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El juicio a los campesinos de Casas Viejas. Por Tano Ramos en el Caso Casas Viejas

El nuevo juicio sobre los sucesos de Casas Viejas comenzó, como estaba previsto, el lunes 25 de junio de 1934. En el cuartel de Santa Elena, en la capital gaditana…. López Gálvez defendía a nueve procesados. Ninguno de los 26 estaba acusado de ser el autor de los disparon que acabaron con la vida del sargento y el guardia civil abatidos  durante el asedio al cuartel. Julio Ramos Hermoso, capitán de Artillería y abogado del Estado, juez instructor de la causa, no había logrado averiguar de qué escopeta salieron las balas que hirieron mortalmente a los agentes o bien pensaba que, tal como señalaban muchos, el autor había muerto abrasado en la choza de Seisdedos.
El caso es que el consejo de guerra se presentaba como un trámite que había que cumplir obligatoriamente pero que no iba a aportar nada si de lo que se trataba era de hacer justicia. Con el autor de los disparos muerto y con el escarmiento que había dado el capitán Rojas en la corraleta de Seisdedos, no parecía posible que el Estado pudiese llevar ya a la conciencia popular la idea de que aquellos vecinos de Casas Viejas iban a recibir un merecido castigo. .. El fiscal era Juan Lázaro Fernández, que pedía penas importantes: para seis procesados, veinticinco años de prisión; para otros catorce, seis años; para los demás, tres años. Era inevitable, y también perturbador, comparar esas penas solicitadas para personas que no habían matado a nadie con la reciente condena de veintiún años de prisión al capitán Rojas por asesinar a catorce vecinos de Casas Viejas.
Que el juicio incomodaba a las autoridades lo mostró inmediatamente el hecho de que el fiscal renunciase a interrogar a los procesados. No es probable que tuviese mucho interés en que hablasen y revelasen lo que uno de ellos soltó cuando los abogados empezaron hacerle preguntas. Cristóbal Toro le respondió al fiscal que si había dicho que él estuvo en el pueblo el día 11 de enero y disparando contra la Guardia Civil fue porque los guardias lo obligaron a declarar de ese modo, que lo hizo temeroso de los palos que le habían dado y para que no se repitiesen.  Cristóbal Toro contó también que después, en la cárcel de Medina, un guardia civil lo amenazó con pegarle si se retractaba de sus primera declaraciones….El maestro Manuel Sánchez no fue menos favorable a los acusados. Explicó que llevaba avecindado en Casas Viejas más de diez años y que en ese tiempo había podido observar que, aunque en su mayor parte eran incultos, sus convecinos albergaban buenos sentimientos y tenían excelente conducta. Si vivían miserablemente era por falta de medios, apuntó Sánchez, quien optó por ceder a la familia de Seisdedos el dinero que le correspondía por haber acudido como testigo al juicio.
López Gálvez (abogado defensor de nueve campesinos) enlazó con la imagen transmitida  por el maestro luego, en su alegato, al afirmar que en Casas Viejas no hubo revolución ni movimiento ni mucho menos sedición, sino un deseo de sustituir el régimen republicano por otro que a juicio de los encartados será más humano… El letrado reclamó la absolución de los procesados con el argumento de que el fiscal no había podido comprobar que estuviesen en el asedio al cuartel. Pese a que el tribunal le impedía explayarse, López Gálvez no dejó mencionar el estado de abandono de Casas Viejas, sin escuelas ni iglesia. Allí, dijo, sólo sabían de la existencia del Estado cuando iban a cobrarles la contribución; al Estado le daban todo sin recibir nada a cambio. .. El caso es que el tribunal respondió con una sentencia bien distinta a la petición del fiscal. La máxima pena, seis años, fue para Antonio  Cabañas Salvador, Gallinito, señalado como uno de los principales dirigentes del movimiento por el fiscal, que pedía para él veinticinco años.
Foto Dubois

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