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La huelga de 1916. 3

José Olmo acababa de llegar de Casas Viejas donde los incidentes de los Sucesos de 1915 y la presión continua de la Guardia Civil lo habían forzado a volver a Medina. Cuenta Mintz: “A fines del verano de 1915, José Olmo salió de la cárcel… Volvió a los bosques de Ahijón para aparejar carbón. Sin embargo, tuvo que acortar su estancia en Casas Viejas a causa del constante acoso de la guardia civil:  
     Palmiro: Teníamos allí una pequeña choza. El estaba trabajando en el campo, haciendo no sé qué, y ellos vinieron casi cada día a vigilar la casa….
El acoso incluso continuó más alla del pueblo, en los bosques: 
     Anónimo: Cuando Olmo tenía que marchar durante la noche para vigilar el fuego de sus hornos, la guardia civil, apostada cerca de allí, le sorprendía y maltrataba con palabras y actos. Esto le sucedía continuamente, por lo que sus compañeros, los otros carboneros, tenían que hacer éstas faenas por él durante la noche. De este modo, (la guardia civil) impedía, de forma inhumana, que uno pudiera ganarse el pan con el sudor de su propia frente. 
Un día al regresar Olmo a Casas Viejas, se encontró con dos guardias civiles que le esperaban en las afueras del pueblo para golpearle brutalmente… Después de esta última paliza, Olmo dijo que no podía continuar viviendo en Casas Viejas. Le era difícil encontrar trabajo, y estaba desesperado intentando mantener a su familia. Su salud estaba maltrecha. El centro de Casas Viejas estaba cerrado y sus esfuerzos habían sido frustrados y convertidos en una tragedia… José y su familia volvieron a Medina Sidonia”. Era la primavera de 1916. José Olmo, como veremos en otras entradas, también tendrá un protagonismo especial en la huelga de 1917.  Dice el Diario Liberal el  18-7-1916: “Durante los días 11 y 12 los oficios todos se adhirieran a los obreros llegándose casi a un paro general y al cierre de establecimiento de todas clases”. El día 10 de julio se celebró en la calle  un mitin de obreros en el que según fuentes del poco sospechoso Diario de Cádiz acudieron más de 3.000 personas. Allí se acordó continuar la huelga y convocar manifestación “que saliendo del Mercado de la Corredera llegue a la plaza de la Constitución, en la que predominarán las mujeres llevando a sus hijos”. Pese a que tanto el alcalde como el gobernador no aprobaron la convocatoria, esta manifestación se produjo en la Alameda. Dice Paco Benítez: “José Olmo y los representantes de los gremios, al ver esa respuesta de la gente, reúnen a los miembros del comité de huelga, para que, entre todos, controlen la marcha y pidan que mujeres y niños se sitúen al frente, y que los mayores lo hagan a los lados de la manifestación…Eso evitará que los municipales y los civiles puedan hacer daño a las mujeres, a los viejos y a los niños. Dos filas de compañeros deben situarse a los lados y otras dos filas de compañeros tienen que formarse en el centro de la manifestación. En caso de que los lechugas quieran atacar por el frente, estas dos filas deben separarse y dejar que los que están en primera línea, salgan corriendo por el pasillo central y estén protegidos, cerrándolas cuando hayan salido todos por detrás. Tenemos que emplear sus mismas mañas. No creo que se atrevan a atacar a nuestras mujeres y niños, pero por si las moscas.”
En la imagen José Olmo posa en traje de faena detrás de una imagen de cartón.

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