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El fin de la presencia religiosa en la garganta del Cuervo. Y 2

Lo mismo que hay una leyenda negra sobre la vida cotidiana en el Monasterio del Cuervo en el siglo XVIII también existe otra sobre el fin de este monasterio en el XIX. Se puede leer en los anarquistas de Casas Viejas de Mintz: “De acuerdo con la tradición campesina, sin embargo, el fin del monasterio no se debió a los franceses ni a las Cortes, sino a la lujuria y la rivalidad de los mismo monjes:

José Suárez: Habían dos cabecillas que se peleaban por una mujer. Uno de ellos se adelantó y acuchilló al otro en el pecho y, al mismo tiempo, el otro rajó de tal manera que le hizo saltar sus intestinos. El primero se llevó las manos a su estómago para sostenerlos, pero luego posó sus manos sangrientas en la pared. Yo mismo ví la huellas de sus dedos en la pared que está cerca de la escalera.
Finalmente, iracundas familias de los pastores terminaron por atacar a los monjes. 

Según Juan Pinto:
Los últimos monjes fueron liquidados en Sierra Blanquilla. Los persiguieron desde el convento y los mataron con palos, balas o como pudieron, utilizando las armas que poseían. Los mataron porque los odiaban. Habían abusado de las hijas de alguno o atrapado y matado a algún hombre. Estaban en control de la situación., La gente dijo:”Esta raza de hombres debe ser eliminada”.
…Cuando los terrenos de la orden fueron desamortizadas, el monasterio fue abandonado y cayó lentamente en ruinas. Tras más de cincuenta años de labor, se detuvo el trabajo en la larga escalera de piedra que se extendía por la ladera de la colina y dejaron las piedras talladas a los lados. Entonces se trasladó, en un carro de bueyes, la estatua de Elías, cuya madera de roble estaba entonces dura como el acero- del monasterio a su nuevo hogar en la capilla de Casas Viejas”.
Además de la estatua de San Elías a la capilla de Casas Viejas vinieron también los últimos efectos que había en el Monasterio.”Una efigie de N. P. Jesús en muy mal estado, sin corona ni potencia. Una efigie de N. Señora del Carmen, con corona de latón dorada. Un púlpito con su escalera. Un tablón de cedro. Unos pedazos de tabla que se encontraban en la Yglesia, apolillados y sin uso alguno. Tres puertas que estaban quitadas, muy mala, las cuales vinieron con objeto de componer con ellas las puertas del cementerio. Dos cajones de una cómoda, que tenía uno de los vecinos y una tabla de una cómoda de pino, que estaba en la Yglesia, casi apolillada. Un arcón de cedro, con su llave que contenía siete casullas inservibles y dos misales en el mismo estado que entregó el hermano Antonio. Un armazón de un guardarropa al parecer, en muy mal estado y completamente destruido. Un retablo o residuo de un altar que se encontraba a la yzquierda de la entrada la Yglesia, tirado en el suelo y en una total destrucción. Cinco navetas de hierro como de ventana, y que se encontraba en una rinconada de la portería las cuales vinieron para reducirlas a clavazon y dedicarlas a la composición de las puertas del cementerio. Y para que así conste lo firmamos en el Cuervo todos los que savemos firmar a 28 de marzo de 1859”.
Todo se ha perdido, queda algún cerrojo que de la puerta del cementerio terminó en la exposición del Pub El Tato. Al parecer el retablo que está en San Fermín de los Badalejos pertenece al antiguo convento carmelitano de El Cuervo. Hay algunos documentos en San Fernando. Cualquier información al respecto es agredecida.
La foto es de Mintz en 1971

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