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Extorsión en las Lomas. 1909

Estamos pasando en la actualidad una etapa donde los robos y la inseguridad ciudadana están al orden del día. La relación de estos con la situación económica es evidente. Hace unos años, en el boom del ladrillo, al menos en esta zona, estas acciones ilegales se redujeron a niveles mínimos. Pero este tipo de acciones no son nuevas, sino que en el pasado han abundado, sobre todo, en etapas de miseria y fuertes contrastes sociales, destacando las extorsiones y los secuestros.

“El marqués de Tamarón, que habita en Vejer de la Frontera, recibió un anónimo diciéndole que depositara seis mil pesetas en el sitio por Las Lomas, entre Vejer y Casas Viejas, en billetes de mil pesetas, en el lugar en que encontrara clavada una caña con un trapo atada a manera de bandera. Se indicaba en el anónimo que el que llevase el dinero debería ir a caballo y retornar a Vejer sin volver la cabeza, amenazando a marqués, en el caso de no cumplir lo exigido, con darle muerte a él o a su hijo. El cabo de la Guardia civil del puesto de Casas Viejas se apostó con dos parejas en las cercanías de Las Lomas, y a las pocas horas se presentó un individuo que clavó una caña con un trapo atado a la punta. Como nadie llevaba el dinero, los civiles dieron el alto al individuo encañonándole con sus escopetas. El sujeto, que resultó ser el vecino de Vejer Francisco Romero Diaz, se entregó sin resistencia, confesándose autor del anónimo, y acusando como cómplice suyo a un empleado de consumos de Casas Viejas. Francisco Romero fue conducido a la cárcel de Vejer.”
Quizás por recientes, los secuestros y las extorsiones a gente con más o menos posibles nos retrotraen a la postguerra y al maquis. Pero estas acciones han ocurrido siempre. El final de la Restauración fue una época muy conflictiva en el mundo rural. El 1 de Febrero de 1909 en el periódico la Correspondencia de España aparecía la noticia de un intento de secuestro y su correspondiente rescate sobre la persona del marques de Tamarón. Esta familia que ya era propietaria de la finca Las Lomas, donde había que pagar el rescate, se dedicaba a la cría de ganado vacuno. La finca había sido comprada en 1900 por José Mora Figueroa y Daza, VI Marqués de Tamarón, denominándose en ese momento la finca Laguna de la Janda. La extorsión a José Mora Figueroa y Daza fue abortada por la guardia civil. Éste murió en 1910 pasando la propiedad a sus once hijos Mora Figueroa y Ferrer. El VIII Marqués de Tamarón fue su hijo José Mora Figueroa y Gómez Imaz. Este fue unos de los más estrechos colaboradores de José Antonio Primo de Rivera en la creación de la Falange Española, dirigente de ella en la provincia de Cádiz y autor del libro “Datos para la historia de la Falange gaditana 1934 -1939”. Junto con su hermano Manuel participaron muy activamente a través de la famosa columna de Mora Figueroa, que utilizando la forma y el espíritu de otras épocas recorrió las provincias de Sevilla y Cádiz conquistado poblaciones.
En 1941, José Ramón Mora Figueroa de Allimes, primo del anterior, compró la hacienda principal de su tío y empezó a ampliarla por medio de compras a otros parientes. Es con él con quien empieza la gran transformación de la explotación, que le va a llevar a desecar la laguna de la Janda y a convertirla en el motor de la modernización de la zona a partir de los sesenta. La empresa ha dedicado siempre una partida especial de su presupuesto para las medidas de seguridad, que siempre han sido abundantes y especiales.

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