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Las fotografías de los Sucesos de Casas Viejas

 Ya he dicho varias veces que Benalup-Casas Viejas atesora un archivo fotográfico inmenso constituyendo un tesoro que poseen muy pocos pueblos de Andalucía y España. Han sido tres los momentos históricos que han venido fotógrafos más o menos profesionales y que han inmortalizado el pueblo y sus gentes. En 1913 al hilo del “descubrimiento” del Tajo de las Figuras, en 1933 coincidiendo con los Sucesos de Casas Viejas y en la década de los sesenta y setenta a cargo del antropólogo americano Jerome Mintz. Inauguro hoy una serie sobre las fotografías de los Sucesos de Casas Viejas que va a tener cuarenta y cuatro entradas.
Los Sucesos de Casas Viejas fue la tragedia de la República, el teatro donde se enfrentaron distintas posiciones ideológicas, donde afloraron grandes contradicciones y donde se pusieron las bases para la gran tragedia suprema que fue la Guerra Civil. Como tal acudieron los periodistas y los fotógrafos. Fue el primer gran acontecimiento mediático cubierto con luces y taquígrafos en el 33. Los fotógrafos, los mismo que los periodistas o que los escritores no pudieron abstraerse de su posicionamiento ideológico, así como la tendencia dominante en cada momento concreto. De esta forma las fotografías muestran las contradicciones y las manipulaciones que ha habido en torno a este tema. Pero al mismo tiempo gracias a ellas, a su capacidad de atrapar un instante para la eternidad nos han permitido conocer unos hechos y unos lugares de los que no queda huella en la actualidad.  De hecho el mejor itinerario que se puede hacer hoy sobre los Sucesos en B/CV se hace en base a fotos antiguas, comparando lo que había y lo que se ha perdido. Por ello estas fotografías son tan importantes, porque gracias a las vistas generales de Campúa  hemos podido saber por como era el pueblo y algunas de sus calles. O como gracias a las fotos de Serrano y Sánchez del Pando sabemos como era el cuartel de la Guardia Civil, desde donde dispararon en su asedio o donde estaba el casaron de Seisdedos. También podemos ponerle cara a las víctimas, a sus familias o a los presos gracias a las fotos de Serrano, Gelán, Leonardo Zambonino o Dubois. Todo un mundo, en definitiva, que hemos conocido gracias a estas instantáneas que de otra forma no hubiera sido posible. Por todo ello, me ha parecido interesante clasificar, estudiar, analizar el material fotográfico existente. En cuatro grandes grupos podemos dividir el legado fotográfico que poseemos sobre los Sucesos. Un primer apartado lo constituirá las fotos de Serrano y Sánchez del Pando que fueron objeto de dos exposiciones fotográficas. En ellas a su vez se distingue dos etapas. El 13 de enero, donde las fotos son reflejo de la tendencia dominante de ese momento; los Sucesos habían sido fruto de un enfrentamiento armado entre fuerzas del orden público y campesinos y las fotos del 19 de febrero, coincidiendo con la llegada de la Comisión Extraparlamentaria, donde ya se le da más importancia a la gente del pueblo y a su versión de los hechos, que a la postre iba a ser la verdadera. Un segundo bloque lo constituye las fotos de Campúa. Este vino a Casas Viejas el 14 de enero de 1933 acompañando al periodista Julio Romano e hizo un magnífico reportaje, no sólo de los hechos y la versión dominante, sino también de las calles, plazas y vistas generales. Un tercer bloque es para  las fotos de Gelán, Dubois, Leonardo… que son posteriores a los hechos o bien recogen actos de caridad o presos o escenas del juicio o a las familias de las víctimas. Un cuarto bloque lo constituyen las fotos que han aportado los familiares de las víctimas. Estas han sido muy importantes porque nos han permitido ponerle rostro a unos nombres que habían perdido no sólo la vida, sino también el recuerdo. La clasificación y el análisis de estas fotos se ha realizado desde los presupuestos de este blog, desde la inmediatez y la prisa, desde una óptica que no pretende dejar nada por cerrado, todo lo contrario, abrir un camino a la investigación posterior. Por otro lado, el estudio de estas fotografías me permite hacer un nuevo análisis de los hechos, incorporando fuentes nuevas, adoptando nuevas perspectivas, recogiendo investigaciones recientes y no tanto. He elegido las fotografías y los textos adoptando el punto de vista más cercano a Casas Viejas, al contrario que la mayoría de los estudios de este tipo existentes.
Esta foto es de Campúa y fue publicada en la revista Crónica el día 20-1-1933. En ella podemos ver la calle Nueva, a la altura del Casarón de Seisdedos. Como tendremos ocasión de comprobar en esta serie Campúa nos ha dejado unas hermosas fotografías sobre vistas generales, plazas y calles del Casas Viejas de 1933. Campúa y Julio Romano fueron conducidos a la corraleta de Seisdedos. Desde un poco más abajo, en la misma calle Nueva hace el fotógrafo su instantánea. A la derecha e izquierda se apostan los curiosos que en ese momento habían acudido al lugar de la tragedia. El tipo de ropa que se adivina en los parroquianos, la calle de tierra o el techo de los casarones nos refleja una época y unas pésimas condiciones de vida. La calidad de la foto no es buena, porque pertenece a la revista, ojalá algún día encontramos el negativo original.

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