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Escena en el Tesorillo


Estamos ante una típica fotografía de Mintz. La podemos fechar en 1969. Está realizada en el Tesorillo y recoge una escena cotidiana. En el primer plano una serie de personas, en el segundo un cercado de chozas. En la fotografía podemos ver a Antonia Jiménez Carrasco, esposa de Juan Lagos, que aparece con un pañuelo en la cabeza y rodeada de cuatro de sus hijos: María, su hija mayor, su tercera hija Juana María y dos de sus hijos varones, Fernando y Juan Lagos Jiménez. 
Aunque en la fotografía no aparezca, Antonia Jiménez tenía una segunda hija llamada Isabel y cuando no vivía en el Tesorillo tuvo un tercer hijo llamado Antonio. A la izquierda de la fotografía aparece una señora sentada, se trata de una mujer conocida  por el apodo de “Juana la Bigotona”. Al fondo de la fotografía se ve como  un mozo acarrea con un cántaro y un cubo de agua y parece ser Manuel Barberán Quijada. La Familia Lagos Jiménez  poseían dentro del cercado varias chozas. Una para la cocina, otra para los animales, otra en la que dormían… Tenían una división del trabajo clásica en esa época en Benalup. Por un lado la mujer y los niños cuidan de los cerdos, vacas, pavos y gallinas que tenían. El padre de la familia, Juan Lagos,  era jornalero y por eso trabajaba en que se encartaba, a veces en los latifundios cercanos, otras veces haciendo picón, otras buscaba espárragos, tagarninas, caracoles….
Aunque la composición de la fotografía es la clásica de Mintz con un primer plano de personas y un segundo profundo y amplio de paisaje de la época, en esta ocasión los que salen fotografiados miran a la cámara, como si estuvieran posando, salvo el muchacho que se acerca con el agua  y Juana que está en sus cosas. Las chozas, el cercado de cañas, la ropa de los que aparecen, el pañuelo de la cabeza de Antonia Jiménez , el mismo color de este tipo de fotografías… nos llevan a un tiempo no muy lejano, pero muy distinto al actual, por muchas sombras y tormentas que haya sobre la economía actual. Evidentemente, este interés por el plano profundo en la fotografía de Mintz responde al objetivo de retratar la forma de vida de Benalup a finales de los sesenta. No es que sólo se centrara en la miseria y pobreza como a veces alguien ha criticado, es que a un profesor de antropología de la universidad de Indianapolis era lógico que le llamara la atención un mundo que hacía mucho tiempo que en España se había perdido y que en Benalup le quedaba pocos años de existencia. A mí me parece que no está glorificando nada, ni mucho menos despreciando, sino simplemente está constatado una realidad. Y para ello, no hay nada mejor que una escena cotidiana, a extramuros, del cercado de chozas del Tesorillo.

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