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El Convento del Cuervo de Benalup. De Antonio Morillo Crespo. Y 3

  • “Dicen que los cálices y la custodia que había en la iglesia se las llevaron cuando abandonaron el Convento a la parroquia de los Barrios de San Isidro…”
  • “No mire usted, eso era un Convento de castigo para monjes rebeldes. A todos los que se portaban mal por cualquier convento de España lo traían allí. Y en él permanecía el tiempo en que estuviera castigado”
  • Si una viuda se acerca por allí en la fecha en que se murió su marido se le aparece un fantasma. Y lo mismo si es un viudo el que sube”…
  • "Allí hubo un fuego y quemaron muchas cosas. También se llevaron vigas que había arriba del edificio y para hacer el cortijo de las Algamitas y para otras casitas del campo”
  • “Me contó mi abuelo que una vez raptaron los monjes a una muchacha que era la novia de un capitán del ejército. Al enterarse éste fue con su compañía al convento y le dijo a sus soldados antes de entrar, sino vuelvo en media hora arrasar el edificio. Entró el capitán y los monjes le enseñaron todas las salas y habitaciones menos una puerta que le dejaron, a pesar de su insistencia. Viendo los soldados que no salía, arrasaron el convento, y rescataron al capitán y a su novia, que estaban tras aquella puerta”.
  • “El hermano Antonio con sus barbas grandes vivió allí mucho tiempo. vestido de fraile bautizaba y daba el catecismo. Luego iba todos los días a Benalup.
  •  Pero el personaje más célebre fue Coronil. El viejo Coronil que siempre vivió en el Cuervo sólo con sus cabras. Allí tenía en una galería su cama hecha con hojas de brezos. Jamás quiso salir  de la montaña y vivía feliz. Se alimentaba de sus cabras de las que bebía leche directamente y de lo que daba el monte. Ya era muy viejo y se lo querían llevar y él no quería. Hasta que un día se lo llevaron a la fuerza y vereda abajo iba llorando y gritando lastimeramente “mis cabras, mis cabras…”
Las sombras de la tarde caen sobre los barrancos y las grandes siluetas de los cerros centellean con el Sol en Poniente. Los mil ruidos del campo se hacen más perceptibles en el anochecer inmediato. Y allá el convento del Cuervo se llena de misterio, de fantasmas y lejanos sueños. El camino hacia Benalup se contornea junto al pantano y las dehesas. El viejo vuelve silencioso con el sabor de la contemplación, de la paz de las alturas, con el recuerdo de las leyendas y con la historia del hermano Antonio o del pobre viejo Coronil, sabio campesino que allí en las alturas tenía su paz y su felicidad. Y sigue hacia Benalup, Casas Viejas, con su leyenda, con su historia, con la alegría de su gente, con el bullicio sorprendente, viejo y nuevo corazón de La Janda, Benalup del Tajo de las Figuras de su castillo moro y del convento del Cuervo.
Antonio Morillo Crespo. Diario de Cádiz. 17 octubre 1976
Foto Mintz

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