Paro. Causas y consecuencias. Y 4


Sostiene Concha Caballero que ante los tiempos de crisis que corren es necesario reinventarse, cambiar, como la etimología de la palabra sugiere. Pero para estas nuevas alas, hacen falta raíces, y nosotros la gente del sur las tenemos, arraigadas y contundentes. Dice que aquí en el Sur, su gente tiene unos valores, unas raíces, que nos pueden venir muy bien estos tiempos que se avecina.
El primero es el de la empatía y la solidaridad, la facilidad para ponerse en el lugar del otro, “quizá porque hemos sido pobres y, como decía Steinbeck en Las uvas de la ira, “si tienes problemas o estás necesitado... acude a la gente pobre. Son los únicos que te van a ayudar”. En segundo lugar habla de una propensión a la sociabilidad, a vivir en la calle, a relacionarnos con los demás, a aprovechar cualquier excusa para irnos a disfrutar con los demás, por ejemplo ya sea por Navidad, Semana Santa, conmemoración de la segregación, maratón de fútbol sala o fiestas patronales. En tercer lugar sitúa la resistencia, los genes forjados en esta tierra para soportar la escasez, superar las dificultades y aguantar las mal dadas. Es evidente que resistimos la comparación con cualquier pueblo si se trata de haber soportado malos tiempos. Dice Concha Caballero: “Tenemos fortaleza en el sufrimiento y sabemos compensar la austeridad de los bienes de consumo con la exuberancia de los afectos. No es casualidad que en Andalucía no se haya extendido el desprestigio de los de abajo y que exista una corriente popular de simpatía por los que sufren. Los valores no son una abstracción, sino un entramado que explica nuestras vidas y por eso, tras la derrota del desarrollismo feroz, quizá nuestra cultura tenga mucho que decir, sobre todo si se une a la ciencia y a la tecnología que los nuevos tiempos ponen a nuestra disposición.”
Estos valores culturales, forjados a través de esa historia relacionada con el sufrimiento y la superación, en las idas y venidas de la población, en la búsqueda de la supervivencia basada en la economía  sumergida, no oficial, depredadora, no productiva sino relacionada con la caza y la recolección de frutos, en los “buscavidas” característicos de todos los pueblos “nuevos” o de “aluvión”… se concretan en tres fundamentos básicos. La empatía y la solidaridad, uno. La potenciación de la sociabilidad, dos. La adaptación a las dificultades y al medio, tres. Tres fundamentos que nos serán muy útiles para encarar la crisis, el cambio necesario y también para entender como podemos soportar esta lacra social que es el paro –lo que no entendía los periodistas lusos y que no se puede explicar sólo con el típico fatalismo andaluz-. En suma, unos valores que nos condicionan y nos ayuda a conocernos mejor. Entre ellos ser optimistas, desechar el fatalismo, pensar en positivo, que siempre ha sido una tradición y ahora se convierte en una obligación.

En el gráfico de arriba la evolución del paro en Benalup-Casas Viejas del año 2007 hasta la actualidad. De la línea morada a la roja hay una diferencia de mil personas. Estamos en rojo.

Comentarios

Entradas más vistas

El habla de Benalup-Casas Viejas. Toponimia. Benalup 17

Íllora y Benalup-Casas Viejas. A propósito de la presentación de "Los sucesos de Casas Viejas. Crónica de una derrota".

Los benalupenses de a pie durante el franquismo. Vencedores. 5

Los benalupenses de a pie durante el franquismo. El favor. 1

Crónica de una derrota anunciada

El habla de Benalup-Casas Viejas. Toponimia. Casas Viejas 18

VII jornadas gastrónomicas. Ruta gastronómica de la seta. BCV