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Las fotos de los Sucesos. La conflictividad laboral

Otro de los mitos falsos que se han creado en torno a los Sucesos es que aquello fue el producto de cuatro “locos” que se lanzaron a una aventura, sin preparación y caldo de cultivo alguno. Los Sucesos de Casas Viejas, es uno más, aunque el más mediático y conocido, de un sinfín de incidentes que el problema agrario genera en esta tierra. Evidentemente los Sucesos hay que relacionarlos con la lucha del jornalero para mejorar sus pésimas condiciones de vida.  Esta lucha entre jornaleros y propietarios hay que enmarcarla dentro del problema agrario español pero en un lugar donde la propiedad agraria no ha sido privada hasta bien entrado el siglo XIX y es dentro de esa consolidación de la propiedad privada, en esa transición, en esa crisis, en esos cambios donde se insertan estos hechos.
Esta conflictividad laboral que arranca del siglo XIX va a tener su máxima expansión en el primer tercio del siglo XX, y sobre todo en la segunda década (años 1914, 1915 y 1916) y en los tiempos de la Segunda República (1931-1936). En este contexto, dos elementos se van a convertir en síntomas claros de tal situación: las huelgas y los incendios estivales. En febrero hubo huelga campesina. En abril la CNT de Casas Viejas también declaró huelga en el campo. Dice así  un escrito al alcalde pedáneo de 3 de abril de 1932: “Sr. Don Juan Bascuñana. Alcalde Pedáneo de esta aldea. Pongo en su conocimiento, como el sindicato de Oficios varios, ha acordado declarar la huelga… para que se nos cumpla lo ofrecido con respecto a los trabajos ofrecidos de la carretera y hasta que se cumpla también con puntualidad, el reparto de los obreros, que no sea juego esto de mandar a los patrones como acontece con  los que se le echaron a Duran en lo de Dª Caridad, etc”. Especialmente problemática fue la de junio del 32. Las reivindicaciones campesinas, como otras veces y como harán en enero del 33, irán acompañadas  del corte de  la línea telefónica de Casas Viejas. Suárez recordaría esta huelga después, con motivo de los Sucesos. Como escribió Suárez Orellna “Los sucesos eran cosa descontada que tenían que ocurrir… En la huelga de Junio (1932) que duró trece días se trató de abrir el depósito explosivos y hacer lo de ahora y recibimos una confidencia reservada y la comunicamos por si querían prevenir y nada gracias a un refuerzo de guardias que llegó a tiempo antes de empezar y evitó lo que después ocurrió”. El día 3 de junio de 1932 ocurrieron los incidentes en torno a la ermita de Santa Ana en Medina, donde perdieron la vida los jornaleros Ramón Romero Luna y Sebastián Gardón Quintero,  por disparos de la Guardia Civil. La “ruta del descontento”, en  expresión de Clara E. Lida, pasaba por Medina. Casas Viejas estaba a siete meses y 16 kilómetros. En  verano de 1932 se suceden una serie de incendios en los campos que van a tener continuidad hasta primeros de octubre.  Con estos antecedentes no es extraño que García Rua calificora a los Sucesos como “un incidente no imprevisible”.
En segundo lugar, estos enfrentamientos se dan con más virulencia en lugares donde la administración no tiene una implantación clara. Se trata de Casas Viejas, de un sitio aislado, que depende de Medina, que está muy lejos y que se ha ido formando a base de asentamientos incontrolados con la oposición de la oligarquía asidonense. La presente fotografía de Campúa fue publicada en Gráficas Españolas. Es una perspectiva de las afueras de Casas Viejas, concretamente el este. La fotografía está hecha desde el Cañuelo, observándose al fondo la Vega del Barbate y las sierras de Alcalá. Es un magnífico testimonio histórico para hacernos una idea del poblamiento disperso dominante en la zona, en torno a antiguas vías pecuarias, así como el tipo de viviendas más habituales, como eran las chozas y los casarones. Esta fotografía sirvió como base para el cartel de la exposición que monto el IES en 2008 “Casas Viejas desde Casas Viejas”.

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