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V.- Epílogo. La derrota. Y 4

Resulta significativo que en esta segunda derrota del movimiento obrero, el objetivo fuera uno, Suárez y la víctima otro, Curro. Exactamente igual que en los Sucesos, que fueron a por Diego Fernández, Balbino Montiano, Juan Pinto, Juan Estudillo, Gabriel Grimaldi… pero al haber huido estos, se llevaron y mataron a Cristóbal Fernández (hijo), Andrés y  Balbino Zumaquero (primos), Manuel Pinto (hermano), José Utrera (hijo de la compañera de Juan Estudillo) o Juan Grimaldi (hermano). En casi todos los casos también dijeron que no les iba a pasar nada, que simplemente era para tomarle declaración. Se repite  la misma escena tres años después aunque con distintos  protagonistas: ahora los socialistas, tiempo atrás los anarquistas. En el 33 los perdedores serán los anarquistas, en el 36  radicales, socialistas y anarquistas;  todos los demócratas. Sopas se lo dijo a Mintz a su manera: “La República era la oportunidad de hacer algo bueno, pero había perdido”; Suárez lo había previsto a la suya: “La desunión de los obreros hará el triunfo de la reacción, que es formidable en este pueblo”.
Esa espléndida frase de que “somos un pueblo de idas y llegadas”, tiene en esta gente su máxima expresión. La derrota se plasmó en ese flujo emigratorio que convertiría el segundo tercio del siglo XX a Casas Viejas en un péndulo sólo de ida. Una parte huyó tras los Sucesos, otros lo hicieron  durante  la Guerra Civil y un gran número emigró hacia Valencia en los años sesenta. Empezaron huyendo los que más se habían significado en la oposición a esta nueva España, como la familia Cruz Jiménez, Sopas, Tuerto Manguita, Suárez Orellana,  Antonio Duran, José Monroy, Moya Paredes …; les siguieron otros que aunque habían participado en estas luchas tuvieron un protagonismo político menor. En los sesenta el éxodo rural tomó dimensiones escandalosas y, aunque las causas políticas también estaban en el fondo de la emigración, los aspectos económicos, sociales y culturales fueron más importantes.  El éxodo rural de los sesenta junto a la desecación de la Laguna de la Janda y a la aparición del sector de la construcción, posibilitarán la modernización de Casas Viejas,  proceso más tardío que en gran parte de España. Además del atraso, también hay que tener en cuenta que la Reforma Agraria de carácter social fue sustituida por la técnica y la participación de las masas populares por la opresión, la sumisión y el paternalismo, en palabras de Alessandro Stella.
Son muchas las lecciones que podemos sacar de este viaje del encanto a la derrota. Pueden estar relacionadas con la necesidad de la política, la despolitización y desencanto actual o la triste Historia de España en sus múltiples variantes. Al que esto suscribe le llama  especialmente la atención lo desapercibido que ha pasado el devenir histórico de Juan Bascuñana, Pepe Suárez, Curro Guerra o Juan Sopas. A los cuatros y a la generación que representan, como derrotados que fueron, se les condenó hace ya mucho tiempo al silencio del olvido por querer hacer, lo que les llevaban mucho tiempo haciéndoles: POLÍTICA. Me resta, por cuestión de dignidad, desear que no seamos portadores de esos gérmenes. En la asignatura Historia Local que imparto en el IES hay una actividad en la que los alumnos tienen que contar cosas que se las hayan narrado sus abuelos. En la de esta semana, por cuatro veces aparecen gente que ha muerto "por culpa de la política". En los sucesos, en la guerra civil y con los maquis. Para que no vuelva a pasar eso, creo que la única forma que existe es que conozcamos nuestra historia y cuáles fueron las verdaderas causas. De eso al menos estoy convencido.
Termina con esta entrada esta serie sobre la Segunda República en Casas Viejas, que forma parte a su vez de mi artículo en el libro La destrucción de la democracia... si alguien tiene más datos, fotos, sugerencias o críticas, serán bienvenidas. Salud.

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