El censo de 1917. Y 2

El dato que más me interesa de los censos, junto con el de los alfabetos, es los oficios de cada uno de los censados. Su estudio nos permite ver la estructura profesional y la evolución económica. De los 790 censados que aparecen con oficio en el censo de 1917 690 están relacionados con el sector primario; es decir, un 87%  de la población activa lo hace en el campo (en el censo de 1905 el porcentaje subía al 94%). De ellos 655 están calificados como jornaleros, siete como agricultores (pequeños y medianos propietarios) y 12 como propietarios (grandes propietarios o arrendatarios). Los jornaleros representan el 83% de toda la población activa, lo que da una idea del problema agrario de la época, de la conflictividad laboral, social y política.
En cuanto a la distribución por calles, la mayoría de los jornaleros se sitúan en la parte septentrional de la Calle Nueva y Medina y en las calles Benalud, Caballero... Los grandes propietarios viven cerca de la Alameda, en ella o al principio de la calle San Elías, San Francisco, Medina o calle Nueva, lo que ahora es Doctor Rafael Bernal. Los oficios tradicionales han aumentado significativamente con respecto al censo de 1905. Por ejemplo tenemos 3 panaderos, 3 barberos, 3 herreros, 16 empleados públicos (Guardia civiles, carabineros y maestros por 3 que había en 1905), 10 carpinteros, 7 albañiles, 10 industriales (3 en 1905)... Las personas que trabajan en estos oficios se situan mayoritariamente en la calle San Juan, en la Alameda, en la calle Cuartel o en el inicio de la calle Alta, Medina y Nueva.  Mención especial hay que hacer a los tres oficios más característicos de la sociedad preindustrial benalupense; los zapateros, que han pasado de 12 a 24, los hortelanos de 10 a 12 y los molineros que han bajado de 18 a 13. Los 24 zapateros constituyen el segundo oficio después de los jornaleros. Parece que el asfixiante latifundismo de la zona posibilitaba la existencia de tantos zapateros, un oficio que permitía cierta libertad y no dependía de los caprichos del tiempo y de los grandes propietarios. Los zapateros tomaban las medidas, preparaban moldes, cortaban el cuero, daban la forma, ponían las suelas... y además vendían sus propios productos, en su taller o en pueblos cercanos. Me parece interesante ofrecer la lista de los 24 zapateros de 1917:
Manuel González Nuñez; Juan González Lago y Alfonso (el del estanco), Juan Gómez Silva, Juan Mateo Gamarro, Luis y Francisco Orellana Esquivel, José Hernández Beltrán, Salvador Barberán Romero ( el posteriormente famoso Pini),  Rafael Vázquez Gallardo (que luego en los años cincuenta llegó a tener una zapatería donde trabajaban más de cuarenta zapateros),  Manuel Utrera García,  Juan Vidal Benítez (abuelo de Juan Moreno), Juan Bascuñana Estudillo (alcalde pedáneo en los Sucesos), Julián Buendía Moreno, Manuel y Esteban (Estebita que se iría a la Yeguada después) Moreno Caro, Juan Estudillo Mateos (anarquista, vegetariano y que se suicidaría en julio del 36 ante el miedo que le provocó el golpe de estado),
Manuel Utrera Almenta, Francisco Jordán Romero. Juan Buendía Velázquez (socio de Rafael Vázquez), Cristóbal Martínez Moreno, Esteban Carrasco Guerrero,  Andrés Estudillo Rodríguez y  Bernardo Cozar Castro, zapatero en los Molinos de Benalud. El segundo oficio son los hortelanos. Dice Mintz en Los anarquistas de Casas Viejas: "Los hortelanos conocían la estación y característica de cada planta que sembraban, el arte de injertar la naranja dulce en el naranjo amargo más robusto y el método de irrigar terrenos desnivelados para poder regar todas las partes de la huerta por un igual. Estas eran las viejas artes agrícolas que habían sido transmitidas de generación en generación desde la época de los árabes. A causa de sus habilidades y porque surcaban la tierra con la pesada azada en vez de con el arado, los hortelanos cobraban un salario ligeramente más alto que los campesinos". Los 12 hortelanos que aparecen como tal en el censo de 1917 son: Miguel Grimaldi Gallardo, Manuel Grimaldi Bernal,  Cayetano Cabañas Salvador, José Bancalero Mesa, Antonio Grimaldi Gallardo, José Marín Aragon, Antonio  y Manuel Marín Sánchez,  Francisco y Antonio Bancalero Gutiérrez, Sebeastian Cabañas Cornejo y Salvador Grimaldi Gallardo. Son todos pertenecientes a cuatro familias (Grimaldi, Gallinitos, Bancalero y Marín) que tienen su origen en el siglo XIX y que van a continuar con el oficio hasta que la crisis de la agricultura tradicional acaba con las huertas tradicionales. El tercer oficio característico del mundo antiguo benalupense es el de molinero. El acuifero y los saltos que origina el relieve en cuesta propiciado por la transición de la mesa al valle del Barbate originan estos molineros maquileros que hunden sus raíces en el mundo musulman. En 1917 aparecían como molineros en la Calle Medina: Andrés Cozar Castro, José Rodríguez Rico, en la Calle Clavel: Antonio del Río Ronda, en la Calle Mira al río: Juan Luna Morales, Bernardo Luna Morales, Bernardo Carrasco Luna y Bernardo Hernández Luna. En Cucarrete: José Rodríguez Calvente, Diego Moreno Collantes, Diego Moreno Estrada. Y en los Molinos de Benalud: Andrés Montiano Cabezas, Balbino y Bernardo Montiano Cózar y Antonio Rodríguez del Río.
No obstante, la originalidad de estos tres oficios, el panorama laboral estaba dominado por los jornaleros. Trabajadores que vivían en muy malas condiciones y que van a protagonizar la conflictividad laboral y política característica del primer tercio del siglo XX.

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