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Francisco Estudillo Orellana. Del anarquismo al socialismo. 3

Pero el testimonio que más me llamó la atención es el del cura del pueblo. En otros pueblos el párroco dirigió las represalias contra los izquierdista, pero en este pueblo ya vimos que el Padre Muriel se mantuvo al margen y es muy rara su declaración en los sumarios abiertos. En este caso su participación es muy activa y demuestra claramente sus simpatías por el encartado. “Comparece Don Manuel Muriel Guerra, cura de esta, el que manifiesta: Primero, que conoció al referido Francisco Estudillo Orellana en el año de 1934, que vino destinado a esta como Párroco, y lo conocía como feligrés de su Parroquia. Segundo, que según noticias era de ideas izquierdistas, pero debió mudar en ellas, porque siempre observó en su trato buena educación y corrección;. Tercero, por su oficio de electricista, tuve que llamarle algunas veces para arreglo de lámparas en el Templo, y observé que siempre entraba, estaba en él y salía con el debido respeto. Cuarto; en ese tiempo, entró en relaciones con una joven de esta localidad, joven cumplidora de sus deberes de cristiana y jamás le prohibió asistir a la Santa Misa y recibir los Sacramentos. Quinto; de su moral y costumbre nada tengo que decir en contra. Sexto; que desapareció de esta Aldea en los primeros días del Glorioso Alzamiento Nacional, desconociendo su actuación desde su marcha. Benalup de Sidonia a 22 de junio de 1940”
Insisto en que en el resto de los cincuenta sumarios no existe ningún caso similar a este. María Luisa Fernández también destaca que se llevaba bien con todo el mundo, incluido los que eran de ideología distinta a la suya, por ejemplo era muy amigo de Nico Espina. Esa capacidad para la empatía, para las relaciones públicas, para aprender de los demás, va a ser luego la base de sus éxitos personales y profesionales.
Como hemos visto, sus circunstancias personales no le permitieron acceder a los estudios en su infancia, pero ello no fue óbice para hacerse un hombre culto. Con 18 años pide al cura Padre Muriel le dé clases y así aparece en la declaración de este: “y sobre todo, que en el año de 1935 me rogó le diese clase de gramática y durante dichas clases no pude observar nada que revelasen sus ideas, según me habían referido”. Pero va a hacer la guerra la que va a cambiar su vida radicalmente. Como hemos visto este periodo supone una etapa de sufrimiento y fractura, pero también de aprendizaje. Dice María Luisa Férnandez Pérez-Blanco: “Tanto en la guerra, como en la cárcel posterior, estudio mucho. Entró  en contacto con gente muy importante que le van a cambiar su vida y la forma de concebirla. Se hizo amigo en la cárcel de una catedrático de matemática que le ayudo mucho en sus estudios”. Lo mismo que su tío Suárez Orellana con la guerra y la pérdida de ella sufrieron mucho, también conocieron y accedieron a un mundo nuevo que en Casas Viejas no existía. "A los dos le iba a ser fundamental en su vida posterior estos conocimientos que adquirieron en la guerra y en la cárcel”. Tras pasar por el campo de concentración de Albatera en Alicante y la Prisión de Porta Coeli de Valencia, fue enviado primero a la prisión de Algeciras y después a la de Ronda. Fue puesto en libertad provisional en octubre de 1940 y regresó a Casas Viejas. Después se trasladó, con sus padres, a Algeciras. Compareció ante un consejo de guerra en Algeciras el 13 de marzo de 1941 del que fue absuelto. De Algeciras marchó a vivir a Barbate donde residiría el resto de su vida. Retirado forzosamente de la actividad pública en la represiva autarquía  se concentro en el mundo de los pequeños negocios y actividades industriales que le labraron una buena posición económica en su jubilación. Compró un camión, comerciando de estraperlo en los duros años cuarenta sobre todo con aceite, después trabajó con el pescado creando un secadero  para hacer abono, puso una granja de gallinas y así diversos negocios hasta que se jubiló. Dice María Luisa Fernández Pérez-Blanco de él: “Como buen Estudillo era listo como el hambre. Activo, particular, muy inteligente como todos los Estudillos. Le fue muy bien en los negocios. Recuerdo que en los cincuenta decía que el negocio del futuro era poner una fábrica de botellas de agua y sembrar claveles”
Pepe Suárez y Paco Estudillo fueron dos socialistas que representaban  dos tendencias distintas. El primero socialista toda su vida, estaba eternamente enemistado con los anarquistas a los que creía culpable del fracaso de la II República. El segundo, de procedencia ácrata, tenía mejor consideración del anarquismo, aunque en la transición pensaba que  su tiempo había pasado ya. Dice así en Diario 16 en 1983: “Francisco Estudillo, a pesar de haber militado en el PSOE, no abandona sus simpatía libertarias.”Lo que pasa es que me faltan cualidades para ser anarquista”.. “Nosotros creíamos entonces que era posible un comunismo libertario. La miseria era un caldo de cultivo para el anarco sindicalismo. Ahora ha subido el nivel de vida, y por eso ha desaparecido la CNT-FAI. Por eso, y por las escisiones, claro”. Las relaciones entre tío y sobrino fueron muy amplias e intensas, y como suele ocurrir cuando se perpetúan en el tiempo pasaron por diversas fases. Si al principio es José Suárez quien ayuda y enseña a su sobrino, después en la transición en el ocaso de la vida de José Suárez es Paco Estudillo quien ayuda y protege a José Suárez.

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