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La Segunda República en Casas Viejas. Presentación

Para el 75 aniversario de la Guerra Civil la Diputación de Cádiz preparó la realización de un libro sobre los últimos alcaldes republicanos.Se llama La destrucción de  la Democracia. Y estaba compuesto por distintos artículos sobre los últimos alcaldes y concejales de los pueblos de la provincia de Cádiz en la Segunda República. El de Casas Viejas se me asignó a mí. El resultado de aquel trabajo lo voy a ir publicando por entregas en este blog.
Casas Viejas no consiguió ser municipio independiente hasta el 20 de marzo de 1991, por ello en julio de 1936 no tenía alcalde propio, aún así  los coordinadores del proyecto sobre los alcaldes democráticos de la provincia de Cádiz en 1936 han decidido incluirla en este libro. El poder de los alcaldes pedáneos  ha sido siempre  ínfimo en Casas Viejas, limitándose al orden público y a las tareas administrativas, es por lo que me centraré en los cuatro concejales que obtuvieron acta en las elecciones municipales de  mayo de 1931. El zapatero del partido radical, Juan Bascuñana Estudillo; un pequeño campesino del PSOE, José Suárez Orellana; el otrora jornalero y en aquel momento comerciante, de difícil adscripción como veremos, Juan Rodríguez Guillén; y Francisco Fernández Guerra de la Vega, perteneciente a una familia aristocrática de abolengo, venida a menos, que entonces trabajaba en una droguería de su propiedad y militaba en el PSOE. No vivían en la plaza, ni en la calle San Francisco; además, ninguno pertenecía a la oligarquía local como en el caso de los anteriores concejales de la Restauración (Antonio Vela Pérez-Blanco, Juan Vela Morales o José Espina Calatriu). En medio de la batalla entre propietarios, radicales, anarquistas y socialistas estos concejales van a pretender situar a Casas Viejas en la modernidad solucionando el viejo problema de la tierra. Cuatro altercados nos van a servir de hilo conductor desde la esperanza del 14 de abril de 1931 hasta la derrota y posterior frustración del 18 de julio de 1936.
En un contexto de crisis del modelo preindustrial y la aparición del sistema capitalista de apropiación y explotación de la tierra, hay que situar la aparición de Casas Viejas como población en el siglo XIX. Tenemos pues que localizar el punto de partida en esa “reforma agraria al revés”, de la que hablaba Marie Claude Chaput. El pueblo se creó en torno al problema agrario con dos grandes disputas como fondo  que lo acompañarán hasta hoy. Por una parte, la lucha entre las concepciones progresistas que pretendían desarrollar la zona en base a la explotación agraria de las pequeñas y medianas propiedades, frente  a otros planteamientos más conservadores defensores de los intereses ganaderos y de las grandes explotaciones. Por otra y ligada a la anterior, de carácter más político: la pelea desigual entre una pequeña población que quiere desarrollarse libremente y la oposición de otra, situada en Medina y representada por la oligarquía ganadera que dominaba el ayuntamiento asidonense, considerando que el crecimiento de la primera perjudica sus intereses.
En la fotografía portada del primer volumen. En el centro segundo por la izquierda aparece José Suárez Orellana.

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