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La berrea y la bunkerización. 1

 La naturaleza tiene reservados grandes espectáculos vitales, uno de ellos puede ser observado estos días. Se trata de la berrea. La berrea es un cortejo de seducción y territorialidad. Este es un ritual de celos y batallas entre los venados que luchan por hacerse con su harén y perpetuar la especie con venados que nacerán en primavera, que es cuando más pastos y por tanto alimento hay. El venado es poligínico, basando su éxito reproductivo en el mayor número posible de apareamientos que pueda llevar a cabo, lo que significa entrar en competencia con otros machos en la obtención o conservación del harén. Como el periodo de gestación dura ocho meses la época de celo suele coincidir con la última quincena de septiembre y la primera de octubre. Tras once meses de abstinencia para los machos ha llegado la hora de demostrar quien es el más fuerte. Dos fases tiene la berrea; los bramidos de estos machos con los que intentan atraer a las hembras y ahuyentar a otros machos, sin necesidad de entrar en continuos enfrentamientos con ellos,  y las peleas entre ellos que chocan sus astas hasta quedar exhaustos, ambas tienen lugar fundamentalmente al atardecer y al amanecer. Los Alcornocales es una de las zonas de España donde se puede observar y sentir este fenómeno. Se calcula que en los Alcornocales hay cerca de 35.000 ciervos.
La berrea se ha convertido en un espectáculo turístico y por tanto varias empresas en Castellar, Los Barrios o Alcalá organizan actividades y paquetes turísticos para sacarle rentabilidad al evento. En Benalup-Casas Viejas todavía no se ha organizado ninguna pese a que disponemos de una importante población de venados.
Pero esta explotación turística del venado y la berrea no es, ni mucho menos, la actividad económica más importante de la sierra, sino que es la  caza mayor que genera beneficios económicos, por la venta de puestos, por la contratación de batidores y secretarios, por el pago de los  perros en las realas, o las diversas guarderías. La caza mayor ha sido la gran beneficiaria de los cambios surgidos en los años sesenta, del éxodo rural y del vaciamiento de la población de la sierra. Estos cambios en los aprovechamientos están muy relacionados con las transformaciones habidas en la propiedad de estas tierras de la sierra. La sierra de Casas Viejas fue de propiedad comunal hasta bien entrado el siglo XIX. Lo que siginifica que si consideramos los 190.000 años que lleva el hombre sobre la historia como un día, la propiedad privada llevaría 6 minutos en esta zona. Gracias a los repartimientos y a la desamortización, progresivamente,  se fue consolidando la pequeña y mediana propiedad a través de las suertes que alternaba con la gran propiedad. La aceleración en los cambios se produce en los años sesenta. Van desapareciendo los propietarios locales y aumentan los que no son del pueblo. Muchas familias que han vivido en la sierra de propiedades medianas y pequeñas las venden y se van a vivir al pueblo. En menos de un siglo se completó el paso a la propiedad privada y a la concentración de ésta. En la actualidad, como grandes propietarios de tierras siguen apareciendo algunas familias de los sesenta (Mora Figueroa, Espina, Gregorio Quesada "El Canito"…), han desaparecido otras y aparecen nuevos grandes propietarios como Torrent, Martel, Crespo, Corrales, Barberá, Romero, Ricardo Arranz o fortunas extranjeras como el caso de Jan Pierre Bouckaert (Alisoso, Porretal, Escudetes…), Juan Abelló (Zanona) ...