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En los invernaderos de la Yeguada. Y 2. Por Manolo Montiano

Preparando el pots sobre los invernaderos le pedí información a Manolo Montiano, ha sido tan extensa y de calidad la que me ha enviado, que he preferido ponerla en una entrada independiente. "Fueron varias las empresas que montaron invernaderos en la Yeguada. “Flores de Cádiz” era el más grande de la zona. Esta empresa se jactaba de contar con el invernadero más grande de Europa ya que tenía uno de sus módulos 6 hectáreas bajo el mismo techo, cosa por otro lado técnicamente hablando bastante negativa pues en áreas tan grandes es imposible controlar las plagas y enfermedades, como así fue. Sembraban clavel y clavellina fundamentalmente y construyeron los invernaderos sobre terrenos que habían sido pinares y eucaliptales en una época en la que la Ley era más laxa en los temas medioambientales. La empresa "Algeflor, S.A."  construyó un invernadero de 1,2 hectáreas de las que una la dedicaba en su totalidad al cultivo de rosal y el resto a crisantemo y lilium.
Otra empresa fuerte del sector fue "ARDEVINS" propiedad de la familia Ruiz Mateos y dedicada casi en su totalidad al cultivo de crisantemos. Dentro de las grandes empresas hay que nombrar “El Plantel de Benalup”. Fue una época dorada para el empleo en Benalup, se decía que era una época estupenda para montar un taller de motos por la cantidad de motos que se movían aquellos años para trabajar. Al hilo del boom, se montaron algunos invernaderos de flores en Benalup. “Farmita” en los terrenos del actual polígono, el difunto Carrasco por detrás de Joselín y Cayetano,  el único que queda. Se aprovechó la infraestructura comercial de las exportaciones del vino y la manzanilla en Inglaterra y otros países europeos. Sin embargo la calidad era excepcional por las tierras y el agua. En cuanto a las técnicas, Flores de Cádiz montó invernaderos de bajo costo tipo parral almeriense, pero Ardevins montó invernaderos tipo multicapilla más avanzados y Algeflor tenía incluso doble pared de plástico y calefacción. El "Plantel de Benalup", otra de las grandes empresas que se montaron utilizó estructuras de hormigón muy duraderas. Al final ni uno ni otro se pudieron sostener a pesar de contar con mano de obra cualificada, recursos naturales excepcionales y la comercialización en el exterior. El talón de Aquiles de aquel proyecto estaba en los costes laborales incapaces de generar un producto competitivo en relación con las importaciones de países como Kenia, Israel, Colombia, Ecuador, etc. La gestión del trabajo asalariado no competía con los invernaderos de economía familiar de otras zonas (Sanlucar-Chipiona).Una interprofesional incapaz de defender el precio de la flor en Europa y un bajo asociacionismo a nivel local. La flor, por otro lado, es un producto de baja implantación en países del Mediterráneo salvo fechas muy concretas y eso nos hacía muy dependientes de las exportaciones. Y otro factor limitante de los invernaderos fue el viento de levante huracanado que hizo verdaderos estragos por aquellos años, todos los invernaderos sufrieron más o menos el daño del levante lo que hacía que se tuvieran que reforzar las estructuras encareciendo el proceso. Sin embargo, el levante cuando no estaba fuerte era un buen aliado en el control de enfermedades ya que disminuía la humedad ambiente. El desarrollo agrario de esta zona no podía venir de la mano de producciones demandantes de mucha mano de obra en un mundo cada vez más globalizado y en el contexto de las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio que fomentaban los intercambios entre los países menos desarrollados y Europa. La solución la propuso el difunto Eugenio Olid, Ingeniero de la finca Las Lomas quien dijo que esta zona era la mejor del mundo para la horticultura al aire libre, y no estaba falto de razón. Los cultivos hortícolas necesitan todo lo que tenemos aquí, buenas tierras, agua en abundancia y mano de obra, siendo unas producciones muy tecnificadas lo que permite obtener producciones de muy buena calidad y competitivas".

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