La Segunda República en Casas Viejas. Juan Bascuñana Estudillo, el alcalde de los Sucesos. 2

Había ocasiones en las que los propietarios se negaban a cumplir el reparto o la asignación forzosa. Esto se observa claramente en este escrito de 19-9-1932: “ Pongo en conocimiento de V. que a pesar de estar puesto en el sitio de costumbre el Edicto conminando a los labradores para sacar a trabajar a los Obreros a la hora presente no han sacado uno, permaneciendo todos parados. Firmado Juan Bascuñana” .
A veces eran  numerosas las trabas legales impuestas por ellos, como la carta firmada por el secretario de la asociación gremial agraria de Medina Sidonia, Diego García de Alzugaray. En este contexto, dos elementos se van a convertir en síntomas claros de tal situación: las huelgas y los incendios estivales. En febrero hubo huelga campesina. En abril la CNT de Casas Viejas también declaró huelga en el campo. En un escrito de 3-4-1932 se dice “Sr. Don Juan Bascuñana. Alcalde Pedáneo de esta aldea. Pongo en su conocimiento, como el sindicato de Oficios varios, ha acordado declarar la huelga… para que se nos cumpla lo ofrecido con respecto a los trabajos ofrecidos de la carretera y hasta que se cumpla también con puntualidad, el reparto de los obreros, que no sea juego esto de mandar a los patrones como acontece con  los que se le echaron a Duran en lo de Dª Caridad, etc”. Especialmente problemática fue la de junio del 32. Las reivindicaciones campesinas, como otras veces y como harán en enero del 33, irán acompañadas  del corte de  la línea telefónica de Casas Viejas. El Diario de Cádiz con fecha de  30 de Mayo de 1932 dice:” García Labella afirmó que en Cincocasas (Casas Viejas), una aldea próxima a Medina, un grupo de obreros ha anunciado la huelga revolucionaria, pero que todo estaba controlado por la Guardia Civil”.. Suárez recordaría en sus memorias esta huelga después, con motivo de los Sucesos: “ En la huelga de Junio que duró trece días se trató de abrir el depósito explosivos y hacer lo de ahora y recibimos una confidencia reservada y la comunicamos por si querían prevenir y nada gracias a un refuerzo de guardias que llegó a tiempo antes de empezar y evitó lo que después ocurrió”.  El día 3 de junio de 1932 ocurrieron los incidentes en torno a la ermita de Santa Ana en Medina, donde perdieron la vida los jornaleros Ramón Romero Luna y Sebastián Gardón Quintero,  por disparos de la Guardia Civil.Miguel Pérez Cordón escribió: “Procedente de Casas Viejas llegaban otros jornaleros que se solidarizaban con los de Medina, verlos y disparar simultáneamente fue una misma cosa, un mismo tiempo”. La “ruta del descontento”, en  expresión de Clara E. Lida, pasaba por Medina. Casas Viejas estaba a siete meses y 16 kilómetros. En  verano de 1932 se suceden una serie de incendios en los campos que van a tener continuidad hasta primeros de octubre: el 7 de agosto se quema la dehesa de Montellano; el 11, Las Mesas y el Carrascal de Espina; el 24 del mismo mes,  Palmitas; el 26, Cantarranas, Las Porqueras y la Alcaría; durante el 27 ardieron Morales, el Porretal, Picazo y Vega de Rehuelga y el  29 de agosto tienen lugar los incendios del Cascabel de la Yeguada y otra vez más las Mesas. El 2 de septiembre se quema el Machorro; el 14 de nuevo Cantarranas, la Dehesilla del Marqués y el Yeso; el 16, Almeriques y el 20 de septiembre, Peñuela y Pedregosillo. En octubre es constatable el incendio del Palmar de Leaniz el 1 y el 2 el de Espartina y el cortijo Benalup. Su autoría no se sabe con certeza. Para los de 1932 José Monroy se decanta claramente por situar a los propietarios como los responsables de esos incendios. Dice en Los anarquistas de Casas Viejas de Mintz: “Los incendios de 1932 fueron provocados. El campo estaba asegurado, y los terratenientes lo incendiaron ellos mismos o pagaron a gente para que lo hiciera… El objeto era hacer quedar mál a la República. Dijeron que la culpa de los incendios era de los sindicatos y, a consecuencia de ello, metieron a mucha gente en prisión” . Pocos meses más tardes tienen lugar los conocidísimos Sucesos de Casas Viejas, “un incidente no imprevisible” (García Rua) o "los Sucesos eran cosa descontada que tenían que ocurrir”(Suárez Orellana). 
En la fotografía Sebastián Gardón Quintero

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