte fue encargado de castigarla por una ejecución militar; nos hicimos acompañar por un escuadrón de dragones. Algunas guerrillas que habían hecho intento de oponerse a nuestra marcha se retiraron sin que fuese posible alcanzarles y nosotros ocupamos la ciudad sin dar golpe; pero nos la encontramos enteramente abandonada por sus habitantes, salvo algunos viejos y dos o tres religiosas enfermas, que quedaron en un convento. Al día siguiente, fui enviado, con un destacamento, para procurar volver a traer a las familias enteras errantes en las montañas vecinas; volví sin haber podido reunir ni una sola. El tiempo (era la época del equinoccio) se había puesto de lluvia, caía por torrentes, y no dejo de pensar lo que debió sufrir esta población desgraciada sin abrigo, con un tiempo semejante en tal territorio, mientras que nosotros estábamos confortablemente y alegremente instalados en sus viviendas. Era precisamente el día del martes de carnaval, y nosotros pasamos la noche celebrándolo de nuestra mejor manera.
    La casa en que me alojaba con los oficiales de mi compañía, fue el lugar de reunión de varios de nuestros camaradas; nos encontramos allí un guarda ropa bien provisto de trajes de los dos sexos; nos disfrazamos, con el riesgo de ser sorprendidos por alguna alerta y obligados a correr a las armas con nuestros vestidos de carnaval; gracias a las abundantes provisiones que habíamos podido procurarnos, tuvimos una comida de lo más alegre.
     Al día siguiente, hacia mediodía, abandonamos esta ciudad para volver a Medina Sidonia. El chubasco que no había cesado desde hacía 24 horas, había cambiado en ríos y en torrentes furiosos los más pequeños arroyos, que habíamos encontrado en nuestra ruta, viniendo y que teníamos que volver a pasar a la vuelta. Se podría, difícilmente, hacerse una idea de las penalidades que tuvimos para atravesar estos cursos de agua, muy numerosos; varios de nuestros hombres se ahogaron allí, a pesar del socorro de nuestros dragones, incesantemente empleados en pasar a los infantes a la grupa o agarrados a la cola de sus caballos. Teníamos que hacer cuatro leguas para volver a Medina Sidonia, y no fue hasta el día siguiente en la mañana, es decir al cabo de 24 horas, que los últimos de nuestras tropas pudieron alcanzar esta ciudad"
.
El fragmento me parece muy denso y susceptible de múltiples interpretaciones. La riqueza de estos documentos histórico está relacionada con las sugerencias que nos aporta. Apunto el papel de Medina Sidonia en  la Guerra de la Independencia que aparece a comienzos del fragmento, los frecuentes ataques que sufrían las posiciones francesas, la razzia a Alcalá, la importancia del carnaval ya en 1810 y como esa tendencia de los foráneos a imbuirse de lo tradicional, como lo turistas que rápidamente aprenden a buscar la sombra no es nueva o las lluvias de febrero y las frecuentes inundaciones. Es como si el paso de más de 200 años no hubiera cambiando tantas cosas como en principio podemos suponer.


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