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El censo de 1905. Y 2

Uno de los datos que más me interesa del censo de 1905 son los relacionado con la estructura profesional de Casas Viejas en aquel año. 507 personas aparecían con oficio en aquella época lo que representa un 28% de la población total. El 94% de ella está relacionada con el mundo agrario, confirmándonos que estamos ante una estructura eminentemente agraria. El desglose por oficios nos aporta datos curiosos. Por ejemplo de todas las personas que trabajaban 396 aparecían en el censo como jornaleros. Es decir, el 78% de todos los trabajadores no tenían tierras, ni seguro, ni puesto de trabajo fijo. Eran jornaleros.
Recordemos que estos aparecen en el siglo XIX al hilo de la desamortización, o lo que algunos han llamado Reforma Agraria al revés. Ese gran porcentaje refleja la gravedad del problema agrario en esta zona, pues las míseras condiciones de vida generaban escasa riqueza en la zona y gran conflictividad social y política por las malas condiciones de vida que ellos soportaban. Vimos en la entrada anterior de esta serie como ellos viven en chozas y casarones en las partes periféricas a la Alameda. Otro dato significativo es el mínimo peso de lo que podría ser la clase media, hay 36 agricultores que podemos considerar pequeños y medianos, 10 hortelanos, 12 zapateros, 18 molineros, 3 comerciantes, 2 barberos, 3 funcionarios, 2 carpinteros, 2 arrieros, 7 albañiles, 2 herreros, 1 carrero, 1 recovero y 1 guarda de campo. En total un 4% de los trabajadores de esa época. Mientras que propietarios aparecen 11, de ellos 5 se podrían considerar grandes, provenientes de las familias Vela y Espina. Tres profesiones me han llamado la atención, por darle un sello especial a la estructura profesional de Casas Viejas, que lo singularizan del resto del entorno. En primer lugar los 18 molineros existentes. Cuatro en Casas Viejas; Sebastián Rodríguez Ríos, en la calle San Juan, Manuel Moreno Girón, en la calle Medina, Juan del Río Ronda en la calle San Francisco y su hermano Antonio en la calle Mira al Río. 14 en los pagos cercanos. Uno en el Monasterio del Cuervo Diego del Río Rojas, 3 en Cucarrete (Antonio y Juan Pérez Cid y José Rodríguez Calvente) y cinco en los Molinos de Benalud (Antonio Morillo Gómez, Antonio Rodríguez Rico, Rafael Romero Romero y los hermanos Manuel y Julián Pérez Barrios). También llama la atención los 12 zapateros, un número muy alto para la población de Casas Viejas en 1905. Así Ricardo Rodríguez Pérez Blanco en la Alameda y que luego pondría un bar, José Álamo Cid, Ignacio Vázquez Marín, Juan y Rafael Vázquez Gallardo y Juan Mateos Gamarro en la calle San Juan, Juan Vidal Benítez en la calle Cuartel, José Gómez Silva en la calle Medina, Salvador Hidalgo Camacho y Francisco Jiménez Pérez en la calle San Elías y Miguel Gil Calvente en los Albarrianes, que atendía los encargos de esa zona de campo. La tercera profesión a destacar es la de hortelanos. Son 10 y pertenecen a pocas familias. Son personas que llevaban mucho tiempo dedicando a este oficio y que lo van a mantener de padres a hijos hasta que en los años sesenta y setenta con la crisis de la agricultura tradicional se abandona estos huertos.  Así encontramos al padre Pedro Grimaldi y a sus hijos Miguel, Antonio, Manuel, Salvádor y Diego Grimaldi Gallardo como tales viviendo en la Alameda, en la calle Clavel a Manuel Cabañas Cornejo, padre de los Gallinitos, a su hermano Sesbastián en la calle San Elías, José Expósito en la calle Polavieja y a otro Grimaldi en este caso Antonio Grimaldi Ortiz en la calle Mira al Río. Podemos concluir que el excesivo peso por un lado de los jornaleros en la estructura profesional y la llamativa presencia de muchos molineros, zapateros y hortelanos son los dos rasgos más característicos de las profesiones de esta época y que van a continuar hasta que todo esto cambie en los años sesenta con la crisis de la agricultura tradicional.

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