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Doblan por nosotros


Según me comunica un familiar esta mañana se ha enterrado en Valencia Francisca Monroy Moreno, viuda de José Reyes (José Lino), y madre  de Pilar Reyes Monroy, estrecha colaboradora de este blog.
Francisca Monroy era hija de José Monroy, el Presidente del Sindicato en 1933. Muchas son las anécdotas y vivencias que rodean a esta mujer, sobre todo a partir del 18 de Julio de 1936. Huyó del pueblo junto a su marido y su cuñado. Ella contó a su familia la tragedia de las personas que huían en la carretera de la muerte, de Málaga hacia Almería, y tanto le afectó ver tantas muertes que su marido tuvo que traerla al pueblo sorteando el ya bando nacional.
El miércoles 17 de octubre también murió Manuel Bancalero Gutiérrez, más conocido como “El Pancho”. Este había nacido en Casas Viejas en 1920 y como Francisca tuvo que emigrar e irse de esta tierra a buscar mejores condiciones de vida, en su caso a Francia. Luego volvió, se instaló en Algeciras para terminar su vida en Casas Viejas. El otro día un grupo de amigos  brindábamos por su memoria cuando nos enteramos de su fallecimiento. Lo hacíamos por él, pero también por la manera de encarar y resistir ante las malas condiciones de la vida, que a algunos más que a otros, les toca sortear.

Son dos personas que pertenecen a esa mayoría silenciosa casasviejeña que en un momento de su vida se acordaron de la   copla popular: “madrecita mía, me paso la noche contemplando las estrellas sin encontrar la mía; ¿será que he nacido sin ella?” y anduvieron por esos mundo de Dios buscándola. Esa inmensa mayoría silenciosa que nos hace un pueblo de idas y venidas. Pero además son dos personas que coincidieron en la necesidad de contar la historia, por ayudar a que se supiera la verdad, por poner su granito de arena en recuperar una dignidad que nunca nos deberían haber arrebatado. Pancho me ayudo mucho en todo lo relacionado con los Sopacas y siempre estaba dispuesto colaborar con quien venía ávido de datos históricos sobre su pueblo. Francisca Monroy ha sido una pieza fundamental para aclarar y conocer la historia de los Monroy y los Lino y con ella la de gran parte del siglo XX de este pueblo. Termino dándole el pésame a ambas familias e insistiendo en la necesidad perentoria de registrar, preservar y utilizar de nuestros mayores todos los datos y conocimientos que atesoran. Esta memoria, esta utilización de lo que viven y aprenden las generaciones anteriores es lo que nos distingue de los animales. Es verdad que estas dos personas han aportado mucho al conocimiento de nuestra historia, pero, si hubiéramos puesto un poco de nuestra parte, hubiera sido más. Todavía hay mucha gente mayor que atesora muchos conocimientos y estarían satisfechos de que sus experiencias vitales fueran útiles para la posteridad. Nos esperemos que se vayan para lamentarnos. Porque como dice John Donne: "
Ningún hombre es una isla entera por sí mismo.
Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo.

Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti".


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