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La infancia de José Suárez Orellana

Si hay un personaje histórico benalupense que me llama especialmente la atención ese es José Suárez Orellana. Eduardo Ruiz Butrón, un amigo mío, "Meinato", está pelín obsesionado con él y cada vez lo entiendo mejor. Tengo la esperanza de que algún día me llegará la noticia de que Eduardo habrá terminado su trabajo y publicará estas memorias. A mí me llegaron a través de Gerarl Brey y las he utilizado bastante para el blog, ahora pretendo hacer una serie sobre ellas, utilizándolas para hablar sobre aspecto concretos. La primera versa sobre su infancia. “Mi abuelo tenía una finca en el término de Medina Sidonia (Cádiz) que distaba veinte kilómetros de los tres pueblos circundantes que eran Alcalá de los Gazules, los Barrios y Casas Viejas, y no tenían comunicación por carreteras, sólo camino de herraduras.
No había luz eléctrica, ni prensa, ni libros, ni ningún signo de civilización. Los transportes se hacían por caballería. Mi abuelo tenía seis hijos y a cada uno le hizo una casa junto a la suya, y resultaba una pequeña colonia, donde reinaba la paz y la tranquilidad, donde todos vivíamos contentos y felices. Nunca en mi permanencia en ella, que fueron treinta años, no vi ningún altercado ni pelea ni nada, todo se arreglaba en paz y armonía…
Como vivíamos tan aislados del mundo, mi padre y mis tíos acordaron ponernos un maestro, pero resultaba que ninguno tenía la valentía de venir a un campo tan aislado del mundo y de la sociedad, y como no lo encontraban se decidieron poner un trabajador que necesitaba que lo enseñaran antes a él, por que no tenía los conocimientos más elementales…
En la finca había un carbonero que tenía una hija sirviendo en Algeciras en la casa de un señor, dicho señor tenía un hijo que estaba terminando la carrera de cura, y este olvidando el voto de la castidad, dejó a la muchacha embarazada, y decide casarse con ella venciendo toda la oposición del padre, y este los echó a la calle a los dos, y decidieron venirse con el padre de ella al campo, donde ellos no podían darle cabida por tener una sola habitación que no cabía más que la cama, y además de comida cero… Ante aquel cuadro tan desgarrador vino él a ver a mi padre para que le dieran alojamiento, y eso fue motivo para que le ofrecieran fuese maestro, y aceptó. Ellos solucionaron su papeleta y mi padre y mis tíos, por tener un maestro competente… Al pasar dos años hizo las paces con el padre y se marchó dejándonos con la miel en la boca y a medio enseñar, y aparte de esto no he tenido más maestro, y lo poco que sé lo he adquirido a fuerza de leer mucho y tanto es así que hasta hoy la mayor parte de las horas las paso leyendo.
Cuando tenía quince años no había visto, ni automóviles y aeroplanos, ni teatros, ni cines, ni iglesias, ni curas, ni militares, hacía una vida que puede llamarse semisalvaje. No tenía ni idea de lo político ni de lo religioso, porque no tenía ni libros, ni prensa, ni nada, y estuve siempre rodeado de trabajadores analfabetos que se aprendía muy poco de ellos. Pero como la Naturaleza es sabia resulta un gran maestro y aprendí muchas cosas que me han sido útiles en la vida, tanto es así que me ha enseñado que entre los animales se vive mejor que entre los hombres, porque nos enseñan a querer y a tener sentimientos humanos”.

Estas memorias son un documento de primera mano para conocer la época, gran parte del siglo XX, la zona, la nuestra, y el personaje que las escribe. José Suárez fue una persona culta, muy culta, no por lo que había estudiado de pequeño, sino porque se dio cuenta de que la cultura y el conocimiento era la única forma de liberalización social y personal. Como otros muchos, aunque tenía muchas lagunas y deficiencias en su bagaje cultural debido a la escasa formación recibida en la infancia, la mundología adquirida después y los contactos obtenidos durante la II República, la Guerra Civil y la represión en la cárcel franquista le hicieron adquirir un gran bagaje cultural. Su sobrina María Luisa Fernández siempre dice que su tío aprendió mucho en la cárcel, en contacto con muchos intelectuales republicanos que la padecieron después de terminada la contienda civil.

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