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Las comunicaciones por la Laguna de la Janda


Antes de la desecación de la Laguna de la Janda en la década de los sesenta  los aprovechamientos  humanos sobre ella era intensos. Se dividían en tres apartados; la recolección de huevos, la caza y la siega de castañuela, enea, pasto…  Dicen E. Hernández-Pacheco y J. Cabré (1913): “No debe haber cambiado mucho el aspecto del país de los tiempos prehistóricos a los actuales. Ahora las aves acuáticas abundan mucho; grandes bandadas de garzas, grullas, avutardas y otras zancudas pululan en la comarca; los patos, gallinas de agua, gansos silvestres y otras palmípedas existen en tan gran cantidad en la laguna, que en la época de puesta los habitantes de los cortijos ribereños consumen grandes cantidades de huevos de las aves que anidan entre las espadañas, carrizos y demás plantas acuáticas que cubren toda la laguna, la cual es el sitio de cita de los cazadores de Gibraltar".
 Por su parte José L. Bernaldo de Quirós en Excursión Ornitológica a la Janda. Marzo-Abril de 1920 dice: “La Janda es una laguna enorme; su profundidad, como dije anteriormente no es muy grande, excepto el charco de los Ansares y las cuencas de los ríos, que entran y nacen en determinados puntos de ella. Su vegetación es tupida; en algunos parajes casi impenetrable, y está constituida principalmente por baznucos, aneas y paja castañuela, que al principio de primavera empieza a sobresalir por la superficie del agua, creciendo con tal rapidez, que ocho días después de mi primera visita a la laguna habia crecido cerca de una vara, ocultando grandes extensiones de agua que en mi primer día aparecieron descubiertas.  En julio y agosto empieza la siega de este inmenso campo de verdura, utilizando la anea en la fabricación de asientos para sillas, capachos y otras industrias similares y aprovechando la paja castañuela para cubrir los cortijos, sustituyendo a las tejas, según parece, muy ventajosamente, pues no se cala con la lluvia y no cuesta sino el segarla, dando un aspecto muy pintoresco a aquellas blancas y limpias casas que están diseminadas por aquellos vastos campos”. 

Para buscar comida como anguilas, pescado o huevos de aves o para recolectar la castañuela o para cazar era necesario trasladarse por la Laguna. Aunque la vegetación subacuática era pobre, la de la superficie era muy abundante hasta tal punto que en muchos sitios donde abundaban las eneas y los carrizos no se podía pasar. Había zonas en las  que ese desplazamiento se podía hacer a pie, pero en otras el agua y la altura de los juncos de 2 a 3 metros hacía imposible ese tipo de movimiento. Por eso se utilizaban pasarelas realizadas en madera como se ve en la primera foto o barcas como se ve en la segunda.
En los años cuarenta del siglo XX el Ayuntamiento de Medina le tenía arrendado los juncos, las castañuelas y las eneas a una empresa de Jérez, cuyo hijo Tomas venía a recoger la mercancía y se fotografiaba con ellos. Se segaba con guadaña y lo recolectado se transformaba en fundas para las botellas, asientos de sillas o material para chozas y casarones. En el pueblo todavía se rememora el paso de carretas repletas de castañuela. Los que allí trabajaron  recuerdan como los desplazamientos se hacían a pie dentro de la laguna, aunque también se utilizaban las pasarelas de madera, las pequeñas barcas o el caballo como se ve en la tercera fotografía.

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