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Año nuevo. 1


Para los que nos dedicamos a esto de la enseñanza secundaria mañana lunes empieza el nuevo año de verdad. Este año es especial y de ello quiero hablar en el pots de hoy. Cuatro han sido las grandes revoluciones que se han producido en este pueblo a partir de los ochenta que lo han convertido a finales del XX y principio del XXI en una localidad totalmente distinta a la que era antes. Me refiero a la generalización del consumismo, la liberalización de la mujer y el acceso público y gratuito a una medicina y enseñanza de calidad y general para toda la población. La crisis que empezó en 2007 nos ha afectado de una forma especial al consumo, a la sanidad y la educación. Este septiembre viene cargado de recortes, en este contexto de crisis.
De todos los recortes a los que nos enfrentamos me parece que los más dolorosos son los de sanidad, pero el que mayor coste social tiene a medio y largo plazo es el que afecta a la educación pública. A él me voy a referir en este post y en concreto a la enseñanza media que es donde trabajo y la que más conozco. Se puede leer en la noticia del gabinete de prensa del Ayuntamiento de Benalup-Casas Viejas que en este próximo curso con los mismos alumnos que el año pasado (555 en el 2011-12,  550 en el 2012-13) hay un recorte de 5 profesores. Seguro que hay quien piensa que los enseñantes somos protestones por naturaleza, que con la que está cayendo es normal y lógico esa reducción y que no pasa nada con trabajar dos horas más. Los que vivimos esto por dentro sabemos que no es así. En el Casas Viejas el año pasado para poder atender la diversidad del alumnado que es nuestra seña de identidad íbamos a una media de 19 horas con lo que solamente han aumentado la carga lectiva una hora. Por  tanto al aplicar lo  de las 20 horas lectivas solo se tendrían que reducir el cupo del profesorado en dos, sin embargo se ha hecho en 5, tres más. La causa está clara, no sólo se ha subido el horario lectivo del profesorado, que para la mayoría de nosotros es lo de menos, se han eliminado refuerzos, desdobles, adaptaciones, optativas, etc. Eso explica los tres profesores (hasta 5) que han quitado. En la citada noticia del Ayuntamiento se lee bien claro: “En cuanto a la plantilla docente, el director del centro ha explicado que este curso estará formada por 47 profesores, cinco menos que el pasado año. Esta reducción está motivada por las medidas legislativas y presupuestarias de ajuste. El director Agustín Bernal ha señalado que esta disminución de los docentes repercutirá sobre las clases de apoyo para alumnos con problemas”.
Una parte de la aportación de la educación a los cambios económicos y sociales de Benalup-Casas Viejas se ha centrado en el IES Casas Viejas, como se puso de manifiesto en los diversos actos que tuvieron el año pasado con motivo del 25 aniversario. El IES Casas Viejas asumió el reto que significaba el gran crecimiento acelerado de una población que casi duplicaba su número en menos de 25 años, pero que crecían exponencialmente sus necesidades culturales, educativas, sociales… Este crecimiento acelerado fue respondido con una estructura que pretendía atender a los dos grandes grupos que se suelen formar en estas situaciones. Esta dualidad es típica en las situaciones de desarrollo exponencial. Uno que necesita equidad para acceder a una educación que nunca han tenido acceso, otro que requiere excelencia para llegar a unas profesiones que a esta clase social mayoritaria benalupense estaban vedadas. Contra esa línea de flotación van los recortes de este septiembre. Y esto ocurre como los bosques, se destruyen en un momento, incendio, pero tarda mucho tiempo en recuperarse, si se logra. Pero los recortes no sólo afecta al tratamiento a la diversidad, sino que también lo hacen a otras de nuestras señas de identidad como las actividades extraescolares y complementarias y al necesario clima de convivencia para que se desarrollen unas actividades lectivas y no lectivas que en este centro siempre han tenido un plus de implicación, complicidad y voluntarismo. Pero hay mucho más. La letra pequeña incluye un sinfín de medidas que torpedean el ánimo, la motivación y la autoestima del profesorado de la pública, el verdadero motor de ella. En este año son los propios centros los que tienen que cubrir ahora las bajas del profesorado hasta diez días antes de contar con apoyo externo -hasta ahora eran tres días-. Nos quitaran los complementos en los tres primeros días de baja. Son menos las horas dedicadas a la formación, al tiempo que se reduce el presupuesto asignado a los centros para mantenimientos, los servicios y actividades complementarias. El hecho de que no se le haya renovado en septiembre el contrato a los interinos para terminar una tarea que empezaron un año antes ha forzado a que seamos otros compañeros los que tengamos que finalizar sus trabajos con los consiguientes inconvenientes que ello lleva aparejado. Y todos sabemos que el Pisuerga pasa por Valladolid y que es propio de los mortales aprovechar todas las circunstancias y más en tiempos de crisis. Parece claro, pues, que las cuestiones ideológicas están implícitas en estos recortes.

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