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Juegos de antes

Los juegos son actividades lúdicas tan antiguas como el propio hombre. Aparecen por la necesidad biológica de adaptarnos al entorno entreteniéndonos y divirtiéndonos, como vehículo de aprendizaje o perfeccionamiento primario y sobre todo como elemento socializador. Los juegos de las sociedades tradicionales rurales responden a sus características. Hay una división muy marcada entre hombres y mujeres, entre niños, jóvenes y adultos.
En el caso concreto de la entrada de hoy nos vamos a centrar en los juegos de hombres jóvenes que realizaban en el trabajo. Estos juegos tienen unas especiales connotaciones, como consecuencia del distinto papel que cada sexo y grupo de edad desempeña en la sociedad . En el caso que nos ocupa se trata de mostrar a la comunidad la fuerza física, la resistencia y el valor adquiridos. Se valora especialmente las cualidades de carácter físico. He encontrado esto en Internet: "Es el caso de la fuerza masculina, para cuya medida y exhibición existe una gran variedad de juegos. La medida de fuerza entre dos contendientes puede realizarse, además del común pulso a mano, con instrumentos de pulseo como la pica aragonesa o el palo, muy extendido bajo distintas formas. El mismo fin, en el caso de varios contrincantes, tiene el tiro de soga, habitual en las fiestas de numerosos pueblos, y deportivizado en la actualidad”.
La inexistencia de medios de transporte ágiles y rápidos hacía que muchos trabajadores tuvieran que quedarse a dormir en el lugar de trabajo. Eran mucho tiempo el que pasaban juntos los trabajadores en el campo.  La socialización entre ellos era evidente. En los tiempos de descanso, en los cigarrillos, o después de almorzar o una vez finalizada la tarea abundaban los juegos entre los hombres. Hoy traigo cuatro fotografías sobre una misma serie que hizo Mintz a una cuadrilla de corcheros, a principios de los setenta. En ellas se ven los juegos varoniles de estos hombres, que ponen a prueba su fuerza. En la primera fotografía un grupo de corcheros observa como dos de sus compañeros prueban sus fuerzas. En la segunda, se ve como uno ha conseguido levantar al otro, que se coge al pantalón del primero, quien dé con la espalda primero en el suelo pierde. Forma parte de las tradicionales lucha, que se han deportivizado. En la tercera fotografía los dos trabajadores están echando un palo. En México esa expresión significar tener relaciones sexuales, pero en la España de los sesenta era echar una especie de pulso, teniendo como elemento central un palo. Como en la segunda fotografía es un juego donde se pone a prueba la fuerza viril de los dos contendientes. Echar el palo, según nos cuenta era muy típico en estos tiempos de descanso. En la cuarta fotografía, los mismos protagonistas que la segunda foto, pero esta vez echando el tradicional pulso.  Se trata de competir sobre uno de los tesoros más queridos por estos hombres jóvenes, en la plenitud de su vida; su fuerza física.
Este tipo de juegos se han perdido o están en vía de ello. La misma página web citada habla sobre este tipo de juegos: “Por estos motivos, la evolución del juego, como hecho cultural, es fruto
de una sociedad concreta y ha sido paralela a la del mundo rural. La modificación acelerada que este ámbito ha sufrido desde los años 60 del siglo pasado…  ha favorecido el éxodo de las gentes del medio rural. También la mecanización del campo, “humanizando” más las faenas agrícolas, ha hecho desaparecer labores dadas en demostraciones lúdicas. Pero ha sido la aparición de algunos medios de comunicación, sobre todo la televisión como elemento de divulgación masivo, la que ha provocado la decadencia de muchos de estos juegos, favoreciendo la permuta de una cultura propia por una aculturación poderosa venida de fuera, cambiando gustos, maneras de ser, incluso formas de pensar. En algunos casos, los juegos se han desvanecido junto a las gentes que los realizaban, como sucedió con una gran parte de los juegos infantiles”.

 Mintz provenía de un tipo de sociedad donde el juego tenía un rol totalmente distinto a el de esta sociedad rural. Por ello le llamaron tanto la atención y por eso los deja plasmado en su obra fotográfica. Hoy, esas fotografías,  nos sirven a nosotros para reflexionar sobre la función de ocio, entretenimiento, aprendizaje y socialización que tenían y tienen estas actividades lúdicas que son los juegos.

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