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Las apropiaciones indebidas y el control social

La fuente de los muertos o de Cristobilla está situada en un recodo junto al pub del Chori que ya hemos visto otras veces que está relacionado con las apropiaciones indebidas. Dice una copla de carnaval:

De la  fuente de los muertos
también tenemos que hablar
por haberle robado el agua
a la calle de San Juan.
Si por mi cuenta fuera
y esa que canta bien cerca
la “partía” de Pernales
le íbamos a jugar una trecha.
Pero hemos  recordado
que esa agua la quiere
para refrescarse la frente
que la tiene algo abultada

Así leída tal cual la anterior copla de carnaval puede ser de cualquier agrupación de finales del siglo XX que habla sobre los habituales conflictos que había en el centro por la posesión del agua. En ella hace referencia a la partida del bandolero Pernales y parece que insulta llamándole cornudo a quien quiso apropiarse del agua de la fuente de Cristobillas. Pero como la vida, el conocimiento es un laberinto que nos engancha a modo que profundizamos. Resulta que esta copla es de 1908 y estaba en uno de los escritos de Mintz que su hija Carla rescató del museo de Washington. Firmado el 17 de abril de 1971 dice Mintz lo siguiente: “Hablando de fuentes con Antonia Márquez  ella de repente empezó a cantar una canción de carnaval. Era de aproximadamente 1904 o 1906 (1908) sobre una mujer que vivió al lado de la fuente, llamada fuente de los muertos, enfrente de la plaza, quien supuestamente traicionaba a su marido. Su nombre era Cantaleja y la canción lo aclara  refiriéndose al que canta bien cerca, en el fondo su significado se refiere a que canta a lo lejos. Dice la canción que el agua le va a servir a su marido para refrescar la frente ya que tiene  cuernos que superan la cima de su cabeza - los hinchazones sobre su frente-. No dice tiene cuernos directamente - pero se refiere a hinchazones, que ocurren antes de que los cuernos aparezcan. Toda la referencia es sutil, tan cautelosa que no es absolutamente clara”. A Mintz le apasionaba esa ironía, esa forma de decir las cosas en el carnaval para que se entendiera pero no pudieran tener problemas legales. El libro de Coplas de Carnaval lo termina con estas palabras de Pepe Colmena: “El carnaval pertenece a Cádiz, y en Cádiz uno debe tener gracia: para decir las cosas con gracia, con alegría y con sentimiento en el pasodoble. Uno debe criticar, pero haciendo reír a la gente: criticarlos sutilmente, de forma que nadie pueda ofenderse. Decir: "Tú hiciste eso y aquello. Pero mira: no digo que fueras tú. No fuiste tú. Fue alguien al que inventé. ¡Pero todos saben que fuiste tú! Es así de sencillo”.
 Le encanta también la autorregulación que se llevaba a cabo en el mundo rural y como el carnaval era una vía de escape necesaria.  Como dice en Los anarquistas de Casas Viejas:” El control social en la Andalucía rural no se operaba por medio de regulaciones gubernamentales y supervisión policiaca, sino por medio de sanciones sociales con rumores y otras formas de crítica y censura pública. Por Carnaval, las conductas dudosas se pregonaban en público en forma de canciones”. Es la copla un alegato contra los poderosos que quieren quedarse -"haberle robado" un recurso público al pueblo.
Además del carnaval las fuentes escritas nos ayudan a descifrar los hechos. El conflicto ocurrió en 1907  y nos muestra la importancia del agua en la historia de Casas Viejas y cómo en el contexto histórico de la creación de un pueblo alejado del poder administrativo de Medina abundaron las apropiaciones indebidas. Resulta que José Cantalejo Grimaldi, un antiguo concejal medinense y propietario de varias fincas en Casas Viejas como el actual bar de Ricardo, confitería y casa de las Alcántara o del patio de su nombre y de los actuales Jardines de Murillo, se apropió de esta fuente para uso particular de su huerto. Varios vecinos encabezados por Pedro Romero Parrado, denunciaron el caso y se abrió el expediente oportuno. En las actas capitulares del Ayuntamiento de Medina de  20-7-1907 se puede leer: “Dada cuenta del expediente a instancia de don Pedro Romero Parrado y otros vecinos de la aldea de Casas Viejas, sobre la fuente denominada de los Muertos, se acordó como propone la Comisión municipal de Policía urbana que se practique sobre el terreno una inspección ocular por una Comisión del Ayuntamiento compuesta de los Señores Don José Sánchez Reyes, alcalde presidente, y concejales Don Francisco Lozano Candón, don Manuel Benítez Ricardo y don Salvador Hidalgo y Pardo de Figueroa (Márquez de Negrón)" José Cantalejo Grimaldi reconoce su error un mes más tarde, reconociendo que el manantial pertenece al común de los vecinos y se compromete a instalar una fuente que vierta sus aguas a la calle pública. Esta resolución es la que explica el recodo que existe en la calle que permite el acceso público al manantial. Fuentes orales del pueblo comenta que Cantalejo se fue posteriorme del pueblo a América empujado por problemas matrimoniales. Antonio Alcantara Serrano, el herrero, se quedó con sus propiedades, como resultado de ser su albacea, ya que en su nombre pleiteó  con la mujer de Cantalejo, la protagonista de la copla de carnaval de 1908, con la que había habido problemas y se divorció de ella. Si has leído con atención este pots y vuelve a leer la copla encontraras una gran diferencia entre la primera vez que la leíste y la de ahora. Entonces comprenderás lo que yo he disfrutado descifrando este laberinto y lo que me gustaría poder acceder a todo el archivo que Mintz tiene en el museo de Washington. A ver si juego a la bonoloto.

Arriba primer plano de la fuente, foto tomada del blog del Chori pub, abajo un plano de 1906 donde se oberva como todavía no estaban hechas las obras para que la fuente de los muertos no desembocara sus aguas en el huerto de Cantalejo (parcela 7), sino en la calle.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

De nuevo nos volvemos a enganchar al blogen septiembre. Gracias salu por el enlace recibido.
Salud y mucha alegría
Agustín CocaLibusur