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Homenaje en el 75 aniversario de la carretera de la muerte


Ayer se celebró un homenaje en el 75 aniversario de una de las mayores masacres de la guerra civil; la carretera de la muerte. Una mayoría de casasviejeños optaron por el bando republicano ante el temor a los efectos retroactivos de los Sucesos. Su huida  salvo casos excepcionales, siguió el mismo recorrido. De Casas Viejas a la Sauceda y de esta cuando cayó en mano de los nacionales,  a los pueblos de la serranía donde muchos tenían familia por su origen sopaca. También la inmensa mayoría terminan en Málaga capital, donde se había instalado una colectividad anarquista dirigida por Juan Sopas y por la que pasaron bastantes casasviejeños.
 A principios del 37 Madrid resistía y la guerra no iba a ser tan corta como en un principio se pensaba. Queipo de Llano decidió lanzar una gran ofensiva sobre Málaga, contando con la ayuda de varios miles de legionarios italianos que habían llegado a Cádiz. Si el 2 de febrero cae Ronda, el 8 de febrero de 1937 lo hará Málaga.  La falange se hace cargo de la zona, la represión es durísima, pero muchos benalupenses consiguieron  salvoconducto para poder volver a su pueblo.  Otros prosiguen su huida de la zona y a través de la costa granadina, llegan a la provincia de Almería, donde continuará su peregrinaje por la zona republicana hasta el final de la guerra. La carretera estaba bloqueada por los vehículos lentos y gente herida, y las fuerzas aéreas y navales nacionales la bombardean a discreción durante las dos semanas siguientes. Una de las que estuvieron en la carretera de la muerte fue Francisca Monroy, que murió el 21 de este mes. Del testimonio de Francisca Monroy, recogido por sus familiares,  podemos hacernos una idea de las condiciones extremas que se vivieron en estas circunstancias: “Cuando comenzaron las tropas fascistas a bombardear por mar y por aire la ciudad de Málaga, huyeron despavoridos del Hotel Limonar y  llegaron a Vélez Málaga a través de la carretera que une la Capital con Almería, conocida por ese bombardeo como la “caravana de la muerte. Desde un agujero en una roca, Antonio, José, Francisca y otras personas más, presenciaron la batalla y cómo el buque “Baleares” bombardeaba desde la bahía. La depresión y la enfermedad se apoderó de Francisca Monroy. Su marido decidió llevarla al pueblo”.  El éxodo duró siete días y durante la huida la población civil sufrió el bombardeo indiscriminado por parte de aviones y barcos nacionalistas.
La batalla de Málaga significó para los benalupenses que habían huido a la España republicana uno de los momentos más importantes de la Guerra Civil. En un grupo tan grande como este, que estimamos en torno a las 130 personas, la gente reaccionó de distinta forma. A nivel general, después de estudiar todos los sumarios, se puede concluir que aquellos que habían tenido una mayor significación en los Sucesos y que temían más por su vida atravesaron la carretera de la muerte, mientras que los que su participación había sido menos activa volvieron a Casas Viejas. Tenemos estudiados quince sumarios de personas que deciden volver a Benalup y allí ingresan en la cárcel de Medina, abriéndoseles las oportunas “diligencias judiciales para conocer la participación en la rebelión marxista”
Vi hace unos días en facebook esta foto de la familia Reyes Monroy en 1965, en Torrent, en el Vedat. Hacía poco que habían tenido que emigrar de Benalup-Casas Viejas, en ese viaje de idas y venidas que los casasviejeños llevan en la sangre. En el hilo del facebook la familia charlaba en torno a la alegría sempiterna de Pepe Lino. Yo lo relacioné con el libro de Almudena Grandes "Ines y la alegría". Dice casi al final: "Los españoles nunca llegan a hacer una revolución proletaria, como nunca han hecho antes una revolución burguesa, pero aun sin ellas, su modo de vida se va distanciando de tal manera del que han pretendido imponerles a la fuerza, que a la fuerza acaba pareciéndose al de los hombres y, sobre todo, las mujeres que se han atrevido a sacar los pies del plato." Me gusta mucha esa idea de que la historia avanza gracias a la gente que saca los pies del plato.
En estos días ha vuelto el debate sobre las humanidades y su utilidad, a cuenta de la posible reducción de horas de estas en la enseñanza secundaria. Siempre se ha dicho que la historia sirve para que entendiendo el pasado, podamos comprender el presente y prever el futuro. Pero si no conocemos nuestra historia, la historia no sirve para nada. A lo mejor esa es la última intención que se pretende.

1 comentarios:

Fco. José Nieto Reyes dijo...

Salus, uno de los episodios que más me conmueven de la guerra civil es este de la "caravana de la muerte". Refleja el sufrimiento y la desesperación de los que tienen que huir frente al poder golpista. Es verdad, esta experiencia amarga de Francisca Monroy se la relató a sus hijos, y su hija Pilar me lo contó a mi. Muchas gracias por este precioso texto escrito para La Memoria de todos.