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Hermanos en los Arenalejos

José María y Antonia Mateos Montiano aparecen en esta foto en la puerta de su casa de los Arenalejos. Ella le ayudaba a su madre Antonia en las tareas de casa y en cuidar los animales de casa, el, por su parte, ayudaba a su padre Demetrio a cuidar el ganado ovejas, cabras, cerdos, pavos… y participaba en la recogida silvestre de plantas y animales (tagarninas, caracoles, espárragos, pajaritos…). Mientras que estuvieron en los Arenalejos no fueron al colegio, un maestro llamado José María iba por las noches a darles clase.
Cuenta José María como en  casa no tenían televisor, ni cuarto de baño… ellos se bañaban en un baño de chapa con dos asas. José María tenía en esta foto nueve años y su hermana Tony siete años. José María recuerda que la mayoría de las veces que se bañaban tenían que seguir con la misma ropa que tenían puesta, pues no había recambio, solo algo para los días de fiesta. En la fotografía se observa como el jersey de José María tiene varios agujeros por el codo. Eran tiempos de escasez, pero no de tristeza para una inmensa mayoría de la población benalupense. Tampoco de falta de estética. La foto es de una belleza impresionante. La mirada de los niños se come literalmente la cámara. Se ha hablado muchas veces sobre la predilección de Mintz hacia los menos privilegiados. Cuenta su hija Carla: “Mi mamá dice que mi padre siempre decía que nunca se sintió tan cómodo en EEUU en la relación con la gente, como se sintió en Benalup. El se sintió plenamente aceptado y muy contento de poder comunicarse con ellos, sintiendo una gran admiración por la gente del pueblo” . Fran Sánchez Mazo manifestó en el homenaje que el IES Casas Viejas le prodigó en el 2007: “ ... lo que caracterizó a Jerome Mintz durante el tiempo que permaneció en Benalup fue: ser permeable, ser una esponja, tomarle el pulso a la calle, acercarse a todos los estamentos sociales centrándose en los más humildes, que son, la mayoría de las veces, las víctimas ... Por eso se ganó el respeto de muchos y se hizo amigo de otros tantos” Como reflejó Juan José Tellez : “ ... Mintz vino buscando las sombras de la muerte y se encontró con los contraluces de la vida ...Y es que Mintz no llegó a Casas Viejas con las prisas del periodismo sino con la paciencia de los cazadores. Más allá de la hipoteca del idioma y de la mordaza del miedo, puso sus trampas de cordialidad y simpatía para intimar con los habitantes de aquel confín de chozas y casarones...El antropólogo compartió vida y costumbres de los vecinos, hasta que de repente se sintió atrapado... El cazador fue cazado y Jerome empezó a ser conocido como Jerónimo...Mintz se quedo espiritualmente en Casas Viejas”.
Mintz estableció una relación de amistad con la familia Mateos Montiano. Fue muchas veces a su casa de los Arenalejos, los fotografíó de muchas formas e incluso hizo una película sobre ellos; la familia del Pastor. No se me olvidará en la vida la alegría con la que recibió la madre la película que el americano había hecho sobre ellos. Sabía de su existencia, pero no la había visto. Fue hace unos siete años. Siempre que hablo con ellos, son sólo palabras de agradecimiento y elogio las que tienen la familia Mateos Montiano  para Mintz. El IES Casas Viejas coordinados por José González Benítez ha planificado unas jornadas de fotografía antropológica Jerome Mintz en las que se profundizarán de este tesoro que tenemos en este pueblo en forma del legado del americano. De ellas os hablaré en una próxima entrada.

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