headerphoto

La inflación de las rifas

Está próxima la Navidad y con ella las campañas sensibleras y un poco cursi que, a mi parecer, la caracterizan. Este año, que estamos tocando fondo, el riesgo a que nos pasemos muchos pueblos es más evidente si cabe. Ahora mismo hace furor en internet una campaña viral a favor de que los africanos donen un radiador para los niños noruegos. Con toda la ironía del mundo un grupo de noruegos y sudafricanos denuncian campañas como la de We are de world que no tienen en cuenta las complejidades, los adelantos, los logros, las luchas de pueblos como los de África. Mantienen que la utilización de tópicos y estereotipos, como abundancia de niños con vientres hinchados o escenas de radical miseria sólo sirven para conseguir donativos a corto plazo y que a la larga la población desiste de colaborar porque se desencanta ante la ausencia de logros a  medio plazo. Aquello de no me des un pescado, dame una caña y enséñame a pescar.

Siempre ha habido rifas en Benalup-Casas Viejas, no hace mucho años dominaban las de los alumnos del colegio e instituto para costearse los viajes de estudios. También eran una forma de subvencionar peñas y asociaciones. De hecho la misma lotería de navidad se convertía en una de las principales fuentes de financiación de estas asociaciones. Pero ahora se están imponiendo otro tipo de rifas. Están proliferando  en Benalup-Casas Viejas el sorteo de espárragos, motos, aceite, jamones, latas de conserva o batidoras, por poner solo unos ejemplos son rifados como puro y duro ejercicio de supervivencia. Ya no es para pagar pequeños, o grandes, vicios, se trata de subsistir. Que se contabilicen por más de una decena el número de gente que pase por día por determinados lugares rifando es una imagen gráfica de la profundidad de la crisis en Benalup-Casas Viejas, tanto como sus 1622 parados. Es obvio también la inflación de rifas existentes, ya que una población como la de Benalup-Casas Viejas no puede hacer frente a ese tan alto número de rifas si se mantiene en el tiempo y en el contexto de crisis económica en el que estamos. Lógicamente muchas conversaciones giran en torno a ello y a la imposibilidad de atender a todos los que rifan algo. El colaborar con este tipo de rifas siempre ha gozado de una corriente de simpatía popular, pues además de existir la posibilidad de que te toquen excelentes premios eres consciente de que estas colaborando y ayudando a la persona que organiza la rifa. Además, en ámbitos tan cerrados como los rurales todos se conocen y la honradez en la concesión de los premios se convierte en una necesidad para rifas posteriores. También abundan los productos locales, relacionados con la economía de depredadora, como caza o frutos silvestres, que tanta tradición tienen en la supervivencia en esta zona. Por otra parte no se trata de como esas prácticas altruistas  de los multimillonarios del mundo que tan en boga están: "una inversión para que el mundo que han construido y que encabezan siga en marcha", ni hay cursilería, ni hipocresía alguna, simplemente ser recurre a una práctica tradicional y consuetudinaria. Se me ha ocurrido traer un documento de 1948 sobre como se incautó un borrego que se estaba rifando. “Ruego a V.S. ordene que, con la posible urgencia, y para que surta efectos en el expediente de contrabando (rifas) que se sigue en esta Junta, se proceda por el Veterinario municipal de esa ciudad, a reconocer y valorar un borrego que en calidad de depósito, y a disposición de este Organismo, se halla en poder de Don Manuel Pérez Barrios, domiciliado en la calle Nueva, sin número, en Benalup de Sidonia; debiendo remitir a esta Junta la expresada valoración, a los fines indicados y de subasta, en su día, si así procediera. Dios guarde a V.S. muchos años. Cádiz, 8 de junio de 1848"
Dos días después el Ayuntamiento de Medina decreta: “Pase a informe de la Alcaldía de Barrio de Benalup de Sidonia a cuyo fin requerirá a dos vecinos de dicha Aldea para que a continuación de este decreto depongan por escrito sobre la valoración que le asignan al semoviente objeto de estas diligencias”. A lo que se acompaña el informe de los dos vecinos dos días después, el 13 de junio de 1948: “De las diligencias practicadas respecto al borrego de referencia del escrito, resulta que los dos técnicos designado D. Francisco Sánchez Sanmartín y D. José González Mañez convienen en la valoración del semoviente en la cantidad de cien a ciento diez pesetas, aproximadamente”.
Recordemos que por esa fecha el control del estado en economía es absoluto y que reina la más absolutas de las miserias y de la pobreza, son los famosos años del hambre. Las rifas son consideradas ilegales, como una práctica más del contrabando. Lo que ocurría es que dependiendo de la posición ideológica con respecto al régimen adoptada por el que rifaba las autoridades miraban para uno u otro sitio. Al igual que con la recova o las rebuscas. Lógicamente hay, además de rifas, fenómenos que responden a esa represión económica y política como son los maquis o los huidos al campo, que empiezan siendo pequeños rateros que hurtan para la supervivencia y terminan convirtiéndose en un verdadero problema político para el régimen. Estoy preparando una serie sobre los maquis de Benalup-Casas Viejas. También es la época donde las prácticas caritativas más tradicionales y rancias abundan. Y no podemos olvidar que esa filantropía de los más poderosos era parte de lo que aseguraba la desigualdad. El genial García Berlanga lo retrató irónicamente en Plácido (1961): Voz de Quintanilla a través del altavoz del motocarro: "Necesitamos el concurso de todos, de pobres y de ricos, porque para la caridad no hay fronteras. Toda la ciudad debe sumarse a nuestra campaña 'Cene con un pobre'. Que por una noche seamos todos hermanos, que por una noche los duros de corazón sean generosos, que por una noche cenen los pobres. Esta campaña está patrocinada por las ollas COCINEX, las mejores ollas a vapor del mundo."Hoy me interesa resaltar como históricamente los periodos de recesión económica han venido unidos a épocas de represión política, no hay más que recordar la importancia de la crisis del 29 en fenómenos totalitarios como Italia o Alemania o la crisis de las democracias occidentales de los años treinta. Esperemos que la experiencia acumulada, el pasado, e instrumentos del presente y futuro como puede ser internet nos libren de la represión política que tradicionalmente acompaña a periodos de crisis económica. También de campañas caritativas rancias e hipócritas. Por todo este tipo de cosa me ha gustado tanto lo de pedir en África radiadores para los niños noruegos. Es como lo de Berlanga, pero en inglés y cincuenta años después. 

0 comentarios: