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Las fotos de los Sucesos. Los equipamientos e infraestructuras urbanas en Casas Viejas

Casas Viejas surge en torno al problema agrario a través de un conjunto de asentamiento incontrolados. La situación de dependencia económica a los grandes propietarios y política de Medina Sidonia de la que depende hace que el estado de equipamientos e infraestructuras urbanas sea calamitoso. José Suárez Orellana, concejal socialista lo denuncia varias veces. Por ejemplo en un artículo publicado por el periódico socialista gaditano pueblo el 26-9-2932:
(...) El mayor número de calles está sin empedrar y las aguas residuales de limpiezas han de pasar necesariamente por ellas. En las mismas arrojan los vecinos las basuras, dándole al pueblo un aspecto de muladar, altamente atentatorio contra la salud pública. Se carece de plaza de abastos, basurero y matadero. La matanza se realiza aquí en plena calle, en igual forma que cualquier tribu marroquí, a pesar de que se sacrifican más de cien cerdos diariamente. Existe un sólo médico para todos los habitantes. No existe farmacia. Hay dos escuelas nacionales con capacidad para veinte niños, donde se alojan sesenta, quedando a pesar de esta apretura antihigiénica y perjudicial, numerosos niños sin poder recibir la más elemental instrucción. " Sobre lo mismo incide en el informe que le solicitó el gobierno central a raíz de los Sucesos de Casas Viejas. Dice así: “… Una Aldea con poco más de tres mil habitantes completamente abandonada y compuesta la mayoría de obreros que el noventa por ciento no sabe leer, ni escribir y el diez por ciento restante no saben lo que leen ni lo que escriben, con las calles sin empredar, con un médico pero sin botica, sin veterinario, con dos escuelas  con local para treinta niños y tienen setenta y más de cien sin poder asistir por falta de local; el cementerio haciendo acera con las casas de pésimas condiciones; las aguas que beben los vecinos tan mal asistidas que constatemente hay calenturas infecciosas y esas aguas corren por las calle donde se arrojan las basuras, no tenían barrendero”. Miguel Pérez Cordón, periodista anarquista de Paterna y que había vivido en Casas Viejas cuando niño también denuncia la situación de dependencia política: “ ¿Casas Viejas! La aldehuela ignorada. Asentada en aquellas canteras rocosas, que dan vida exuberante a los tuneles, que sirven de líneas divisorias de propiedades y dan una excelente producción de “higos chumbos” en el verano. Aldea, que ya otra vez vio a sus hijos nuertos ignominiosamente a manos de caciques. Que vio como le fue destruido otro sindicato antes de la dictadura. Que vivió siempre su perenne tutela de Medina Sidonia, convertido en feudo que jamás se acordará de aquellos hombres que se debatieron siempre en la mayor miseria, en la abyecta incultura”.  En la fotografía  vemos la calle Torreta. Aquí se observa perfectamente la transición entre la parte noble y popular del pueblo. En el primer plano a la derecha la casa del propietario Antonio Pérez Blanco, más adelante un casarón abandonado y hacia arriba casarones y chozas. La existencia de empedrado o no en el piso nos sirve para distinguir una y otra parte.  Campúa fue  el fotógrafo que más se centró en la morfología urbana de Casas Viejas,  constituyendo sus fotos  un magnífico documento histórico de la época que nos retrata el Casas Viejas de 1933.  Esta foto apareció por primera vez en la revista El Nuevo Mundo el 20-1-1933.

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