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Reforma Agraria y Guerra Civil en Casas Viejas. 4

Los proyectos de Reforma Agraria no acaban en la creación puntual de comunidades de campesinos, sino que además  tiene Suárez Orellana la intención de crear una asociación con todas las comunidades de campesinos de la provincia para asegurar su mejor funcionamiento y hacerle frente común a las dificultades. Dice en sus memorias: “Tengo que marchar a Madrid para gestionar un crédito del Ministerio de Agricultura para crear una cooperativa general, que sirviera para todas las colectividades de la provincia de Cádiz y buscar de esa forma que se terminara la explotación a que estaban sometidos constantemente los trabajadores. Una vez en Madrid visité al ministro y fue concedido el crédito haciéndome saber que el dinero lo mandarían a través del Ingeniero para que este lo administrara y vigilara para bien de todos”.
Tiene muy avanzadas las gestiones para crear una Federación de Comunidades de Campesinos de la provincia de Cádiz, de hecho están presentados los estatutos y hay un escrito de 16 de julio de 1936 en el que la Delegación de Trabajo de Cádiz le informa que “le falta indicar el domicilio de la federación y la aplicación que ha de darse a los fondos o haberes sociales en caso de disolución” para que se puedan aprobar dichos estatutos". Pero al día siguiente estallaría la Guerra Civil y todos estos proyectos pasarían a mejor vida.
La otra España, que había estado ahí y que se resistía a desaparecer, no estaba de acuerdo con esa solución al problema agrario. Las Comunidades de Campesinos se convirtieron en una de sus mayores afrentas. Donde tomaron el poder  el 18 de julio una de las primeras acciones que realizan es ir a por los responsables de estos proyectos. El encargado de la Comunidad de Charco Dulce fue hecho prisionero por la Falange y fusilado. A Pepe Suárez no lo encontraron, a Paco Fernández sí. Lo dice Pepe Suárez en sus memorias: “Esto lo consideraban como una ofensa para ellos, porque con la Reforma se les acababa la explotación de los obreros y tenían que tomar otra forma de vivir. Y esto no lo podían perdonar…Pero al poco tiempo vino el célebre “Movimiento” y lo “arregló” todo…Este Dieguito me buscaba sólo por el hecho de que este tenía una gran finca (Charco Dulce) y la Reforma Agraria se la arrendó y colocó ochenta casas de familias que estas vivían allí muy bien, y el cobraba la misma renta que le daba el colono anterior”. Me parece interesante que nos detengamos en las transformaciones que sufrieron estas Comunidades con la llegada de la Guerra Civil. La de Malcocinado permaneció en manos de los campesinos, lo mismo que la de Tahivilla y Torrecillas y Pedregosillo, aunque estos proyectos comunitarios no serían viables en el futuro, el régimen no sabía que hacer con ellos y poco a poco se fueron transformando en propiedades privadas. El resto de las Comunidades pasó a mano de sus propietarios a raíz del golpe de estado.  Sobre el fin de la Comunidad de los Badalejos dice José Suárez: “pero cuando vino el Movimiento, se quedaron con la cosecha y ganados, y ellos se tuvieron que marchar y perderlo todo, y gracias que pudieron salvar la vida, que en aquellos momentos la vida no tenía valor ante unos hombres tan salvajes y asesinos, que no tenían conciencia, ni dignidad, ni sentimientos humanos, y además eran de comunión diaria”. Sobre la Comunidad de campesinos de Charco Dulce” y al llegar el verano, empiezan a recolectar las mieses viene el Movimiento y llegaron mataron a varios de ellos y los demás salieron corriendo y tuvieron que abandonarlo todo y perder el trabajo que habían realizado durante el año y quedó desecha para siempre”, sobre la de Canaleja “y corríó la misma suerte que la anterior”. 
 

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