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El fin de la presencia religiosa en la garganta del Cuervo. 1

El Monasterio del Cuervo ha pasado por distintas etapas. Poco más de un siglo el lugar estuvo ocupado por los usos monásticos, pero es el que más ha quedado en la memoria colectiva. La garganta del Cuerno habían sido unos terrenos pertenecientes a los bienes del común (distinto ya veremos a los bienes propios, conceptos muy importantes para entender que pasó luego) de Medina Sidonia.
El 24 de Septiembre de 1715, dona la Ciudad de Medina dichos terrenos a la orden de los Carmelitas, haciendo firmar una cláusula en la cual acordaban la devolución de las tierras si no fuese construido dicho monasterio (la famosa cláusula de reversión). En la segunda mitad del siglo XVIII conoció el monasterio su etapa de esplendor, con la llegada del siglo XIX y del Nuevo Régimen acabarían los usos monásticos de lugar. Eran malos tiempos para el clero regular. El principio del fin de la presencia religiosa en la Garganta se produjo al compás de la llegada de los franceses a España. A mediados del invierno de 1810, soldados franceses cogieron a los centinelas del monasterio por sorpresa y los mataron. Los monjes se escondieron en los diversos vericuetos que ofrece el paraje. Pronto se fueron los franceses y los monjes regresaron a su lugar, pero el hecho era un precedente. Lo mismo que la legislación que emanaba de las cortes de Cádiz. Pero en 1814 Elio, el manifiesto de los persas y los actos sin ideas del pueblo hace que se aparquen las ideas liberales y se vuelva al Antiguo Régimen. En el trienio liberal de 1820 a 1823, al mismo tiempo que se aprueba el proyecto de crear una población en el sitio de Casas Viejas, se decreta que todos los monasterios con menos de veintiocho monjes ordenados mayores debían cerrarse. Aunque esta ley no llegó a aplicarse, si lo hizo la desamortización de Mendizábal. Su decreto de 11-10-1935 significaba el final definitivo de la fundación de El Cuervo. Como dice Rosario Fresnadillo: “Apenas dos semanas después de promulgarse, el cabildo de Medina Sidonia se apresura a solicitar que se practiquen las diligencias oportunas para recuperar los terrenos en los que se ubicaba el suprimido monasterio. La cláusula de reversión, introducida en el acuerdo de cesión de 1715, será la baza principal para legitimar esta reivindicación… El largo enfrentamiento con la comisión de amortización se resolvió finalmente a favor de la Ciudad, … En 1840 el asunto quedó aparentemente zanjado, porque las autoridades competentes fallaron a favor del municipio, que entró en posesión de sus tan peleados terrenos, reincorporándolos en calidad de bienes de propios”. Pero la jugada le salió mal al Ayuntamiento de Medina. Ya dijimos que en 1715 estos terrenos eran del común, pero en 1836 el Ayuntamiento los solicitó y consiguió como propios, ya que al poder arrendarlos obtendría de ellos más beneficio. Pero ese fue su gran error y como dice el refrán la avaricia rompe el saco. Ya que en 1855 con la desamortización de Madoz los bienes propios pasaron a ser del estado y de ahí a la venta del mejor postor.
Seguimos con Fresnadillo: “En cualquier caso, despojado de toda dotación para el culto, el monasterio sólo conservó su naturaleza sagrada para seguir acogiendo, durante algún tiempo más, a los fieles difuntos de las cercanías. Así fue hasta 1861, año en el que también cesa en esa postrera función. La inscripción de la finca como bien del Estado, efectuada en 1863, disocia definitivamente el desierto de El Cuervo de todo contacto regular con Dios y con los hombres. Así ha sido, al menos, hasta nuestros días, pese a que las ruinas han estado ocasionalmente tentadas de resucitar su antigua categoría como alojamiento de élite”. Esa querencia a convertirse en alojamiento de élite no la podemos descartar del todo, pues su actual propietario se dedica a esos menesteres, como vimos en otra entrada.
La foto es del archivo de José Luis Pérez Santo. Intuyo además del dueño de la foto a Antonio Orellana, ¿conoces a alguien más?

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