El café y el azúcar en los años cuarenta

Hoy traigo dos documentos pertenecientes a la sección de correspondencia del Archivo de Medina Sidonia de la década de los cuarenta. Ambos nos van a servir para aportarnos muchas pistas sobre la economía y la política de la época. Esta década de los cuarenta en España ha sido una de las épocas de más pobreza y miseria de su historia. La producción agraria no abastecía las necesidades de la población, se produjo un retroceso de la producción industrial, estrangulada por falta de materias primas, capitales y tecnología, un descenso del nivel de vida, la existencia de bajos salarios y hambre generalizada. El régimen respondió con el racionamiento, lo que a su vez motivó el mercado negro o el estraperlo. El 14 de mayo de 1939 el gobierno promulgó el racionamiento como una medida temporal para asegurar el aprovisionamiento de los productos de primera necesidad a toda la población. Dicha medida duró hasta 1951. Es la época conocida como los años del hambre o técnicamente la Autarquía.
Esta política se caracterizaba por un intento de autoabastecimiento y una fuerte intervención del Estado en la vida económica, que controlaba la producción, el consumo, los precios, los salarios, la inversión mediante leyes y el comercio.
 El café y el ázucar junto con el trigo y el aceite fueron de los productos más afectados por esta política. Por ello, son junto con los dos citados los productos estrella del contrabando y el estraperlo. Para el café aparecen sustitutos como la raíz de achicoria o semillas de cereales mezcladas con azúcar quemada se convirtieron en sucedáneos del café en muchas casas. También aparecen modalidades de café que han llegado hasta nuestros días, como el café torrefacto. Para utilizar menos café se tuestan los granos de café con azúcar, esta se carameliza y forma una típica película quemada. El azucar que predominaba tenía muy poca calidad, era el denominado azucar amarillo. En los bares es de los pocos lugares donde se puede tomar café con azúcar de cierta calidad. Para ello el estado establece los mecanismos adecuados para que llegue la materia prima a estas. La Comisaría General de Abastecimientos y Transportes controlaba y distribuía la comida, de acuerdo con una estricta reglamentación.Obviamente esa venta está controlada y racionada. Este racionamiento, el control o la aparición del café torrefacto nos aparecen en  el escrito al alcalde pedáneo de Benalup de 5-3-1940 se le comunica lo siguiente: “Cumpliendo órdenes recibidas de la Delegación Provincial de Abastos, tengo el gusto de adjuntarle relación de Sres. Industriales de esa población que puedan retirar café torrefacto de los almacenes de D. José Suñol de Cádiz, previo abono de su importe y en la proporción de 5 kilos por industria, rogándole lo haga saber así a los interesados, dándoles una orden como justificante personal”. Los propietarios de bares relacionados son Ricardo Rodríguez Pérez-Blanco (Benalup), Antonio Fernández García (Benalup), José Guillén Delgado (Benalup), Francisco Suárez Torres (Nuestra Señora del Socorro), Cristóbal Torres Pacheco (José Antonio Primo de Rivera, Manuel Flor Roldán (General Franco), Antonio Barberán Romero (Cervantes). Este escrito nos sirve para ver los bares que servían café en Benalup de Sidonia en 1940. Otro documento que traigo hoy es del mismo tipo que el anterior, pero referido al azúcar. En este caso es de 29-7-1946 y se titula: Relación nominal de industriales de Fondas y Similares abastecidos con Azucar con el cupo asignado a esta, con expresión del domicilio del mismo y cantidad servida. El documento genera mucha información. Además de mostrarnos el control y el racionamiento y como algunos bares son los mismos que en 1940 y otros cambian, nos aporta el domicilio de los bares que se situaban en tres grandes lugares; la Plaza Ntra Sra del Socorro, la calle General Franco y la calle José Antonio Primo de Rivera. En el primer caso se trata de la Alameda, denominándose igual en la actualidad. Los otros dos casos se refiere a la calle San Juan y la calle Medina, hoy Independencia. Estas dos denominaciones aparecen en los documentos oficiales, pero en el Benalup de Sidonia de postguerra no se consolidaron. Medina estaba muy lejos y a estas dos emblemáticas calles se les siguió denominando como toda la vida. De nunca he sido partidario de la pura y libre economía de mercado, me atrae más- ahora, en mis tiempos mozos era otra cosa- el intervencionismo moderado tipo Keynes y Paul Krugman, pero lo cierto es que las veces que nuestra economía ha estado más intervenida como en los cuarenta por el estado franquista y ahora por el rodillo alemán es cuando más problemas hemos tenido.

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