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La evolución de los recintos feriales


La fiesta o feria se ha celebrado hasta hace poco en lo que hoy es el casco antiguo, en torno a la Alameda, calle San Juan y Rafael Bernal. Las fiestas de Santiago y Santa Ana era un acontecimiento de gran importancia. Esta celebración se aprovechaba para hacer un alto en el camino en la temporada veraniega y pasar unos días festivos en el pueblo con la familia y amigos. Las fiestas se celebraban en la Alameda y la calle San Juan, siendo el bar de Ricardo y el de Alfonsito el de Pérez los puntos neurálgicos de estas fiestas. Me cuentan lo siguiente: " El baile era en el patio del Tato y ahí se celebraba tambien San Juan. Venía una orquesta con tres o cuatro musicos y bailaban las parejas. Se estilaba mucho el pasodoble alla por los cincuenta. Había una pareja que le decía Ofita y El Ronco que lo bailaban todo. El dia de la vispera venían hasta tres correos llenos de benalupenses,  casi todo el pueblo iba  a esperarlos ,venía la banda de musica de Cádiz que tocaba diana floreada por todo el pueblo y a medio día tocaba detrás de la iglesia y por la noche en la Alameda. Los coches choque se ponian en la Alameda,  los bares de Ricardo y Perez se ponían a medio día a rebozar de gente y por la noche  también. Frente de la plaza se  montaban las cunitas o noria dode vive Catalina Estudillo, los caballitos frente de la fábrica de la luz, los voladores y muchísimos puestos de turrón y piñonate. El puesto de churro frente a la barberia de los Laritas y el baile en el bar de Alfonsito...".
La feria no cambiaba mucho de unos años a otros. Todos los años había cunitas, voladores, columpios, tómbola,  churros y turrón. El puesto de turrón que aparece en la foto de Mintz se convirtió en una tradición en nuestro pueblo. También hay que hablar de las fiestas de aquellos años de los fotógrafos para inmortalizar los trajes comprados con los ahorros de todo el año para comprar el traje y pagar al fotógrafo. Fiesta era sinónimo de fotografía, cuando se podía. Hasta tal punto que para muchas personas las fotografías que poseen son de bodas, comuniones o estas fiestas patronales. Son fotos en la Alameda, con fondos de cartón piedra, con ropa más o menos nueva, faldas o pantalón corto para los más pequeños y vestidos y trajes para los más crecidos en edad.


Va  a ser al hilo de los grandes cambios que trajo la democracia cuando se traslade de lugar. Ello ocurrió al mismo tiempo que empezaba el carnaval recuperado, el maratón, el concurso de cante Casas Viejas o la aceleración del proceso de la Segregación. Este traslado no se hizo sin la oposición de las fuerzas tradicionales, que veían con malos ojos el hecho y un precedente de lo que luego se consolidaría; el cambio del eje político y social de esta zona hacia la parte alta del pueblo que empezaba a tomar forma y fuerza. Así, 1978 fue el último año en el que se celebraron las fiestas de Santiago y Santa Ana en la calle San Juan y alrededores. En 1979 la feria se trasladó a terrenos cercanos al actual teatro. En 1981 el viento de levante azotó las casetas y fueron trasladadas al entorno de la actual Plaza de los Jornaleros. El alcalde pedáneo José Luís Pérez Ruíz, el Santo, había preparado unas grandes actuaciones, con toros (intervenía "Manzorrito") y suelta de vaquillas en la plaza, la actuación de Manzanita, un grupo rociero o el grupo de Rock andaluz Alameda y otros grandes eventos. Aquel año Eolo, en forma de Levante, pasó por sus instalaciones (por donde está ahora el Teatro) y las dejo practicamente inutilizadas. Eran años donde se llevaba la actuación de grupos musicales con gran caché. El año anterior, por ejemplo, actuó en las fiestas Felipe Campuzano. En 1986 hubo otro cambio de recinto ferial y se llevó a los terrenos contiguos al bar “Polvarea”, pero allí las fiestas sólo duraron un año. En 1987 se trasladaron a los terrenos en torno a  Paternilla hasta que en el 2010 se trasladaron al actual recinto ferial. Este año la caseta municipal ha sido sometida a una serie de reformas importantes con respecto al último año, mejorando sensiblemente el sonido. El recinto ferial, aunque ha llegado tarde, resiste cualquier comparación con los de los pueblos cercanos.  La evolución del recinto ferial en estos últimos 25 años es un reflejo de los grandes cambios ocurrido en la localidad en ese tiempo. Anoche, estuvo bastante animado, teniendo en cuenta las circunstancias por las que atravesamos. Es evidente que las fiestas están condicionadas por el momento histórico en que se sitúan, mañana hablo de eso.
 

1 comentarios:

Anónimo dijo...

y tu ves normal que se inviertan mas de 100 millones de las antiguas pesetas en otras dos casetas de obra para un evento de 4 dias.
Que han dado trabajo durante su construccion, vale ...lo compro pero tambien daria trabajo cualquier otra instalacion que despues sirviese para crear una empresa con mas facilidades de las que se dan.
Despues se quejan de como nos ven en Europa.